La peatonalización de la calle 9 de Julio que se dispuso por una ordenanza votada el día 5 de octubre , de apuro, ratificando un decreto del Ejecutivo ha generado mucha polémica, ya que no ha habido una consulta generalizada donde los vecinos, los frentistas pudieran dar su opinión, su parecer y ser escuchados debidamente.
El resultado y las opiniones dependerán de quienes sean los que se consulten. Hay quienes están a favor y quienes están en contra. Hay quienes se beneficiaron y muchos se perjudicaron. Un día muy lindo, un día muy lluvioso y frio, un domingo con muchos negocios cerrados y un lunes feriado donde el público había comenzado a retirarse del fin de semana largo de octubre. Es decir que no hubo una estabilidad en gente y en clima que pueda servir para tener una definición en ese sentido.
Lo concreto es que primero deben realizarse mejoras en serio en el sector, mejorar las calles, arreglar muchas veredas, iluminar como corresponde, garantizar seguridad pública y promover actividades comerciales para que las actividades se desarrollen y atraiga al público hacia este lado. La realidad es que para llegar a este sector el público está habituado a concurrir en automóvil y cualquier decisión que se adopte significara aceptar quejas, perdidas que por ahí con el tiempo se transforman en aplausos y ganancias.
Pero cualquier decisión debe ser analizada, estudiada, evaluada y con la participación necesaria. De lo contrario solo habrá polémica, enfrentamientos entre los frentistas y nada positivo surgirá de ello. La ciudad necesita otra actitud de los gobernantes, más clara y más transparente para la toma de decisiones y sobre todo cuando se trata de medidas que afectan a muchos. El concejo Deliberante también tiene que intervenir porque es competencia exclusiva de ese órgano el cierre de calles, la prohibición de circular vehículos y la peatonalización de la 9 de Julio.