PADRE HUGO SEGOVIA
Dos importantes noticias relacionadas con el lugar de las mujeres en la Iglesia se han conocido en los últimos meses.
Una se refiere a la elección de la nueva presidencia de los fecolares, un movimiento de espiritualidad al cual nos hemos referido el año pasado en los primeros meses de la pandemia, sobre todo porque recordábamos la pregunta que, en 1943, en medio de la guerra mundial se hacían un grupo de jóvenes católicos cuyo frente estaba ChiaraLubich; “¿habrá un ideal que no muera?” y se respondían: “si, Dios”.
Era la piedra fundamental de lo que hoy es un movimiento extendido por 180 países con 40 mil asociados y 2 millones de simpatizantes.
Hasta su muerte, ocurrido en 2007, presidió el movimiento ChiaraLubich que desarrolló un apasionante trabajo a través de sus escritos y de una espiritualidad adecuada a los problemas de las tierras. También ella inspiró que siempre la Obra de María, tal el nombre del movimiento, estuviese presidida por una mujer y así ocurrió con su sucesora, María Voce que ahora termina su mandato.
Los 359 referentes de todo el mundo han elegido ahora a una árabe de 58 años nacida en Haifa y graduada en la universidad de Los Angeles de Estados Unidos. Ha formado parte de la comisión episcopal para el diálogo interreligioso de los Obispos de Tierra Santa y del Consejo Coordinador Interreligioso de Israel.
CONTRA EL CLERICALISMO
La periodista María LucileKubacki, vaticanista del periódico francés “La vié” expresaba, después de hacerse público el nombramiento de la religiosa NathalieBecquart como subsecretaria del sinodo de los obispos y, por lo tanto, la primera mujer que tendrá derecho al voto en un organismo vaticano que “estas medidas, sumamente simbólicas indican que el Papa Francisco está actuando poco o poco y lleva adelante un cambio cultural en el que el reconocimiento de las mujeres va a la par de la lucha contra el clericalismo. Quiero subrayar que se puede separar el sacerdocio del poder”.
Puede parecer, a primera vista, un paso tímido pero es necesario recordar aquello de que “los molinos de Dios muelen lenta pero firmemente”.
Sobre todo si tenemos en cuenta, en este mes en el cual se inserta el día de la mujer, que pareciera haber sido absorbido no por el ineludible objetivo de darle a la mujer el lugar a la par del hombre en la sociedad sino por una violenta, y por lo tanto criticable, dosis es revancha.
Se trata de hacer más efectiva la participación de todos en la misión evangelizadora de la Iglesia.
NathalieBecquart, religiosa de la Congregación de las Misioneras de Cristo Jesús que son conocidas como javerianas (52 años) tiene una destacada tarea por haber sido responsable de lo pastoral juvenil del episcopado francés y es graduada en la Escuela de Estudios Superiores y en el Centro Sevres, la facultad jesuítica de María y desde 2019 consultora de la Secretaría General del Sínodo de los obispos.
UNA FIDELIDAD DINAMICA
En el momento de su elección ha dicho que “esta elección es un signo de esperanza y refleja un cambio y una nueva dirección en la Iglesia. El voto es solo el final de un proceso más largo “…” se trata de ser una de las muchas mujeres que cada vez más ocupan puestos de liderazgos y dirección en la Iglesia que está delegando cuestiones de responsabilidad a las mujeres”.. “tengo pasión por la Iglesia y por Cristo pero sé que no es fácil vivir como religiosa porque tengo momentos buenos pero también tormentas”…
Recibiendo a los marticinantes en la asamblea general del Movimiento de los Focolares les hablaba de una fidelidad dinámica permaneciendo fieles a la fuente original repensándola y expresándola en diálogo con las nuevas situaciones sociales y culturales.
“La apertura a los demás, sean quienes sean debe cultivarse siempre porque el Evangelio está destinado a todos, no como proselitismo sino como levadura en la suma de las nueva humanidad, en todo lugar y en todo tiempo” … “ la iglesia debe tener cuidado de encerrarse en sí misma lo que siempre lleva a justificar o encubrir”.
Palabras que ilustran tanto uno como otro nombramiento y que, volviendo al Papa Francisco, “en el camino de la proximidad que comienza por los pobres y los más pequeños y el del trabajo compartido con las parroquias de buena voluntad y que conduce a la promoción de la paz y la justicia”.