En el corazón de Europa (I)

Por Padre Hugo Segovia.

PADRE HUGO SEGOVIA

Los organizadores del Congreso Eucarístico Internacional, en Munich en el año 1960, invitaron al Papa Juan XXIII y él, con el humor que le era propio, le dijo que no podría ser porque era muy viejo (tenía 79 años) pero que su sucesor si estaría en condiciones de viajar.

Así fue y Pablo VI, en 1964, viajó a Bombay y su contacto con esa realidad le inspiró la encíclica “Populorum progessio”. También viajó a Bogotá donde, además, inauguró la Conferencia episcopal de Medellín.

Ni hablar, de los innumerables viajes de Juan Pablo II ni de los de Benedicto XVI que, en 8 años de pontificado, efectuó 24 viajes.

Ahora el Papa Francisco, clausuró el 52 Congreso Eucarístico de Budapest.

Una humilde mujer, María Emilia Tamisier, fue la que, en el último cuarto del siglo XIX, puso todo su empeño en esta iniciativa que comenzó en Francia pero se fue extendiendo por los cinco continentes como lo prueba el hecho de que éste debía realizarse el año pasado pero se tuvo que suspender a causa de la pandemia y, más aún, ya tiene establecido el lugar del próximo que, en 2023, se llevará a cabo en Quito.

Se recuerda que en 1938 Budapest había sido sede de uno de estos eventos que fue presidido, como el de Buenos Aires en 1934, por el cardenal Pacelli. Pocos meses después saldría del Conclave como Pío XII.
Faltaba un año para el comienzo de la guerra mundial.

TODAS MIS FUENTES ESTAN EN TI

Apenas ocho horas permaneció el Papa Francisco en Budapest pero en ese lapso, además de presidir la misa de clausura del Congreso Eucarístico, no dejó ni uno solo de los destinatarios de su misión sin atender.

Sin duda que el lema del Congreso, “Todas mis fuentes están en ti” animó al Papa para llevar adelante este viaje que se une al arriesgado que realizó a Irak en marzo y que antecede al que hará en noviembre a Glasgow.

La Eucarística que es, de acuerdo con lo que enseña el Concilio Vaticano II, “la cima y la fuente de la vida cristiana”.
Llegó a Budapest después de un viaje que le insumió menos de 2 horas de viaje.

Hungría, país de rica y compleja historia donde de los 10 millones de habitantes son católicos el 61 % y donde las principales autoridades discrepan de la postura vaticana sobre los migrantes.

El presidente, János Ader, y el primer ministro, Victor Orban de la Iglesia reformada, auspiciaron esta visita que, de todos modos, no tuvo carácter de oficial y participaron de la gran celebración en la cual escucharon que “la pertenencia a la propia identidad nunca puede convertirse en hostilidad o desprecio de los demás sino en ayuda para dialogar con culturas diversas”… “dejemos que Jesús sane nuestros corazones y nos abra al compartir, nos cure de las rigideces y del encerrarnos en nosotros mismos”… “la cruz plantada en la tierra nos invita a enraizarnos, nos llama a elevarnos y extender nuestros brazos a todos”.

El Papa habló, después de haber presidido la misa en la Plaza de los Héroes, en una ceremonia en la cual la piedad y el buen gusto corrieron parejos.

NO TENGO 15 AÑOS

Habló con los obispos presididos por el arzobispo de Esztergos-Budapest, el cardenal Peter Erdó (69) cuyo nombre era mencionado como el de un papable en el último Cónclave; también con los cristianos de otras denominaciones y con los representantes de la comunidad judía que pasó la tremenda persecución durante los tiempos del nazismo en ese país.

Aquí advirtió que “el antisemitismo es una mecha que debemos apagar”… “quisiera retomar con ustedes la imagen del Puente de las Cadenas que une las dos partes de la ciudad. No las funde en una pero las mantiene unidas. Así deben ser los vínculos entre nosotros.

Cada vez que hemos tenido la tentación de absorber al otro no se ha construido sino que se ha destruido, lo mismo cuando se ha querido marginarlo en un gueto, en lugar de integrarlo. “¡Cuántas veces ha ocurrido esto en la historia!”.

Todos los discursos los pronunció sentado y, por ello, dijo espontáneamente: “discúlpenme pero no tengo 15 años”.

Sin duda y como decía nuestro Cardenal Sandri: “con esta Eucaristía tan participada, tan solemne con representantes de la Iglesia universal (estaba el patriarca Bartolomé de la Iglesia ortodoxa y de otros credos), obispos de 70 países y más de 100 mil personas”… “Francisco demuestra que la operación es agua pasada!