Fuimos seis. Sólo seis. Y aún así volvimos a poner el cuerpo por los que no tienen voz.
Algún funcionario mediocre seguirá mirando números, no causas. Medirá cantidad, no convicción.
Pero nosotras no necesitamos masividad para legitimar nuestra lucha.
Tenemos respaldo: años de entrega voluntaria, miles de vidas salvadas, horas incontables en veterinarias sosteniendo cuerpos rotos, acompañando últimos latidos.
Tenemos el alma desgastada de tanto dolor, las retinas llenas de horrores que otros ni se animan a ver.
No venimos a hacer política. Venimos a defender vidas.
Y aunque nos quieran desgastar con indiferencia o silencio, no vamos a parar.
Porque nosotras no abandonamos. Porque a ellos, los animales, ya los abandonó demasiado un estado ausente.
Y mientras eso siga pasando, vamos a estar. Seamos seis ó una, pero vamos a estar.










