Cada día que pasa hay mas deterioro del pavimento. Se puede apreciar con solo circular en las calles céntricas de la ciudad. Los pozos, las grietas son cada vez mas profundas y afectan la circulación normal de vehículos, motos y ciclistas.
No hay mantenimiento y se van incrementando y tomando más dimensión lo que hace que el Municipio se vuelva impotente para resolver esos problemas. La calle 9 de julio, la calle Legarra, las transversales, todas padecen de un adecuado mantenimiento y en consecuencia el deterioro es mayor. Ni hablar de las roturas que realiza obras sanitarias por la rotura de caños. Eso significa que las veredas no se reparen, que las calles se tapen con parches que al poco tiempo vuelve a deteriorarse y así la infraestructura general es un verdadero abandono.
El Municipio no tiene maquinaria adecuada, tampoco un profesional competente que pueda determinar que tipo de reparaciones y obras hay que hacer en ese sentido. Por eso se recurre a métodos viejos, elementos vetustos y trabajos realizados “a ojo” que son un verdadero desastre.
Evidentemente hay que analizar un verdadero plan para la ciudad, porque de seguir de esta forman en diez años el mal estado general de la infraestructura será irremontable y estaremos viviendo entre parches y más parches que se realizan al asfalto. Para ello deviene imprescindible contar con profesionales capacitados, recursos importantes y maquinaria moderna. Porque con carros tirados a tractor, con el material frio que se usa `para tapar los baches y con los elementos con que se cuenta actualmente, continuaremos en el atraso y en la obsolesencia permanente de la infraestructura básica de nuestra ciudad, de Otamendi y Mechongue.