Entre trenes, raíces y recuerdos: Claudio Saffer presenta su nuevo libro “Un gringo en Italia”

El escritor Claudio Saffer, nacido y criado en Miramar, presentará el próximo martes 22 de octubre su nuevo libro “Un gringo en Italia” a las 19 hs. en la Mutual Cultural Círculo Italiano Joven Italia. En esta obra, mezcla recuerdos, viajes y emociones para hablar de raíces, identidad y pertenencia. Con un tono íntimo y reflexivo, Saffer narra su experiencia en tierras italianas y de cómo ese recorrido lo llevó también a descubrir nuevas formas de mirar el mundo.

En diálogo con “El Argentino”, el miramarense comparte el detrás de escena de su escritura, el sentido de este viaje interior y lo que significa presentar su trabajo en su ciudad con su gente.

–¿Cómo nació “Un gringo en Italia”? ¿Fue un proyecto planeado o surgió de tus vivencias y reflexiones durante los viajes?

Bueno, en realidad lo planificado fue el viaje a Italia, para realizar un mes de estudio en una academia de Génova, “A Door to Italy”, y entre clase y clase realizábamos algunas escapadas para recorrer la zona. Siempre llevo una agenda y una lapicera en mi mochila, y durante uno de los primeros viajes a Cinque Terre algo en ese mar Tirreno me dijo: “¿No te parece conocido?” y me invadió la idea de que había algo más que un simple recuerdo de historias contadas por mi abuelo, una información guardada en las entrañas, en mis genes, que me impulsaban a ver todo desde un enfoque para mí desconocido.

–¿Por qué elegiste llamarte “gringo” en esta experiencia italiana? ¿Qué significa para vos esa palabra en este contexto?

No es que me llame gringo a mí precisamente; obvio que en el libro está más detallada esa cuestión, pero a grandes rasgos nosotros llamamos “gallegos” a todos los españoles, y “gringo o tano” a los italianos, por ser de otro lugar. Es así que quise representar en ese término cuando uno de nosotros transita por tierra de aquellos italianos, esos gringos que en nuestro país hablaban en cocoliche, son iguales a nosotros en su Italia, queriendo hacernos entender con nuestro italiano mentiroso y armando un cocoliche a la inversa.

–¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Hacías anotaciones durante los viajes o lo escribiste al regresar?

Como te indicaba antes, iba escribiendo sensaciones e ideas que me brotaban en los recorridos, fundamentalmente mientras transitábamos de una ciudad a otra en tren, con mi compañera de viaje y de vida, que es mi esposa. En el libro hay muchos de estos detalles que se destacan.

No es un simple relato de lo visto, es la devolución a los genes de mi ancestro, de lo que él me dejó en esa información, y una demostración hacia ellos de cómo está su Italia añorada, a la que nunca pudo volver. Yo me vi en la obligación de recordarle ese sentimiento.

–¿Qué aprendizajes personales te dejó esta experiencia? ¿Hubo algo que te cambió la forma de ver la vida o tus raíces durante tus viajes?

Todo tránsito por tierras lejanas te deja una enseñanza, un intercambio cultural, el conocimiento de otros caracteres o, como en este caso, el reconocimiento de una forma de ser nuestra en los propios ciudadanos genoveses. No digo de toda Italia, porque en las grandes urbes se vive “apurao”, como dice el tango, y el trato no es tan cordial. Pero en lugares como Pisa, Florencia, Cinque Terre son como nuestros paisanos del interior: muy amables, y son nuestras raíces.

En cuanto al cambio de la forma de ver la vida, uno toma conciencia de que no somos plantas, y de todos los animales de este planeta, somos los más nómades. Por eso pienso que aquellos países, ciudadanos o gobiernos que se aferran a un territorio y no quieren ser “invadidos” por inmigrantes, no son otra cosa que plantas, queriendo espinar su territorio para que nadie pase. Pero también tienen una vida finita, al menos en este plano.

–¿Qué significa para vos presentar el libro en Miramar, y particularmente en el Círculo Italiano?

Yo soy de los NYC (nacido y criado) de Miramar. He vivido en La Plata cerca de seis años durante mis estudios, he recorrido paseando casi todo el país afortunadamente; pero el mar y la costa de Miramar me atraen como un imán. Quizá podría decirte que me impactó mucho Génova, su puerto, sus calles, su gente. Y muy parecido a Miramar me resultó Albisola Marina, a pasos de Savona. Es muy parecida a Miramar.

Miramar es mi pueblo, es mi gente. Desde hace más de 30 años soy ciudadano italiano. La Mutual Cultural Círculo Italiano Joven Italia, más allá de ser donde comencé mis primeros pasos en el idioma, se ha transformado en un refugio de mis raíces. Es más, mi abuelo —que de Italia fue a parar a Necochea— cuando decidió venir a radicarse a Miramar con su esposa y sus primeros hijos (mi padre y mi tío), alquiló unos apartamentos que estaban ubicados donde hoy se levanta la propiedad pegada a las instalaciones de la sede del Círculo Italiano. Cosas de la vida…

–¿Tenés nuevos proyectos en camino? ¿Habrá una continuación de “Un gringo en Italia” o nuevas historias de viajes en otros destinos?

“Un gringo en Italia” es mi segundo libro, yo los llamo mis hijos literarios. Pero tengo en preparación dos propuestas: una de cuentos cortos que narran diversas historias de algunos personajes de Miramar, y otras historias ficcionadas.

Sumado a ello, estoy preparando una serie de ensayos sobre educación que, si bien han sido expuestos en congresos de educación o en publicaciones específicas del tema, intentan dar una crítica a la modalidad de la enseñanza, tanto aquí como en otras partes del planeta.

Pero todo ello tiene un costo económico y lleva un esfuerzo emocional, que es lo que le va dando el grado de maduración hasta lograr el momento justo de ese parto literario para permitirles ver la luz.