Honores reclamó mayor inversión del Estado para atender la salud mental

“Durante muchísimo tiempo se escondió debajo de la alfombra la problemática de la salud mental”, dijo el Defensor del Pueblo Adjunto en Derechos Humanos y Salud de la Provincia de Buenos Aires, Marcelo Honores, y consideró que “es impostergable una mayor inversión del Estado en programas y servicios que luchen contra la persistencia de la estigmatización y la discriminación de las personas aquejadas de padecimientos mentales”.

Honores salió a respaldar la declaración del secretario general de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Gutiérrez, que expuso que “en todo el mundo, 800.000 personas mueren por suicidio cada año, una cada 40 segundos”, lo que la convierte en la segunda causa principal de muerte entre los jóvenes (de 15 a 29 años de edad), según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Gutiérrez detalló que “cada año, los suicidios representan más muertes que la guerra y el homicidio juntos”, y Honores apuntó a la necesidad de trabajar desde el Estado para “empezar a revertir esa estadística que da miedo”.

“Es necesario abordar la salud mental con urgencia, con un fuerte aumento en las partidas presupuestarias de los estados nacional y provincial, que permitan reforzar los servicios y programas existentes”, reclamó Honores.

En su declaración, el titular de la ONU remarcó que “ahora debemos evitar que el estigma aleje a las personas de la asistencia que necesitan”, y subrayó que “no hay salud, sin salud mental”.

Este año, la OMS y sus socios mundiales se hacen eco del llamamiento del Día Mundial de la Prevención del Suicidio mediante la promoción de la campaña “40 segundos de acción”, cuyo objetivo es sensibilizar a la opinión pública sobre el suicidio en todo el mundo y sobre los métodos de prevención.

Según la OMS, hasta la fecha, solo unos pocos países han incluido la eliminación del suicidio entre sus prioridades de salud, y apenas 38 naciones tienen una estrategia nacional de prevención.

Por ello, proponen una serie de medidas para combatir las conductas suicidas, como mayor responsabilidad de los medios de comunicación al informar sobre este tipo de sucesos, programas de intervención en las escuelas, tratamiento y cuidado de personas con trastornos mentales y/o abuso de sustancias, o formar a los profesionales sanitarios no especializados en la evaluación y el manejo de conductas suicidas.