“No teman porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy en la ciudad de David ha nacido un Salvador que es el Mesías del Señor.
Esta voy que vino de lo alto penetró en la noche, era profunda, llegó a los pastores que estaban en el campo cerca de Belén.
La Iglesia se hace eco de esa voz en todos los lugares del mundo.
La noche en el evangelio de Lucas es repetida en la celebración como la profecía de Isaías: “el pueblo que caminaba en las tinieblas vió una luz grande porque vivían una tierra de sombras y una luz brilló para ellos”.
El testimonio de Isaías confirmado por el Evangelio descubre su sentido y lo reencuentra plenamente.
Este testimonio de Isaías sobre la noche de Belén y el ángel del Señor al principio los confundió a los pastores que se llenaron de temor.
Por ello les dice enseguida: “no teman porque les traigo una gran alegría para todo el pueblo”.
“Pata todo el pueblo, el que caminaba en tinieblas y los habitaba en tierra de sombras.
LA MADUREZ DE LA HISTORIA
La voz del mensajero en medio de la noche anuncia la alegría de la creación.
Es la alegría del tiempo que llega a su plenitud según los designios de Dios.
Por este, el profeta Isaías tiene ante sus ojos no a los pastores sino a los segadores: “se gozan en tu presencia como se gozan al segar! Así gozaron los pastores en el campo de Belén.
La siega significa la madurez y significa que la plenitud de los tiempos ha llegado.
Con el anuncio de esta noche feliz ha madurado la historia de Israel y la de humanidad. Con este nacimiento ha madurado la historia del hombre según los designios de Dios.
Es porque el profeta Isaías dijo: “ya que nos ha nacido un niño y su nombre es Maravilla de consejero, Padre Perpetuo, príncipe de la paz”.
La riqueza de nombres y la amplitud de detalles que intentan expresar quien será este Niño, este que nacerá en la noche de Belén, fuera de la ciudad porque no tenía lugar en el albergue.
Nacerá y será colocado en un pesebre destinado a los animales.
La noche de Belén ha encontrado la luz. Los pastores también han llegado al estable. Allí han encontrado el amor, ese amor que en esa noche ha vencido, ese amor que vence la oscuridad.
Isaías tiene ante sus ojos no a los pastores sino a los segadores: “se gozan en tu presencia como se gozan al segar”.
EL AMOR VENCE A LA OSCURIDAD
Así se gozaron los pastores en el campo de Belén y ello significa la madurez, la plenitud de los tiempos que así ha madurado la historia de Israel y de toda la humanidad.
“Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado y su nombre es Maravilla de consejero, Padre perpetuo, príncipe de paz.
Esta riqueza de nombres nos muestra y esa multitud de detalles quiere expresar quien será este Niño que nacerá en la noche de Belén fuera de la ciudad porque no tenían lugar en la posada.
La noche de Belén ha encontrado su luz, los pastores han llegado también al establo y han encontrado allí al amor, ese amor que ha vencido esa noche.










