A 36 años de la creación de Radio Mágica, Fernando Casco repasa una historia que está profundamente entrelazada con la vida cotidiana de Miramar. Referente indiscutido de la radio local y voz presente en los momentos más importantes de la comunidad, construyó a lo largo de décadas un vínculo de confianza con la audiencia, basado en la cercanía, el compromiso y el respeto.
En una amena charla con “El Argentino, recordó los comienzos inesperados de su camino frente al micrófono, los desafíos que marcaron a la emisora y el rol social que la radio asumió con el paso del tiempo. También habla de las transformaciones del oficio y del motor personal que lo impulsa a seguir: una vocación sostenida por el afecto de la gente y el deseo de acompañar cada día a su comunidad.
-¿Cómo recordás los comienzos de Radio Mágica hace 36 años y qué significó para vos y tu familia ese proyecto?
Cuando la radio se fundó, en 1990, prácticamente ni venía. Yo estaba terminando el secundario y no tenía intenciones de trabajar en la emisora. Empecé a acercarme de a poco, como visita a los programas, hasta que terminé haciendo un ciclo los fines de semana. Nunca imaginé estar delante de un micrófono. Nuestro programa comenzó el 21 de marzo de 1991 y ni siquiera tenía nombre hasta que Fernando Nieto, que falleció hace poco, propuso el título. Desde el inicio apostamos a abrir el micrófono a la gente para denuncias y reclamos, algo que en ese momento no era habitual en las radios locales, que eran más musicales o de entretenimiento. Para mi familia fue un proyecto que creció de manera espontánea y terminó marcando nuestras vidas.
-¿Cuál fue el mayor desafío de la emisora que nunca imaginaron enfrentar?
Sin dudas fue el caso Melmann, en 2001. Fue una verdadera prueba de fuego. La radio se transformó en un espacio central donde la gente se expresaba y se autoconvocaba para marchas y manifestaciones, en una época sin redes sociales ni WhatsApp. Hacíamos programas especiales desde la mañana hasta la noche y muchos testimonios clave surgieron al aire. Parte de esos aportes fueron luego valorados por la Justicia. La familia de la víctima y los abogados pasaban gran parte del día en la radio incentivando a la gente a declarar. Ese momento posicionó al programa a nivel local y nacional y demostró la responsabilidad social que puede tener un medio.
-¿Qué programas o momentos de la radio sentís que dejaron huella en la audiencia local?
El programa matutino siempre tuvo mucha llegada, pero los grandes casos policiales y sociales marcaron especialmente a la audiencia. Además del caso Melmann, hubo otros episodios resonantes que nos convirtieron en referencia para medios provinciales y nacionales. La radio funcionó muchas veces como puente entre la comunidad y la Justicia. También quedaron huellas en situaciones cotidianas, en los reclamos vecinales y en la posibilidad de que la gente encontrara un espacio para ser escuchada.
-¿Cómo ha evolucionado la forma de comunicarse y los contenidos a lo largo de estos años?
Uno aprende todos los días. Antes era más impulsivo al comunicar, pero, hoy pienso mucho más antes de publicar. Cambiamos criterios, sobre todo en casos sensibles. Evitamos difundir nombres, direcciones o datos que puedan perjudicar a víctimas o investigaciones. Las redes sociales nos exponen mucho más y obligan a ser responsables. Antes, si algo ocurría un fin de semana, la gente esperaba al lunes para enterarse por la radio. Hoy la información circula en tiempo real y estamos en simultáneo con las redes. Recibo mensajes a toda hora y mantengo un compromiso muy fuerte con la audiencia, aunque eso a veces impacte en la salud por el nivel de exigencia.
-Después de momentos personales fuertes, ¿cómo te cambió la radio como proyecto de vida?
La pérdida de mi hermano, que fue director de la radio, fue el golpe más duro de mi vida. Al principio no tenía ganas de volver. Hice mi duelo en privado durante un mes y después regresé al aire. Volver fue sanador. La radio es mi terapia. Nunca pensé en dejar definitivamente, al contrario, decidí apostar a la vida y continuar, también en honor a lo que él me pidió antes de fallecer. Hoy pienso más en cuidarme, pero sigo convencido de que este es mi lugar.
-¿Qué rol creés que juega Radio Mágica en la comunidad de Miramar hoy?
La radio marca agenda todos los días. Intento llevarme bien con todos los medios y respetar el trabajo ajeno. Tenemos códigos claros: no avalamos escraches anónimos ni denuncias sin respaldo. Creemos que ciertas cuestiones deben resolverse en la Justicia y que la exposición irresponsable puede perjudicar a las personas. También blanqueo mi pensamiento político, pero trato de ser objetivo al aire. En la emisora todos los sectores tienen espacio y buscamos que quienes nos visitan se sientan cómodos. Muchas veces funcionamos como nexo entre vecinos y funcionarios. Ese vínculo de confianza con la comunidad es fundamental.
¿Qué proyectos o novedades tienen pensados para el futuro de la emisora?
La radio atraviesa un buen momento, con mucha audiencia y apoyo publicitario. El gran crecimiento vino de la mano de las redes y el streaming, que multiplicaron el alcance. Seguimos apostando a la radio tradicional porque mucha gente aún la elige como compañía, pero también fortalecemos la presencia digital. Hoy es posible hacer radio desde cualquier lugar y llegar a la audiencia de la misma manera. El desafío es innovar sin perder responsabilidad, evitando las noticias falsas que puedan perjudicar a la ciudad. Queremos seguir combinando información y entretenimiento, adaptándonos a los cambios tecnológicos.
-¿Qué mensaje enviarías a quienes los escucharon desde el primer día hasta este aniversario número 36?
Principalmente agradecer. Mientras tenga salud, voy a seguir. Reconozco a quienes me dieron la oportunidad de empezar, a las personas que colaboran diariamente con la radio y a quienes trabajan en la parte comercial. También destaco a quienes acompañaron el proyecto desde sus inicios. La fidelidad de la audiencia es lo que sostiene a la emisora, especialmente en tiempos difíciles. Intentamos trabajar con respeto y responsabilidad para merecer esa confianza. A todos los que nos acompañaron durante estos años, gracias por permitirnos entrar cada día en sus vidas.










