La solidaridad en manos de un grupo de jóvenes

jóvenes Voluntarios se unieron para poder brindarle un alimento y apoyo escolar a las familias del barrio Aeroparque. EL ARGENTINO dialogó con Gerónimo Comba, uno de los propulsores de esta iniciativa que comenzó con unos pocos y hoy ya son 13 chicos y chicas que cada jueves se acercan al barrio.

El barrio Aeroparque, en Miramar. Desde hace algunos años, muchas familias construyeron sus viviendas y se sumaron al vecindario. En el sector que habitan las calles son de tierra, no hay cordón cuneta y abundan los baldíos. Se trata de un lugar postergado, donde proliferan las necesidades, sobre todo en este tiempo de pandemia.

En este contexto, un grupo de jóvenes voluntarios , junto a la parroquia Jesús misericordioso, se reunieron y decidieron impulsar un merendero para que los chicos de ese sector de la ciudad no pasen hambre y puedan tener apoyo escolar.

Geronimo Comba, estudiante universitario y emprendedor, es una de las mentoras de esta iniciativa y contó a EL ARGENTINO: “Todo comenzó hace aproximadamente 3 años cuando con mi hermana empezamos a asistir al merendero que funcionaba todos los días en la Capilla de Aeroparque organizado por la Parroquia. En ese tiempo había distintos grupos de personas que iban todos los días. Por diversas razones el merendero dejó de funcionar y ahí fue cuando armamos un grupito para seguir yendo una vez por semana al barrio. En un principio éramos solo 5 voluntarios con algunas facturas y un poco de leche que repartíamos en la misma plaza. Con el tiempo fuimos creciendo, se fue sumando más gente ya sea como voluntarios o como donantes y gracias al Padre Pablo volvimos a contar con un espacio físico para desarrollar las actividades, que es la Capilla del barrio». ️

«Hoy en día somos 13 los voluntarios que asistimos todos los jueves, pero en si el equipo es gigante si contamos a todas las personas que mensualmente nos ayudan ya sea con dinero o alimentos. No estamos asociados a ninguna agrupación política por lo que todo se sustenta con el aporte voluntario de personas con ganas de ayudar sin pedir nada a cambio»

Así nació el merendero Jesús Misericordioso, que por ahora está los días jueves, para que los niños puedan buscar la leche que preparan y algún alimento para compartir con sus familias. La entrega se realiza siguiendo un protocolo que garantice el distanciamiento social y las medidas sanitarias que están establecidas para evitar el avance del coronavirus.

«La principal actividad es la entrega de viandas con alimentos, si bien no es nuestro único objetivo es la mayor necesidad a cubrir y lo más urgente. Intentamos que sean lo más completas posibles, con algo dulce, fruta, leche y alimentos no perecederos»

«Hace unos meses también pudimos sumar apoyo escolar, que es en lo que más queremos enfocarnos. Muchos no cuentan en sus casas con las condiciones óptimas para poder desarrollar las tareas, sea por el espacio físico, la conectividad o la posibilidad de que un adulto les dé una mano. Creemos que la educación es indispensable para crear oportunidades y darles herramientas a los chicos y chicas para desarrollarse, por lo que invertir tiempo y esfuerzo en ello es nuestro objetivo»


«También hemos recibido muchas donaciones de ropa, así que quien necesita una prenda (más en estos meses de frío) se va de la Capilla con lo indispensable. Y en esto se generó algo muy lindo que es que las mismas familias que recibían algo de ropa traían luego prendas que ya no utilizaban»


«Y no menos importante es la actividad de acompañamiento. El compartir, jugar con los nenes y escuchar sus historias es lo que más se disfruta y en donde se genera un verdadero vínculo. Llegar cada jueves y que te reciban con un abrazo o un “te extrañe profe” es algo que no tiene precio»

¿Con que problemáticas se han encontrado?

Desde que comenzamos nos hemos encontrado con muchas problemáticas. Por un lado, hay una clara necesidad alimentaria y problemas nutricionales. Puede que en las casas haya un plato de comida, pero eso no es suficiente para aportarles a los más chicos una alimentación saludable. Sumado a ello detectamos que si bien la mayoría de los menores de edad están escolarizados les cuesta mucho realizar las tareas básicas como leer de corrido o escribir teniendo ya ente 8 y 9 años, y la situación se complica aún más en los adolescentes llegando a dejar el colegio en algunos casos.

Y el problema mayor es la falta de trabajo en las familias. Todo se dificulta cuando no cuentan con una fuente de ingresos estable. Si bien cuentan con diferentes ayudas del Estado, estas solo terminan funcionando como un parche que no resuelve el problema de fondo. Y es por eso que hacemos hincapié en la educación para los más chicos. Queremos que tengan las oportunidades que tal vez sus padres no tuvieron. Buscamos despertar el interés por el estudio, el aprender, mostrarles otros caminos posibles que los que se imponen en la dinámica del barrio.

La buena noticia es que con trabajo y dedicación los progresos se notan. Ver chicos y chicas que a pesar de todas las dificultades siguen motivados en cumplir sus metas es el motor que uno necesita para no bajar los brazos y sentir que todo el esfuerzo vale la pena. Insisto, soñamos con poder crear oportunidades, ayudar a correr los limites pre establecidos por la sociedad para que cada chico pueda permitirse soñar y cumplir esos sueños.

Queremos aprovechar para invitar a todo aquel que quiera comprometerse y sumarse a este proyecto que recién comienza a despegar. Ya hemos recibido diferentes propuestas de actividades para realizar relacionadas al deporte y ojalá pronto podamos implementarlas. También pueden sumarse como voluntarios o como donantes, toda ayuda es bienvenida y necesaria.

Quien desee colaborar, se puede comunicar con Sofia (2291 457480) o Geronimo (2291566918) o bien por Instagram @merenderocapillaaeroparque