A punto de recibir el tiempo pascual la fiesta de la Ascensión del Señor nos lleva a celebrar esta fuente que ha sido consagrada a otra jornada que cada año nos clama a la conmemoración de los grandes misterios de nuestra fe.
El Concilio Vaticano II comenzó sus deliberaciones con el análisis del tema de las comunicaciones sociales que se celebra el día de la Ascensión del Señor.
Todos los años el Papa firma el día 24 de enero lo que será su mensaje para el día de la memoria de los medios de comunicación social, el 20 de enero, conmemoración litúrgica de aquel apóstol de la cuestión que, como obispo, trabajó en el tiempo difícil de la reforma, San Francisco de Sales, obispo de una Ginebra en menos de manos reformadas.
Patrono de las comunicaciones por su habilidad en la difusión de lo que llamamos “buena prensa” en medio de los esfuerzos de los reformados por la difusión de sus ideas.
Muy sugestivo el marco de esta jornada pues el Papa Pablo VI, había explicado como el mediador por excelencias, Jesús, había sido el comunicador por excelencia ya que había transmitido al mundo el mensaje de la salvación y al mismo tiempo había transmitido a Dios su Palabra.
Este misterioso intercambio dio lugar a la celebración anual de la jornada de las comunicaciones que brinda a la Iglesia la ocasión de hacer eficaz ese intercambio.
Ese día 24 de enero, él firma el mensaje que el día de la Ascensión del Señor se dará a conocer al mundo justamente al convocar al gran santo de la comunicación que vivió la experiencia dolorosa de la división de los cristianos en el siglo XVI.
GRAVE EXIGENCIA
No es posible para nosotros olvidar que ese 24 de enero es l fiesta de San Francisco de Sales, patrono de las comunicaciones sociales sin olvidar tampoco que nosotros en Argentina ese 24 de enero recordamos la muerte de un obispo que dedicó mucho de su trabajo pastoral a la tarea de hacer presencia a los medios de comunicación social, al que fuera arzobispo de Santa Fe monseñor Vicente Azgpe, fallecido en 1984 cuando, recién comenzado el tiempo de la democracia en nuestro país mucho se esperaba de ese hecho.
El tema de las comunicaciones es sin duda uno de los más urgentes y exigentes de nuestro quehacer pastoral, continuamente arriesgado a distintas realidades, pero siempre también urgido por una presencia activa e inteligente.
A propósito de ello, es preciso partir de un reconocimiento del tema de la comunicación como misterio del amor de Dios.
El nos ha revelado la Palabra hecha carne, Jesucristo, el perfecto comunicador y nos ha hecho, por medio suyo, comunicadores del mundo a través de su palabra para comunicar la verdad.
A la vez comunicar la verdad al hombre haciendo uso de su voz para anunciar el reino y proclamar sus maravillas.
En una preciosa oración se llama bienaventurados a los comunicadores que no se avergüenzan ni tienen miedo de gritar la verdad a los cuatro vientos.
Bienaventurados aquellos que no se avergüenzan y frente a un micrófono no disfrazan la verdad con mentiras.
URGENTE COMPROMISO
También invoca a que los comunicadores detrás de una cámara o en el celuloide no vender su cuerpo ni su persona por aplausos pasajeros o por billetes salpicados de impudor y miseria.
Además, llaman bienaventurados a los que saben comunicar la imagen transparente encarnada en las realidades de la tierra.
Los comunicadores que saben comunicar la palabra detrás de un linotipo, de un offset para acortar distancias y acercar a los hombres son así bien aventurados para acercarse a la mesa del banquete fraternal y a través de las agencias noticiosas del satélite se esfuerzan para que los pueblos sean solidarios y trabajen por la reconciliación universal.
También los comunicadores que defienden la vida y denuncian todo lo que va en contra de ella y denuncian todo lo que parece ser arriesgada prudencia que no tema las consecuencias.
En fin, los comunicadores que se sirven de los instrumentos de comunicación social para luchar por la justicia, defender los derechos humanos trabajando por la paz.
Sin duda que, partiendo de la declaración conciliar desde hace más de setenta años, cada mensaje para el día de la Ascensión ha ido creando un exigente y hermoso panorama de lo que podemos llamar derechos de la comunicación y es también ocasión para reafirmar el compromiso de defender con las armas evangélicas el grave compromiso con la defensa de la paz tan amenazada desde tantos espacios de este mundo que tanto necesita serios compromisos defensa.