Instan a no desconocer los riesgos que implica postergar el tratamiento de otras enfermedades

La postergación de tratamientos quirúrgicos de personas con enfermedades consideradas «no urgentes» conlleva serios riesgos para la salud de esos pacientes y configura un problema sanitario grave a corto y mediano plazo.

Así lo advirtió la Sociedad Argentina de Cirugía de la Obesidad, Enfermedad Metabólica y otras relacionadas con la Obesidad (SACO) en respuesta a los conceptos expresados por el presidente de la nación, Dr. Alberto Fernández, vinculados con el «relajamiento» del sistema sanitario privado y la actual ocupación de camas. «La suma de medidas adoptadas en relación a la suspensión de tratamientos quirúrgicos de pacientes con afecciones no urgentes durante la pandemia del covid-19 a lo largo del último año, pusieron en pausa la atención de innumerable cantidad de personas con enfermedades cuya postergación de tratamientos representa también un grave riesgo para la salud de estos pacientes», señaló la SACO.

Sin embargo, según lo reveló la encuesta «Impacto del Covid en Cirugía Bariátrica», realizada por la SACO a 47 equipos de cirujanos, entre el 1 de abril y el 31 de mayo de 2020 se hicieron un 90% menos de cirugías bariátricas respecto de igual periodo del año anterior.

«Ante esta demanda retenida de atención es imposible no darle tratamiento a las enfermedades que ya están, en resguardo de las que están por venir.  No se puede perder de vista que la gran mayoría de las patologías, gracias a los procedimientos mini invasivos, requieren una internación breve, pudiendo liberarse dichas camas rápidamente si la demanda por otras urgencias así lo requieren», enfatizaron desde la SACO.

Por otra parte, la institución hizo hincapié en que un reciente estudio de cohorte internacional (GENEVA) que evaluó la seguridad de las cirugías bariátricas y metabólicas durante el periodo de pandemia y confirmó que la morbi-mortalidad a 30 días tras la realización de este tipo de procedimientos en el contexto pandémico -bajo protocolos apropiados- fue similar a las tasas registradas previo a la pandemia.

«Creemos que estos conceptos vertidos hacen necesaria una evaluación más amplia de las circunstancias de la atención sanitaria privada actual, que incluya no solo el covid-19 sino también la totalidad de las enfermedades que el sistema trata y los riesgos que implica la postergación de sus tratamientos, sobre todo por períodos tan prolongados, como así también se haga una valoración de la sobrecarga de trabajo y responsabilidades para los equipos de Salud», finalizó la SACO.