Fabián Gerardo Portillo, presidente del colegio de Abogados de Mar del Plata hizo llegar un escrito a todos los abogados de la zona demostrando el total desacuerdo ante la imposibilidad de continuar trabajando mediante los medios informáticos. «EXIGIMOS que luego de dos años de encontrarse vigente un sistema de trabajo electrónico, llegó el momento que lo use también quién lo creó».
| Estimado/a Colega. Con estas líneas intento compartir el día a día que nos toca vivir, ante esta imprevisible situación – Pandemia COVID-19-, que aún no sabemos cuando finalizará, y que nos impone mantenernos aislados sin la posibilidad concreta de ejercer nuestra profesión. Esta mezcla de impotencia y bronca que siento estoy seguro que es compartida por todos los colegas. La falta de seriedad con que la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires aborda este tema es llamativa. Hoy es cuando todos los poderes del Estado tienen que estar a la altura del momento que atravesamos. La Justicia es un servicio esencial y como tal no puede ser suspendido. Existen -nos han obligado a adquirirlos- los medios informáticos para trabajar pero falta la decisión política del Superior Tribunal. Tener paralizado un Poder de la República pudiendo razonablemente ponerlo en funcionamiento resulta una atropello inadmisible al Estado de Derecho. Máxime cuando hemos llegado a esta situación a partir de priorizar ridículos planteos sectoriales -como la pretensión de la Asociación Judicial Bonaerense de tener una paritaria para avanzar con el teletrabajo- por sobre el interés general que impone la necesidad de contar con un servicio de justicia en pleno funcionando. En el medio, rehenes de estos dislates, nos encontramos los justiciables y los abogados/as. Por eso, es que EXIGIMOS que luego de dos años de encontrarse vigente un sistema de trabajo electrónico, llegó el momento que lo use también quién lo creó. Que puedan justificar los importantes salarios que perciben, en un contexto donde gran parte de la sociedad se encuentra agobiada económicamente, queriendo trabajar y no pudiendo. Este es un momento que nos impone a quienes ejercemos la abogacía, estar unidos y trabajar mancomunadamente, en busca del bien común, que no es más que nuestro DERECHO A TRABAJAR, con las condiciones técnicas existentes que garantizan la seguridad de todos y todas. Por último, estoy a disposición para lo que necesite en la casilla de correo info@camdp.org.ar Cordialmente. |
