El próximo 21 de diciembre, el Teatro Astral de Miramar se llenará de música, color y energía con la Muestra Anual de All Dance, el estudio dirigido por Florencia Iparraguirre, que celebra más de tres décadas formando bailarines de todas las edades. Será una noche especial, donde se verá el trabajo de un año entero, con coreografías que van del hip hop y las danzas urbanas a lo latino, atravesadas por el sello personal de la profesora.

En esta entrevista, “Flor” repasa cómo vive el detrás de escena, qué hace único al espectáculo y qué espera que el público se lleve de esta función que reúne a grupos diversos, historias compartidas y un fuerte espíritu artístico. También adelanta sorpresas, como un tributo a Michael Jackson, y comparte sus proyectos para el 2026.
-¿Qué significa para vos cerrar el año con un show en el Teatro Astral junto a tus alumnos de All Dance?
El show de fin de año es la meta con la que siempre empezamos. Hacemos dos muestras anuales: una al finalizar el primer cuatrimestre y otra al cierre del segundo. El objetivo es que los alumnos puedan sentir su progreso y que las familias y amigos lo vean reflejado en el escenario. También nos importa mucho el crecimiento como grupo, las amistades que se forman y todo lo que ocurre durante el proceso.
-En los ensayos se escucha mucha energía y hasta temas de Daddy Yankee… ¿qué clima podemos esperar del espectáculo?
Cada profesor tiene su estilo, su impronta y aquello con lo que más se identifica según sus gustos y capacidades. En mis coreografías, una de las características es la energía y la fusión de distintos estilos dentro de una misma propuesta. La idea es que el público pueda ver variedad dentro del hip hop, las danzas urbanas y lo latino. Este año, además, vamos a hacer un pequeño tributo a Michael Jackson. Soy muy fanática, así que siempre me gusta recordarlo.
-¿Cómo vivís el proceso de preparación: la previa, los nervios y la emoción de ver a tus alumnos en escena?
Con los años la previa se vive de otra manera. Antes era más estresante y hoy, con la experiencia, las cosas fluyen con mayor naturalidad. El estudio tiene 30 años; son muchas muestras, funciones, torneos y trabajos como artista en diferentes compañías. Todo eso cambia la percepción del momento en que la obra finalmente llega al escenario.
-Este show reúne bailarines de distintas edades: ¿qué aporta cada grupo a la energía general del espectáculo?
Al tener clases desde los 3 años, contamos con bailarines de todas las edades, y eso es lo lindo: la diversidad. Una de nuestras finalidades es mostrar que la danza es para cualquier persona que tenga ganas. Se aprende, requiere práctica y se disfruta muchísimo. Aporta beneficios físicos, mentales y hasta espirituales. Cada grupo suma una energía distinta y necesaria.
-¿Qué mensaje te gustaría que el público se lleve al final de la función del 21 de diciembre?
Me gustaría que el público sea consciente de que detrás de un buen producto artístico hay mucho trabajo, responsabilidad y compromiso. Aunque la danza esté en auge, no es una moda. Es importante que cada profesor pueda dejar algo en sus alumnos: formación técnica, cuidado del cuerpo y herramientas para ser bailarines completos, con versatilidad y presencia escénica. El arte es muy importante para mí, por eso me lo tomo tan en serio. Quiero que se note el fundamento detrás del trabajo y que la gente lo valore.
-Después de este cierre de año, ¿qué sueños o proyectos te gustaría encarar con la academia en 2026?
Quiero continuar con las clases a full y formar grupos más cerrados con gente realmente comprometida, porque sin eso es difícil trabajar, sobre todo para torneos y ensayos intensivos. También queremos sumar pilates al estudio, tanto para bailarines como para quienes quieran ejercitarse. Y seguir representando a Miramar en distintos torneos. Nos gustaría viajar a Buenos Aires, algo que no logramos este año por cuestiones de costos. La idea siempre es trabajar mucho y seguir creciendo.
Instagram: @danceallmiramar










