Como lo señaláramos en columnas anteriores ya está en el Concejo Deliberante el proyecto de ordenanza que eleva lo que se denomina Presupuesto de Gastos y Cálculo de Recursos para el ejercicio 2023. Asciende a la suma de SIETE MIL MILLONES DE PESOS. Corresponde ahora el análisis y la determinación de su aprobación o rechazo.
Un presupuesto determina en general cuales son los objetivos del Gobierno en obra pública, en materia salarial para el personal, cuanto destinara para la salud pública, cuanto para las delegaciones y otros rubros y partidas que son las que a veces el Intendente utiliza en forma arbitraria y con exceso y que merecen el estudio de los concejales.
El presupuesto se puede aprobar o rechazar, eso está claro. Lo que es importante tener en cuenta es el estudio preciso de las partidas. Y sobre todo el respeto a lo que autoriza el Concejo Deliberante.
Si se quiere darle vía libre en combustible, seguramente se le autorizara la cantidad exagerada de litros que proponen habitualmente.
Pero si tienen información de los vehículos que funcionan y de las necesidades de los mismos, se limitara la partida y si hay necesidad de ampliarla con el transcurso del año, seguramente el Intendente remitirá el pedido de incremento y los concejales lo consideraran.
Lo que tienen que hacer los concejales es hacer el seguimiento presupuestario y esto es viable por el acceso al sistema de información RAFAM.
Lo mismo en lo que se gasta en aceites, gomas para vehículos, etc., etc. El estudio detallado de lo enviado permitirá reducir gastos que están exagerados y que se sobreestiman contradiciendo los principios de equilibrio que lo deben regir.
Y así tantas otras permitidas que deben ser evaluadas, para que el Ejecutivo no tenga un cheque en blanco y haga lo que se le antoje.
Debe hacer lo que ha proyectado y establece el presupuesto.
Y en esto el Concejo Deliberante tiene autoridad para fijarlo en forma austera y seria. Depende de los concejales.
Un rechazo es una medida fácil, que significa que no han estudiado ni analizado ni mirado las partidas.
Una adecuación a la realidad y un ajuste de las partidas, marca que el Concejo puede hacer valer su mayoría para que sea realista, austero y no tenga dinero a diestra y siniestra el Ejecutivo para hacer lo que se antoje.
Por eso la responsabilidad está en el Cuerpo Deliberativo y en el estudio de los concejales. Seriedad, criterio político y análisis responsable es lo que se necesita, más que asesores que hablan de planillas y papeles, sin mirar lo que realmente importa.