Lo que se quiso ocultar de la guerra: La perspectiva de un soldado

Entrevista a Jorge Ferreyra, veterano de la Guerra de Malvinas, realizada por los estudiantes de 3° año del IPSA: “La guerra me robó la adolescencia… Si tengo que volver el tiempo atrás para defender mi Patria, yo vuelvo… pero la guerra me robó amigos y me los sigue robando…”. (Fotografía: Catalina Rodriguez Fagonde)

El miércoles 23 de marzo, recibimos la visita de Jorge Ferreyra, veterano de la Guerra de Malvinas y vecino de nuestra ciudad. Con emoción y humor, Jorge nos relató algunas historias de sus días en las islas y el impacto del conflicto en su vida.

¿Qué edad tenías cuando fuiste a Malvinas?

Yo tenía 20 años… Yo elegí ir a la guerra, y tenías opción, pero quise ayudar a mi país y si devuelta me tocara, iría”.

¿Cómo te enteraste que tenías que ir a Malvinas?

Cuando me llamaron estaba arreglando el techo de mi casa con mi papá, cuando me llegó el telegrama. Lo primero que pensé fue que iba a luchar por mi patria. Le pedí a mi papá que me llevara a la estación de tren y cuando llegué me encontré con mi batallón despidiéndose de sus familias (N. Del Editor: Jorge había terminado su servicio militar obligatorio recientemente y se encontró con sus compañeros de instrucción)”.

Para los chicos fue impresionante saber que muchos carecían de conocimiento sobre la guerra, que el entrenamiento había sido básico o casi nulo (con suerte muchos sabían armar y desarmar los fusiles con los ojos cerrados, lo que les permitía hacer eso aun en las noches oscuras). El abrigo era escaso: una frazada, una campera y lo poco que podías cargar.

¿Donde estuvieron?

Estuvimos en Isla Soledad, dónde evacuaban todas las noches a los habitantes…Estuvimos en un pueblito chiquito donde habíamos hecho un pozo de zorro en la turba». Nos explicó que era muy difícil cavar porque el suelo es muy duro, entonces los pozos no eran profundos y tenían que andar agachados.

Hacía mucho frío. Las trincheras se llenaban de agua helada (es por eso que muchos veteranos sufren aun hoy las consecuencias físicas de haber pasado tanto frio) y los disparos nos pasaban por encima de la cabeza”.

¿Qué hacían en su tiempo libre?

«Lo que hacíamos en nuestro tiempo libre era tomar mate y charlar un rato”

A los chicos les llamó la atención y quedaron admirados por el ingenio con el que armaron el mate: la bombilla era el plástico de una lapicera (los primeros mates no se podían tomar porque pasaba toda la yerba) y de mate usaban la parte metálica de la granada (carcasa).

¿Tuvieron alguna misión en particular?

«No, no tuvimos ninguna misión. De eso se encargaba el escuadrón comando, nosotros no hicimos ninguna misión«

¿Cómo se alimentaban durante el conflicto?

Nos mandaban poca comida y a veces llegaba fría o cruda. Eso nos trajo problemas digestivos después. Aunque estaba mal, a veces íbamos a robar al pueblo de los ingleses cuando no teníamos nada para comer. A veces íbamos al pueblo para comprar”.

¿Qué pensaban cuando estaban allá?

«No pensábamos en nada, lo único que pensábamos era en seguir vivos y no pensábamos en nada particular». Luego, Jorge contó que durante la guerra cada uno hacía “lo que tenía que hacer” para sobrevivir. Si pensaban en lo que había quedado (madres, hijos, novias) todo el tiempo “allá te quedabas… muchos se quedaron allá”. “Tuvimos miedo y valor para estar ahí (en las trincheras) parados, hemos llegado hasta llorar juntos”.

¿Perdieron a alguien, a algún compañero o amigo?

Sí, murieron compañeros y amigos de Malvinas. Por ejemplo, a Jorge Soria, el primero en morir por tocar con el arma un cazabobos. Nosotros íbamos a robar para comer, no está bien, no hay que hacer eso, pero nosotros teníamos que hacerlo. Y sin darse cuenta toco el alambre con la pinta del fusil, y explotó la granada. Solo encontraron un pedacito de su anteojo”. También a Julio Cabo, un maestro y excelente persona que murió por una bomba. «Ellos siguen vivos aunque ya no estén con nosotros».

¿Qué sintió cuando termino la guerra?

Cuando termino la guerra sentí un dolor en el alma, ya que uno hizo lo que pudo, además de que muchos de mis compañeros quedaron en Malvinas”

¿Recibieron ayuda psicológica al volver?

«Al volver no, no recibimos ayuda porque el Estado pensó que no era necesario”. Lamentablemente a causa de estos murieron muchos soldados por suicidio, incluso más que en la guerra.

¿Escribieron o pensaron escribir algo sobre sus experiencias?

Escribí junto al Centro de Excombatientes un diario con información de la guerra y nuestras experiencias, “lo vendíamos en trenes y colectivos, con eso generábamos trabajo: la redacción, la distribución, la venta como la hacía yo en los colectivos y trenes.”

¿La guerra sirvió para algo?

La guerra solo sirvió para la política, para nada más. Ya que se pierden personas, tiempo y momentos que no se pueden volver a repetir. Nada es bueno es una guerra.”

La conversación fluyó rápidamente. Le preguntamos qué pasó cuando se rindieron, y nos explicó que en realidad firmaron un “cese a las hostilidades no firmaron la rendición. Eso hubiera sido “reconocer la soberanía inglesa”. Luego los llevaron a Buenos aires, a Campo de Mayo para “engordarlos”, para que la gente no viera lo flacos que habían vuelto.

onsultado sobre si dolió más la guerra o la post guerra afirmó que fue más dura la segunda, ya que después de tanto sufrimiento no les dieron el trato que merecían. Sin importar los gobiernos que se sucedieron fueron los veteranos quienes tuvieron que seguir peleando para ser reconocidos en lo económico, tener obra social o un trabajo digno. Es una lucha que continúa.

Una de las preguntas lo conmovió, y su respuesta a nosotros:

¿SENTISTE QUE LA GUERRA TE ROBO ALGO?

«Sí, muy buena pregunta. Sí, me robo, me robo (se produjo un emotivo silencio)…mi juventud, mi adolescencia, a los 20 años eras un adolescente todavía. Pero bueno, me siento orgulloso, si tengo que volver, vuelvo, si tengo que volver el tiempo atrás para defender mi Patria, yo vuelvo. Pero si, la guerra me sacó amigos y me sigue sacando amigos…