Juicio por el crimen de Luciano Olivera: declararon los otros policías del operativo

Informe especial del portal Que Digital.

Tres de los compañeros del principal acusado, que están imputados por encubrimiento, hicieron su reconstrucción sobre lo ocurrido. Hubo cruces e ironías.

Luego de la conformación del jurado popular que juzgará al policía Maximiliano González, acusado de matar al adolescente Luciano Olivera (16), este miércoles la segunda jornada del debate contó con la declaración de otros policías que participaron del operativo contra jóvenes que momentos antes estaban jugando al fútbol en una plaza. Hicieron su reconstrucción sobre lo ocurrido y no faltaron algunos cruces y momentos de cierta tensión.

El de Luciano Olivera es un crimen con varios policías imputados, uno solo por ser el autor material del homicidio y el resto por encubrimiento. De ahí que la reconstrucción en detalle de lo sucedido en base a sus dichos puede revestir cierta complejidad.

Y eso fue lo que se vivió este miércoles en la segunda audiencia del juicio por jurados que solo juzga la responsabilidad de González. Es que mientras están a la espera de que su situación se resuelva en un debate posterior, tres de los otros imputados prestaron declaración.

El juicio es moderado por el juez del Tribunal Oral en lo Criminal N°1, Facundo Gómez Urso, y la acusación está a cargo del fiscal Fernando Berlingeri y del abogado de la familia de Luciano, Gregorio Dalbón, mientras que la defensa del policía González la lleva adelante desde la defensoría oficial Sandra Nuccitelli.

Las partes ya adelantaron por el lado de la acusación que buscarán que el jurado declare culpable a González por el delito de homicidio triplemente agravado por su condición de miembro de fuerza de seguridad, uso de arma y alevosía -lo que implica la necesidad de que el jurado vote de manera unánime de cara a la pena de perpetua que podrá caberle- mientras que la defensa buscará acreditar que no existió dolo en su accionar, es decir la intención de matar al adolescente.

En busca de probar esas posturas fue que este miércoles en la segunda jornada se escuchó a una nueva tanda de testigos, todos policías. La audiencia arrancó con más de una hora de retraso ante la demora en llegar por parte de uno de los jurados que fue seleccionado durante la audiencia previa. Eso provocó que el juez Gómez Urso le advirtiera sobre la situación y le reclamara que no se repita.

EL PRIMER PATRULLERO

Superada esa situación, empezó la declaración de los policías que participaron del operativo. En primer lugar lo hicieron quienes conducían el patrullero que fue enviado a verificar un llamado que durante la madrugada de aquel 10 de diciembre de 2021 dio cuenta de la existencia de “ruidos molestos” en el Anfiteatro Lolita Torres.

Ambos policías relataron que esa madrugada cuando se acercaron al lugar vieron que quedaban unas pocas personas, que estaban dispersándose y que en un momento vieron a un joven con una moto que se “sorprendió” al ver el patrullero. Y sumaron que al dar la vuelta a una rotonda para intentar identificarlo la moto se fue del lugar “a alta velocidad” por lo que decidieron empezar un “seguimiento”, que diferenciaron de una persecución al no estar ante la comisión de ningún delito.

Nada decía que había cometido un ilícito, era una identificación rutinaria”, refirió uno de ellos y el otro incluso reparó en que hasta habían empezado a dar por perdido el “seguimiento” de la moto luego de que no frenara y de que tampoco la situación ameritara emprender una persecución.

EL SEGUNDO PATRULLERO Y DISPARO HOMICIDA

Sin embargo, a partir de ese momento empezaría a desarrollarse la secuencia mortal con la entrada en escena de otro patrullero que escuchó por radio la situación y que pidió autorización para intervenir ante ese “seguimiento” y esperar a la moto, de frente, en la zona de calles 9 y 34.

En ese segundo patrullero iban en la parte de atrás el acusado en este juicio, Maximiliano González, junto con Rocío Mastrángelo y en la parte de adelante Kevin Guerricagoitía junto a Nelson Albornoz, todos acusados en una causa que se resolverá en otro juicio -todavía sin fecha- bajo imputaciones como encubrimiento e incumpliendo de deberes.

Ese patrullero en el que iban esos cuatro policías quedó atravesado sobre la calle para intentar detener a la moto y desde allí fue donde González efectuó el disparo que mató a Luciano.

Uno de los policías que iban en el primer patrullero relató que desde lejos observaron al otro móvil llegar de frente a la moto y detener su marcha y que alcanzó a ver una especie de “chispazo”. Ya para cuando llegaron al lugar, sostuvo, encontró a González sentado en el cordón de la vereda “en estado de shock” y gritando “qué hice, qué hice” por lo que el policía declarante contó que decidió sacarle el arma que todavía tenía en su poder para que “no se agravara la situación”.

“Yo no hubiese sacado el arma porque no ameritaba la situación”, sostuvo ese policía ante preguntas del abogado Gregorio Dalbón y le respondió que sí ante la consulta de si creía que se estaba ante un “abuso policial”.

Los tres compañeros de González que iban junto a él en el patrullero también declararon en el juicio aunque previamente el juez Gómez Urso advirtió a las partes sobre la necesidad de no preguntar aspectos que pudieran llegar a ser incriminatorios teniendo en cuenta su imputación. De todas maneras, los interrogatorios fueron seguidos de cerca por sus defensores y uno de ellos, incluso, hasta amenazaría con impedir que siguiera la declaración.

De ese modo, los dichos de cada uno de los policías que están acusados de haber tenido aunque sea algún grado de encubrimiento deberán ser valorados y desmenuzados al detalles por cada una de las partes al momento de los alegatos ante los jurados, teniendo en cuenta que al ser imputados no son sometidos al juramento de decir la verdad y que no dejan de estar influenciados por toda la situación particular que los rodea

El primero de los imputados en declarar fue Kevin Guerricagoitía, que está acusado por encubrimiento doblemente agravado y falso testimonio. Sostuvo que al momento de decidir intervenir en ese “seguimiento” a la moto de Luciano no tenían “la certeza de por qué la moto se daba a la fuga, si era por el hecho de los ruidos molestos” aunque el fiscal Berlingeri exhibió distintos audios de la frecuencia policial de los que claramente no se desprendía que se estuviera en una persecución por un delito

Guerricagoitía dijo que vieron la moto venir de frente, que frenaron su patrullero y que bajaron junto a Albornoz mientras que González lo hacía desde atrás -no así Mastrángelo que dijo que tardó más en descender-. También reconoció haber decidido sacar su arma y sostenerla apuntando hacia el piso “por una cuestión de seguridad porque no sabíamos quién era el de la moto” aunque luego reparó en que su actuación debía limitarse a hacerle señas a la moto para que parara o, en todo caso, dejarla seguir su marcha porque no era perseguida por ningún delito.

En su relato, Guerricagoitía dijo que cuando la moto pasó frente a ellos él se dio vuelta, se produjo el disparo por parte de González y escuchó que Luciano, a quien en toda su declaración se refirió como un “nene”, llegó a decirles mientras se había puesto de pie: “Me pegó un tiro, me pegó un tiro”. Mientras tanto, sostuvo, González gritaba “Se me escapó un tiro, qué hice, qué hice”.

“Cuando nos damos cuenta que el que manejaba la moto era un nene, no importaba más nada”, afirmó Guerricagoitía y sostuvo que la secuencia siguió con él revisando a Luciano y detectando que efectivamente tenía un disparo a la altura del pecho, por lo que empezó a tener complicaciones para respirar, le realizaron maniobras de RCP hasta que dejó de respirar mientras pedían la llegada de una ambulancia.

Guerricagoitía incluyó un descargo por su acusación a pesar de que ello no es juzgado en este debate, sobre todo luego de que se le señalara que al día posterior González le mandó un mensaje que decía: “Espero que me den una mano”.

“Delante nuestro teníamos una criatura, no había chances de encubrir, mentir ni nada. Antes de ser policía, uno también es papá”, se defendió y también, ante preguntas de Dalbón, afirmó: “Claramente es un abuso tirar cuando no tenés una persona que te está apuntando”.

El abogado de la familia de Luciano también le recriminó al policía por qué cuando habían llegado a la escena del crimen tanto la mamá como la pareja de ella (a quien conocía) no les había dicho que su hijo había sido asesinado por un compañero. “Estuvo mal”, dijo aunque se excusó en que “quizás fue para evitar algún tipo de violencia” y también en que deberían haberlo realizado sus superiores que ya estaban en el lugar.

A continuación siguió la declaración de Nelson Albornoz, el último que fue dejado en libertad -en noviembre de 2024– y quien al momento del hecho revestía una mayor autoridad con respecto a los otros acusados.

El oficial afirmó que pidió autorización por la radio para “dar colaboración” cuando el otro móvil “ya estaba persiguiendo a la moto” y reconoció que en el que él se movilizada y que terminó cruzado sobre la calle “no tenía balizas ni sirena”.

Contrario a González pero también a Guerricagoitía que en ese momento sacó el arma y apuntó hacia el piso, Albornoz dijo que él no sacó la suya porque “no era una situación de alto riesgo” y sostuvo que cuando él se bajó del patrullero se abocó a hacerle señas a la moto para que parara pero que de todas maneras había quedado espacio como para que “pasara” en caso de que no se detuviera. Y fue así como sostuvo que González, que se había bajado desde la parte posterior del patrullero, le dio “un tiro a quemarropa”, contrario a lo que sostiene la acusación respecto a un disparo ejecutado a más de un metro.

A su vez Albornoz dijo haber “interpretado”, porque no lo vio, que “la moto se le vino encima de González y ahí disparó”. Y relató que se produjo el siguiente diálogo entre él y González:

– ¡Qué hiciste loco, qué hiciste!

– Se me escapó el tiro, se me escapó el tiro

El punto de que a González “se le escapó” el tiro cuando la moto se le fue encima es una de las circunstancias de las que busca aferrarse la defensa -que pone en discusión que haya existido dolo, es decir la intención de matar- aunque durante las declaraciones escuchadas este miércoles todos los policías consultados por el fiscal terminaran por reconocer que el disparo solo puede salir si el arma es accionada como tal. “Y son armas seguras”, planteó Albornoz.

CRUCES E IRONÍAS

La última de las policías involucradas en declarar este miércoles fue Rocío Mastrángelo (está acusada por encubrimiento doblemente agravado y falso testimonio), quien afirmó haberse bajado con la escena ya trascurrida porque no podía abrir su puerta trasera y porque tenía mochilas y chalecos entre medio para terminar por bajar por el lado de González.

Su testimonio generó algunos momentos de cierta tensión ya que, en ese marco, afirmó que llegó a escuchar la voz de alto dada por sus compañeros pero no así el disparo e incluso aseguró haber visto que “la rueda de la moto chocó contra la pierna de González”, lo cual le fue recriminado por el abogado Dalbón, al hacerle volver a ver la reconstrucción de los hechos que se realizó tiempo atrás.

Eso generó que el abogado de Mastrángelo, Raúl Ruiz, interviniera para alertar que haría dar por finalizada la declaración de su defendida en caso de sostenerse ese tenor de preguntas, lo cual también valió un cruce con el juez Gómez Urso por no poder tener participación activa en el debate.

Antes también se había producido un cruce entre Mastrángelo y Dalbón teniendo en cuenta que ella mantenía antes del hecho una relación, que definió como de amistad, con la mamá de Luciano, Judith. En ese sentido, Mastrángelo sacó a relucir en medio de su testimonio un malestar con el abogado Dalbón por llamarla mentirosa en declaraciones periodísticas realizadas tras la reconstrucción de los hechos.

“Me juzgan por no haber escuchado la detonación, pero no la escuché. Nadie me asesoró para decir que no había escuchando el disparo. Nunca negué el hecho, siempre dije que disparó González”, se defendió la mujer y ante pregunta de la defensora de González consideró: “No me entra en la cabeza que haya tenido intención de matar”.

Lo dijo luego de que la defensora Nuccitelli le leyera una conversación de su celular en la que le había afirmado a un tercero tras el hecho: “Sé que a mi compañero se le escapó el tiro”.

De todos modos, en otro tramo volvió a defenderse: “Nunca lo justifiqué, no lo encubrí nunca”. E incluso le habló directamente a Judith al mencionar que a Luciano lo “había tenido en brazos” cuando era bebé y también cuando falleció mientras intentaban reanimarlo.

“Te juro Judith que lo lamento en el alma, me quería morir”, le dijo mientras declaraba ante los jurados. Dalbón, tras ello, ironizó: “No se le cayó ninguna lágrima, por eso no le alcancé una carilina”.

Tras el testimonio de algunos peritos, este jueves seguirá la actividad en la sala del entrepiso de Tribunales con la declaración de más testigos a la espera de llegar para el viernes a un veredicto del jurado: deberán definir si es “culpable” o “no culpable” y en caso de serlo será el juez Gómez Urso el que, en una instancia posterior, le imponga la pena a González en funcion del delito por el que sea encontrado culpable.

Fuente. Que Digital Mar del Plata