El estado de la avenida 23 a la altura de calle 80 es realmente lamentable. Constituye un baldón para las autoridades municipales esta situación que hace que los vecinos vivan entre el barro, la suciedad y el agua estancada.
Ya lo hemos reclamado en reiteradas oportunidades, dicen los vecinos hartos y molestos de tanta desidia y desinterés.
Hoy nuevamente apelan a la responsabilidad de los funcionarios, a que respondan a los pedidos, a que cumplan sus deberes y no los dejen abandonados en un estado que es realmente vergonzoso.
Las calles de Miramar siguen siendo un grave problema que las autoridades no pueden resolver o resultan impotentes ante la magnitud de esa situación.