En el corazón de las masas

Padre Hugo Segovia
Por Padre Hugo Segovia.

Padre Hugo Segovia

En el último párrafo de “Fratellitutti” el Papa Francisco hace referencia a la fraternidad universal y menciona a varios personajes que lo han motivado especialmente tal como lo recordábamos el 22 de octubre.

Llama la atención que el Papa termine “recordando a otra persona de profunda fe quien, donde su experiencia de Dios, hizo un camino de transformación hasta sentirse hermano de todos. Se trata del beato Charles de Foucauld”.

En la nota n 288 menciona también que Pablo VI, elogiando su compromiso, la cita en “Populorumprogessio”.

Ahora Charles de Foucauldha sido canonizado y viene como a coronar los innumerables esfuerzos que el Papa lleva adelante en ese camino.
Lo que Charles de Foulcauld decía en enero de 1908 cuando ya vivía en medio del mundo musulmán resulta programático: “lo que más falta hace aquí más que misioneros empeñados en seguir sus métodos ordinarios sería mucha gente valiente, buenos cristianos de todas las profesiones que entren en estrecho contacto con los indígenas, con los mil actos de la vida cotidiana”.

Entre nosotros, este año, el arzobispo de La Plata, monseñor Víctor M. Fernandez recordó a un religioso de los Hermanitos de los Pobres, el Padre Mauricio Silva, que fue detenido y es desaparecido desde 1977, solo por que defendía los derechos de sus compañeros barrenderos. El 14 de junio ha venido a ser el día del barrendero en recuerdo de él y en 2007 la Fraternidad pidió la investigación de esa desaparición”.
Pero también en Mar del Plata tenemos a la Hermana Marta que desde hace tantos años es una presencia evangelizadora en el barrioLas Heras pertenece también a la Fraternidad.

NO PROCLAMAR SINO VIVIR

Nacido en 1858 Charles de Foucauld tuvo una vida en permanente búsqueda hasta que anclo en Cristo sobre todo en las tribus del Sahara hasta que encontró una muerte violenta en 1916 habiéndose identificado totalmente como uno más.

Su intuición de llegar a los espacios no cristianos y de difícil acceso, “los desiertos del mundo, sobre todo por la sencillez de vida y de espíritu de hospitalidad fue como la base de los PetitsFréres de Jesús. “Trabajar en la santificación del mundo como mi Madre – le hace decir a Jesús – trabajen en el silencio, construyen sus lugares de retiro entre aquellos que no se conocen, lleguen hasta ellos construyendo un altar, un tabernáculo y lleven al Evangelio no con los labios sino con el ejemplo, no proclamándolo sino viviéndolo”.

Era un plan distinto de las estructuras tradicionales de la vida religiosa. En él la pobreza se entiende con el trabajo compartido con los pobres y en comunión con la pobreza de los más postergados, en el corazón de las masas.

Dicen que al ir a una diócesis de Estados Unidos con el deseo de trabajar allí no pudieron hacerlo porque no pensaban instalar ni colegios ni otras obras sino “solo” dar testimonio.

Fue así como el Padre Rene Voillaume recién en 1939 pudo constituir una comunidad y así extender el carisma por todo el mundo.
Después de la segunda guerra mundial cuando se suscitó el debate pastoral contra apóstoles y testigos, llamado por Pablo Vi a predicar los Ejercicios espirituales de cuaresma a la Curia romana y su libro “En el corazón de las masas” fue un aporte muy importante en el debate.
900: NO SE COMO DECIRLO
Aquella noche de Julio de 2003 cuando surgió la idea de esta columna pensé que sería por algún tiempo.

La coincidencia de este aniversario, que se hace visible porque llegamos a la columna número 900, con la insistencia de las fiestas hace aún más cálido el agradecimiento a Dios y a todos los que me han acompañado en estos 17 años, en primer lugar a “El Argentino” que me regaló este espacio con tanta generosidad

Yo pretendí acompañar a todos con estas reflexiones, estos recuerdos que fueron surgiendo semana tras semana sin ser indiferente a lo que iba pasando en el mundo y en la comunidad a todo que, desde mi punto de vista quise iluminar con la luz del Evangelio. En este último año he querido ser también una mínima ayuda y me han guiado unas palabras del Rector Mayor de los Salesianos: “no encerrarnos en una cómoda virtualidad, superflua y poco comprometida con la vida”.
Echo, sí, de menos que uno de los propósitos que formulé al empezar esta tarea lo ha podido llevar a cabo muy precariamente. Se trataba de no poner el acento sobre la realidad de una ciudad a la que me siento unido como lo refleja ese “siempre” que aparece en el nombre de la columna.

Si hago una síntesis de los 900 artículos encuentro que no son muchos en ese sentido. Un poco porque la distancia se impide vivir esas realidades y otro poco un mucho porque mi opinión podía ser una interferencia con la misión de quienes, en estos años, han tenido la misión de guiar pastoralmente a la ciudad.

Pero en todo momento he tenido muy presente aquello que el maestro Troilo (tanguero, tenía que ser…) decía: “de (Miramar) tendrá muchas cosas que decir… que es mi vida, que es el amigo. Tendría que decir muchas cosas y muchas no sé cómo decirlas. Pero, ante todo, agradezco haber vivido en Miramar”.