Primera parte
En conmemoración al Día Internacional de la Mujer Trabajadora, Semanario El Argentino realizó una profunda entrevista a Evangelina Cuevas, Lic. en Trabajo Social, militante feminista, luchadora en abordar temas como: educación, equidad e igualdad de género, violencia de género y entre tantas otras problemáticas sufren las mujeres.
-Contanos de vos ¿A qué te dedicas?
En principio quiero agradecer la oportunidad que nos dan para difundir las actividades que realizamos desde la militancia feminista y el respeto y la seriedad con la que abordan el tema en cada oportunidad.
Ahora si me presento. Soy licenciada en Trabajo Social, desempeño funciones desde hace 12 años en Miramar en el Patronato de Liberados. Soy militante feminista activa desde hace 7 años en la ciudad, luego del brutal femicidio de mi amiga y compañera Laura Iglesias. Soy sobreviviente de violencia de género. Madre de tres hijxs. Antes de venirme a vivir acá me dedicaba al acompañamiento de mujeres en situación de violencia y a actividades de prevención y sensibilización en el tema. Me defino como militante del feminismo revolucionario y popular.
-¿Cómo está conformada la Multisectorial Gral. Alvarado y que tareas abordan?
La Multisectorial está conformada por distintas organizaciones feministas, sociales, sindicales y partidarias, además de mujeres que participan de forma independiente. Cada organización tiene su propia agenda de actividades que desarrollan en el territorio. Tenemos distintas fechas en las cuales nos unimos en un frente común para llevar adelante las luchas en las calles y promover los derechos de las mujeres y disidencias.
–¿Quiénes te acompañan?
En lo particular milito desde hace 6 años en Ni Una Menos General Alvarado y desde hace un poco más de un año en la Corriente Nacional Lohana Berkins.
-¿La violencia de género esta naturalizada en nuestra sociedad?
La violencia de género es producto del patriarcado como sistema de opresión hacia la mujer, que se enriquece y sostiene en el marco de un modo de producción capitalista, basado en la explotación. Para ello requiere de la dominación de la mujer como uno de sus pilares de subsistencia y reproducción.
Este modo de producción es el que nos hambrea, nos designa dobles jornadas laborales que incluyen en trabajo doméstico y el trabajo que realizamos fuera del hogar, que nos relega el sostén y cuidado del hogar, de los hijxs y del hombre, nos determina la maternidad obligatoria e infinidad de aspectos cotidianos que hacen a nuestro desarrollo como seres humanos.
Este modo de opresión es antiquísimo y ha tomado distintos matices según el momento histórico y las particularidades de cada sociedad, pero la base es la misma: la determinación de nuestro rol social, las expectativas de lo que se “debe esperar de nostrxs” acorde a nuestra genitalidad. Por supuesto que la naturalización de los estereotipos de género es fundamental para que este engranaje funcione.
Por eso hablamos de la “naturalización del patriarcado” y de cómo nos atraviesa en nuestras historias vitales tanto a los hombres como a las mujeres: “las nenas de rosa y los nenes de azul”, “las nenas sensibles y los nenes fuertes”, “las mujeres reproductoras y los hombres productores (proveedores), “el príncipe azul que necesitamos que nos rescate”, “la mujer es para la casa”, “la maternidad abnegada como imposición”, “los hombres a los puestos de poder”, “las mujeres a las profesiones ligadas al cuidado y educación”• y así la lista es larguísima.
Y aquí es cuando el feminismo ha venido a romperlo todo. Me refiero al feminismo como un movimiento que lucha por la liberación de las mujeres y disidencias en el marco de un sistema patriarcal que nos oprime. El espacio donde las mujeres nos unimos, compartimos nuestras vivencias, realidades, historias y luchamos de forma sorora por una sociedad equitativa.
Desde hace décadas las mujeres nos hemos unido a fin de luchar por los espacios y derechos que “naturalmente nos han sido negados”: poder estudiar, votar, administrar nuestros bienes, tener la potestad sobre nuestros hijxs, poder decidir sobre los métodos anticonceptivos que vamos a usar, podre expresar nuestra opinión libremente, la autonomía sobre nuestros cuerpos, etc.
-¿Cuantos tipos de violencia de género existen?
Aquí me quiero centrar en los tipos de violencia y modalidades que esta asume y que se encuentran definidas en la Ley N.º 26.485 de “Ley de Protección Integral Para Prevenir, Sancionar, Erradicar la Violencia Contra las Mujeres en los Ámbitos en que se Desarrollen sus Relaciones Interpersonales”
FÍSICA:
La que se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato o agresión que afecte su integridad física.
PSICOLÓGICA:
La que causa daño emocional y disminución de la autoestima o perjudica y perturba el pleno desarrollo personal o que busca degradar o controlar sus acciones, comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso, hostigamiento, restricción, humillación, deshonra, descrédito, manipulación o aislamiento.
SEXUAL:
Cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso genital, del derecho de la mujer de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro del matrimonio o de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no convivencia, así como la prostitución forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso sexual y trata de mujeres.
ECONÓMICA Y PATRIMONIAL:
La que se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos económicos o patrimoniales de la mujer, a través de la perturbación de la posesión, tenencia o propiedad de sus bienes, pérdida, sustracción, destrucción, retención o distracción indebida de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores y derechos patrimoniales.
SIMBÓLICA:
La que, a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad.
Además, la ley señala que según las formas que se manifieste en los distintos ámbitos las Modalidades son:
VIOLENCIA DOMÉSTICA:
Aquella ejercida contra las mujeres por un integrante del grupo familiar, independientemente del espacio físico donde ésta ocurra, que dañe la dignidad, el bienestar, la integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, la libertad, comprendiendo la libertad reproductiva y el derecho al pleno desarrollo de las mujeres. Se entiende por grupo familiar el originado en el parentesco sea por consanguinidad o por afinidad, el matrimonio, las uniones de hecho y las parejas o noviazgos. Incluye las relaciones vigentes o finalizadas, no siendo requisito la convivencia.
VIOLENCIA INSTITUCIONAL:
Aquella realizada por las/los funcionarias/os, profesionales, personal y agentes pertenecientes a cualquier órgano, ente o institución pública, que tenga como fin retardar, obstaculizar o impedir que las mujeres tengan acceso a las políticas públicas y ejerzan los derechos previstos en esta ley. Quedan comprendidas, además, las que se ejercen en los partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales, deportivas y de la sociedad civil;
VIOLENCIA LABORAL:
Aquella que discrimina a las mujeres en los ámbitos de trabajo públicos o privados y que obstaculiza su acceso al empleo, contratación, ascenso, estabilidad o permanencia en el mismo, exigiendo requisitos sobre estado civil, maternidad, edad, apariencia física o la realización de test de embarazo. Constituye también violencia contra las mujeres en el ámbito laboral quebrantar el derecho de igual remuneración por igual tarea o función. Asimismo, incluye el hostigamiento psicológico en forma sistemática sobre una determinada trabajadora con el fin de lograr su exclusión laboral;
VIOLENCIA CONTRA LA LIBERTAD REPRODUCTIVA:
Aquella que vulnere el derecho de las mujeres a decidir libre y responsablemente el número de embarazos o el intervalo entre los nacimientos, de conformidad con la Ley 25.673 de Creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable;
VIOLENCIA OBSTÉTRICA:
Aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, de conformidad con la Ley 25.929.
VIOLENCIA MEDIÁTICA:
Aquella publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipados a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la explotación de mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres, como así también la utilización de mujeres, adolescentes y niñas en mensajes e imágenes pornográficas, legitimando la desigualdad de trato o construya patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o generadores de violencia contra las mujeres.
VIOLENCIA EN EL ESPACIO PÚBLICO:
Aquella ejercida por una o más personas, en lugares públicos o de acceso público como medios de trasporte o centros comerciases a través de conductas o expresiones verbales o no verbales, con connotación sexual, que afecten a o dañen su dignidad, integridad, libertad., libre circulación o permanencia y/o generen un ambiente hostil u ofensivo.
-¿Todos ellos están visibilizados correspondientemente?
Si bien en nuestro país tenemos una Ley bastante superadora en materia de derechos de las mujeres que data del 2009 y está basada en La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como Convención de Belém do Pará de 1994 con jerarquía constitucional, aún resta muchísimo por garantizar los derechos de las mujeres y que podamos vivir una vida libre de violencias. Las mujeres y disidencias aún siguen siendo violentadas a diario, incluso en los sectores más progresistas.
A nivel mundial, llevamos 25 años desde los compromisos asumidos por los gobiernos del mundo con los derechos de las mujeres en la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer de 1995, conocida como la Plataforma de Acción de Beijing. Aun así, la opresión estructural contra las mujeres ya sea patriarcado, neoliberalismo, globalización, militarismo, fundamentalismo o destrucción ambiental, persiste en todo el mundo.
-¿Notas un aumento o una disminución de la misma?
En lo particular creo que las mujeres hemos en los últimos años atravesado, fuertes procesos de deconstrucción que nos ha permitido identificar y revelarnos contra el orden impuesto por el patriarcado. Hoy identificamos con mayor facilidad los distintos tipos de violencias que nos atraviesan en nuestras vidas cotidianas y claramente las ponemos en tensión y nos revelamos fuertemente contra ellas.
La visibización, cuestionamiento y denuncia se ha incrementado ante la desnaturalización de éstas a nivel global. Hace años las mujeres “soportaban” respondiendo muchas veces al mandato social familiar y porque las condiciones no estaban dadas a nivel social para que una mujer decida libremente ser autónoma en su propia vida. Siempre recuerdo a Amanda una señora mayor que conocí hace años, ella me contaba su historia de violencia y maltrato por parte de su esposo durante años.
En algún momento luego de una paliza decidió irse junto a sus hijxs al único lugar que podía recibirla: la casa de sus xadres. Esa misma noche su papá la llevó otra vez con su maltratador “Ud. ahora le pertenece a su marido, así que se la aguanta”. A los pocos años ese hombre que la molía a palos, murió y Amanda “fue libre al fin”, esas fueron las palabras con las que lo definió su viudez.
Otro factor importante, si tenemos en cuenta la estructuralidad de la violencia de género como sistema de opresión hacia las mujeres, podemos entender la exacerbación de la violencia de las masculinidades que se ven amenazados ante el empoderamiento de las mujeres al ver con miedo como se pone en peligro los privilegios con los que gozaron históricamente.
En evidente que el patriarcado nos ha dañado mucho a ambos géneros, limitando y condicionando nuestras vidas, pero indudablemente las mujeres hemos sido las mas afectadas: seguimos muriendo por el solo hecho de ser mujeres.
Ahora bien, si el femicidio es la expresión más violenta de la violencia de género, imagínate entonces cuantas mujeres por día deben estar siendo violadas, abusadas, encarceladas, acosadas, golpeadas, empujadas, denigradas, amenazadas, quemadas y destrozadas psicológicamente en nuestro país debido a de la cultura machista y patriarcal.
Recientemente desde el Observatorio de las Violencias de Género “Ahora Que Sí Nos Ven”, conducido por Raquel Vivanco, dio a conocer las cifras de femicidios en Argentina entre el 1 de enero y el 29 de febrero de 2020, elaboradas a partir del análisis de medios gráficos y digitales de todo el país:
- 63 femicidios fueron cometidos entre el 1 de enero al 29 de febrero de 2020.
- 29 mujeres asesinadas en el mes de febrero de 2020.
- 5 femicidios en los tres primeros días de marzo.
- 1 mujer asesinada cada 23 horas.
- El 66% de los femicidios fueron cometidos por las parejas o ex parejas de las víctimas.
- 88 niñxs perdieron a sus madres como consecuencia de la violencia machista en lo que va del año.
- Un 23% de los crímenes fue con arma de fuego, 18 % con arma blanca, un 14 % a golpes, un 11 % resultaron quemadas y un 6 % por asfixia.
- En la provincia de Buenos Aires se registró la mayor cantidad de casos, 19 en total, seguida por Santa Fe con 10, Santa Cruz con 6, y Córdoba con 5.
- El hogar sigue siendo el lugar más peligroso para las mujeres. El 59 % de los femicidios se dieron dentro de la vivienda de la víctima.
- De las 63 víctimas, 15 habían realizado la denuncia previa y tres tenían medidas judiciales.
- Durante el 2019 la cifra de femicidios ascendió a 327 casos, lo que significó que una mujer fue asesinada casi cada 27 horas. Esos crímenes dejaron a 235 niños huérfanos.
-Cuanto camino falta aún por recorrer para que exista un verdadero cambio de paradigma respecto a una disminución de la violencia?
Las respuestas que necesitamos son diversas, no necesitamos solamente respuestas vinculadas a las cuestiones de violencia que son las urgentes, necesitamos respuestas estructurales, que vayan a combatir las razones de la desigualdad con un real programa que promueva la equidad. Necesitamos una política mucho más integral que abarque no solo la violencia doméstica.
También nos urge construir nuevas masculinidades liberadoras, no violentas ni misóginas, pensar crianzas no sexistas, construir vínculos libres de violencia, urge el compromiso real de los varones en procesos deconstrucción que pongan en tensión sus privilegios y protagonismos.
Apostamos a ese cambio cultural que tanto necesitamos, porque este tema nos involucra a todxs.
-Se observa como tendencia en nuestra región una presencia de movimientos conservadores a la incorporación de los temas sexualidad y género, y también del debate político, en los sistemas educativos. ¿Cómo explicamos que esta tendencia conservadora tenga tanta fuerza?
Lamentablemente este avance de la agenda conservadora anti-derechos se manifiesta en ámbitos sociales y políticos y también en medios de comunicación tradicionales y redes sociales. Si bien sabemos que estos discursos siempre estuvieron presentes, en nuestro país se exacerbaron a partir del debate por la despenalización y legalización del aborto que se dio en el Parlamento durante el año 2018. Luego de esto se lanzó la campaña “Con Mis Hijos No te Metas”, y estuvieron presentes como partido político en las elecciones de octubre del 2019 en el Frente NOS.
Hay intereses muy poderosos, religiosos y políticos, detrás de estas campañas, pero también entiendo que hay expresiones religiosas genuinas, distintas formas de abordar la vida, sectores ultraconservadores que experimentan un auténtico rechazo hacia la vida del mundo actual.
Se pone de manifiesto un tremendo extrañamiento hacia el mundo, a realidad que sin lugar a dudas ya no volverá atrás, pero que ellxs sienten completamente ajena: el matrimonio igualitario, las relaciones interpersonales y sexuales diversas, la educación sexual integral, el deseo, la libertad de elegir y el aborto. Hay sectores que no se sienten parte de este mundo actual y así reaccionan ante estos avances, que ellos interpretan como degradación y corrupción.
Tenemos claro que, a través de un discurso nacionalista, su verdadero objetivo es eliminar todas las políticas de género del Estado. Lo que preocupa es que detrás de este asunto está presente la amenaza constante al reconocimiento de las identidades y la búsqueda de equidad: las luchas de las mujeres por terminar con su discriminación y subordinación y las luchas de las disidencias por gozar de los mismos derechos y garantías que tiene el resto de la población.
Si bien nuestra constitución consagra el derecho de igualdad ante la ley, es necesario contar con legislaciones específicas que garanticen derechos para los grupos vulnerables como lo son las mujeres y las disidencias que en la realidad concreta no acceden efectivamente a los derechos universales ni a las condiciones de una existencia digna.
Por ejemplo, en nuestro país la expectativa de vida de las mujeres travestis-trans es de 35 años producto de las dificultades para insertarse socialmente, el acceso a la salud y los tratamientos, la discriminación, la falta de oportunidades de trabajo real por lo cual son arrojadas desde temprana edad a la prostitución cuasi obligatoria para sustentarse.