El rostro amazónico

Padre Hugo Segovia
Por Padre Hugo Segovia.

Padre Hugo Segovia

Haber cumplido 86 años y ser elegido presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonia, apenas después de ocho meses de la finalización del Sínodo y a cuatro meses de la publicación del Exhortación Post sinodal “Querida Amazoni…” y en medio de la hecatombe mundial que estamos padeciendo, es un signo elocuente que infunde esperanzas.

Así como decimos que el Espíritu sopla donde quiere vemos al Cardenal Claudio Hummes que era hasta ahora presidente de la R.E.P.A.M., (la Red Panamazónica) ser confirmado como presidente de la Conferencia Episcopal de la Amazonia el 29 de Junio en Bogotá al concluir la Asamblea de Proyecto de Constitución de la Amazonia que daba comienzo oficial de la misma desde el seno del C.E.L.A.M.

El Cardenal adquirió nombradía porque el mismo Papa Francisco, es el primer encuentro que tuvo con los periodistas de todo el mundo después de su elección reveló como habían sido los momentos vividos por ambos en el Cónclave. Pero, el Cardenal era una figura relevante del episcopado brasileño, arzobispo de Sao Paulo y permanente defensor de los derechos humanos con una tarea muy destacada en lo referente a la problemática amazónica.

De esta histórica asamblea participaron las autoridades del C.E.L.A.N. y miembros de diversas Congregaciones vaticanas así como de los responsables de las diversas organizaciones afines sin faltar la presencia de representantes de los pueblos originarios. Obviamente, los delegados de los países que componen el territorio amazónico; Antillas, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

“Ha sido una novedad del Espíritu y forma parte de este esperanzador kairós que continua el camino sinodal para abrir nuevos caminos en la Iglesia y para una ecología en la región” dice el comunicado y reclama que se trata de un gesto de esperanza aunado al Magisterio de Francisco muy cercano a todo el proceso.

RESPLENDOR, DRAMA Y MISTERIO

Entre los participantes de la Asamblea no podemos olvidar que uno de ellos es argentino. Se trata del Padre Carlos M. Galli, decano de la facultad de Teología de la Universidad Católica y miembro de la Comisión Teológica Internacional.

Así definía a la Amazonia el Papa al comenzar la Exhortación Apostólica: “Dios nos regaló la gracia de tenerla especialmente presente en el Sínodo y que concluyó con un texto titulado “Amazonia: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”.

Muchas veces hemos oído opiniones pesimistas sobre todo esto. Así, muchos dicen que si queremos que un propósito no llegue a concretarse formemos una comisión así como el mismo Papa ha dicho que es común que a los documentos pastorales pocos los lean y muchos los critiquen.

No obstante todo ello es necesario que vayamos progresando y podamos también salir de una actitud individualista y poco comprometida que es lo que revelan esas opiniones.

Seamos capaces de reconocer que estamos viviendo el año que quiere conmemorar el quinto aniversario de la publicación de la memorable encíclica “Laudato si” y que toda la discusión originada por la pandemia del coronavirus gira en torno a la problemática ecológica tan proféticamente expuesta en la encíclica ya desde sus primeras líneas: “la hermana Madre tierra clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella”.

No es exagerado afirmar que la encíclica ha provocado una verdadera revolución y ha logrado poner un lugar protagónico un tema que no sabemos y, muchas veces, tampoco queremos tener en cuenta.
Para los creyentes en un llamado a incorporarlo a lo que podemos llamar una cosmovisión si utilizamos lo que pretendía uno de los principales maestros de Francisco, el Padre Romano Guardini que seducía a los participantes de la misa que celebraba en los tiempos del racismo cuyo tema era precisamente eso.

LAUDATOSIFICAR

Alguien ha hablado de esta tarea, la de “Laudatosificar” la vida de las comunidades a fin de que se incorpore a la predicación como a la predicación y, por consiguiente, a la praxis pastoral y no ocurre con la encíclica lo que ha sucedido con algunas opciones que no adquirieron relevancia y que ocasionaron graves demoras en la Iglesia.

Oigamos al Papa: “si actuamos como un solo pueblo, incluso ante las otras pandemias que nos acechan, podemos lograr un impacto real”… “cada acción individual no es una acción aislada.

Para bien o para mal tiene consecuencias para los demás por que todo está conectado en nuestra Casa común”.

Una tarea que se entre cruza con la angustia, la desazón y la inseguridad que se han hecho dueñas de la humanidad pero que contribuye no solo a prepararnos para el futuro sino, más aun, a preparar al futuro.