El fenómeno provocó la voladura techos y la caída de árboles y postes de luz. Hubo barrios sin electricidad.
La naturaleza volvió de mostrar su supremacía. El intenso viento con fuertes ráfagas y la lluvia que desde el sábado a la noche azotaron a Miramar provocaron varios destrozos en cuestión de horas.
En el inicio de las vacaciones de invierno, tras la llegada de turistas, las condiciones climáticas variaron drásticamente en 24 horas y de una jornada para disfrutar –con abrigo- al aire libre, la ciudad pasó a uno de los peores frentes climáticos del año.
El fenómeno, enmarcado en un alerta naranja por vientos de hasta 90 kilómetros por hora, causó la voladura de techos y cartelería y el desprendimiento de mampostería.
Además, provocó la caída de árboles, ramas y postes de luz y, en consecuencia, problemas en el suministro eléctrico y el servicio de telefonía en distintos puntos de la ciudad.








