El tercer año

Padre Hugo Segovia
Por Padre Hugo Segovia.

Padre Hugo Segovia

En la magnífica homilía que nuestro obispo tuvo a su cargo el 28 de diciembre en la ordenación del obispo auxiliar, monseñor Darío Quintana, trazada la semblanza de ser y de la misión del obispo.



Lo hacía con sentimientos de fraterna amistad y remarcaba la colaboración que a todos nos competía en el hoy y el futuro de la iglesia diocesana.

Hace 45 años, al anunciar a la diócesis el nombramiento también de un auxiliar, monseñor Pironio escribía una pastoral que ahora monseñor Mestre puso al alcance de todos.

Vemos también que este año del centenario del nacimiento de nuestro segundo obispo, en España se ha publicado un libro de meditaciones suyas: “Fidelidad a nuestra hora”.

Nos alegra esta continuidad ya que nos hace ver entrelazado al pensamiento de nuestros pastores que van afrontando la diversidad de los tiempos desde la profundidad del Evangelio.

Tal como el papa Francisco cuando les habla a los pastores así como lo hizo el 27 de febrero de 2014 dirigiéndose a los integrantes de la Congregación para los obispos: “el espíritu Santo nos impulsa a abandonar el pequeño cabotaje de nuestra barcapara seguir la ruta de la gran nave de la Iglesia de Dios, su horizonte universal de salvación, su brújula firme en la palabra y en el ministerio, la certeza del soplo del Espíritu que la empuja y la seguridad del puerto que la espera”.

UNA IGLESIA PLENAMENTE SINODAL

Llegamos el tercer año del gobierno episcopal de monseñor Mestre.
“Más comprometidos que nunca pese a las dificultades, las crisis y los medios”.

Así hablaba el obispo frente a la situación provocada por la pandemia que abarca casi la mitad de este tercer año.

La administración ordinaria de la diócesis ha seguido su ritmo normal y la actividad del obispo se ha desarrollado sin pausa aunque poniendo el acento sobre las tareas y los espacios que la pandemia ha puesto al desnudo.

Hubo que postergar la realización del Sínodo diocesano cuyo comienzo estaba fijado para el 31 de Mayo por ser el día de Pentecostes que, además, este año coincidía con el aniversario de la ordenación episcopal de monseñor Pironio (1964) y también la del obispo emérito monseñor Marino (2003).

Los 537 sinodales, 452 de ellos laicos, embarcados en la tarea de “caminar juntos, conocerse, valorarse y tratar de ver lo que el Espíritu sopla a la Iglesia a través de cada uno”.

El papa precisamente convocado a la XVI asamblea del Sínodo a los obispos para octubre de 2022 donde se tratara a la colegialidad episcopal dentro de una iglesia plenamente sinodal”.

Pensamos también que en 2021 se cumplirá cincuenta años del fallecimiento de monseñor Enrique Rau nuestro primer obispo y esa coincidencia se inscribe en la historia de una diócesis que ilumino con su carisma de obispo y doctor.

No es posible ignorar la “guía para la promoción de entornos eclesiales protegidas para menores y adultos vulnerables” que el obispo promulgo” “con dolor y vergüenza” asi como la integración de la comisión para la Recuperación de Informes formada por laicos.

La mayoría de los domingos el obispo celebro la misa desde distintas comunidades por el canal Telefé y su palabra, creativa y sugerente, llego a toda la zona.

Así como la página de Facebook cada día en canal de youtube de Telefé.
Un original video en el cual los sacerdotes de la diócesis querían llevar los acordes de la emblemática canción “un nuevo sol” a todos los rincones puede muy bien ser la expresión una Iglesia confiada en torno a sus obispos Gabriel y Darío.

JESUS SALIO A LAS CALLES

Como para sintetizar este tercer año de aquel inolvidable 26 de agosto de 2017 enseguida surge una imagen fuerte e impactante.
Es la del obispo cargando sobre sus hombros a toda la ciudad, cabeza de la diócesis.

En ella que, como dijo el corresponsal Dario Palavecino “su fachada de ciudad siempre cautivante que hacía apenas un rato había hospedado a más de dos millones de turistas apenas un trimestre, paso de la multitud a la rambla y las calles desoladas donde solo alguna patrulla recorría el Boulevard Marítimo para desalentar cualquier intento de pisar el escenario prohibido”.

“Jesús salió a romper las corazas del egoísmo”.
Así como el año anterior había abrazado a toda la diócesis, ahora lo hizo como padre, hermano y amigo en seis lugares bajo la lluvia en la fiesta del cuerpo y la sangre de Jesús como para mostrar simbólicamente que solo lo que se abraza puede ser transformado.

El obispo que es profeta en la ciudad de los hombres y la iglesia en salida.
Esta misma imagen también se hace visible en lo que podían ser las palabras del año.

Nos da la pauta un investigador del Conicet que considera la homilía en la puerta del boliche de Villa Gesell una Iglesia compartiendo el drama de los hombres utilizando el lenguaje de los tiempos. Lenguaje valiente y profundo, rostro de una Iglesia entregada a la Palabra y desde ella portavoz de una sociedad dolorida.