El peregrino penitente

Padre Hugo Segovia
Por Padre Hugo Segovia.

PADRE HUGO SEGOVIA

A punto de llegar el octavo año de su pontificado, el Papa Francisco ha efectuado su trigésimo viaje, el más difícil de todos.

Un viaje deseado por Juan Pablo II en las vísperas del milenio que tampoco pudo efectuar Benedicto XVI a pesar de haber sido invitado en 2008.

Los nuevos viajes de Pablo VI, los ciento cuatro de Juan Pablo II, los veinticuatro de Benedicto XVI y éstos del actual constituyen un multiforme abrazo al mundo entero,

De acuciante ansiedad por hacer realidad las dimensiones del Evangelio a través de las palabras y los gestos.
“Voy como peregrino penitente para implorar del Señor perdón y reconciliación, tras años de guerra y terrorismo, para pedir a Dios el consuelo de los corazones y la curación de las heridas” les decía el Papa en la salutación al pueblo de Irak. “No nos rindamos frente a la expansión del mal” lo pedía.

Y ya desde su primer mensaje convocó a “que callen las armas, que se evite su proliferación, aquí y en todas partes. Que cesen los intereses particulares, esos intereses externos, indiferentes a la población local. Que se dé voz a los constructores, a los artesanos de la paz, a los pequeños, a los pobres, a la gente sencilla que quiere vivir, trabajar y rezar en paz”.

TIERRE BENDITA Y HERIDA

Un recorrido de 1445 kilómetros en tres días en medio de un formidable operativo de seguridad han puesto a prueba el temple de este hombre de 84 años.

Solamente algunos pantallazos nos mostraran no sola la fortaleza del Papa sino también el capítulo importante que ha escrito para la historia de estos tiempos.

El 6 de marzo tuvo lugar la entrevista con el gran Ayatollah David Ali al Husayn Al-Sistani considerado el “papa chilita” que, rompiendo el ritual, lo recibió de pie y cuya imagen de los dos tomados de la mano capitalizó en todo el mundo como la síntesis del encuentro en Nafaí.

A la misa, por primera vez celebrada por un papa en rito caldeo, en Bagdad de la cual participó el presidente de Irak, musulmán acudió con su esposa, lo siguió la proclamación de ese día que, en adelante, será el de la tolerancia y la convivencia en el país.

Singular importancia el acto en uno de los caldeos, la patria del padre de los creyentes judíos, cristianos y musulmanes. Allí dijo que “al salvarse quien pueda llevar al mundo a luchar todos contra todos”. “No nos salvamos, dijo, aislándonos, promoviendo la carrera armamentista, construyendo muros, idolatrando al dinero y para al consumismo que anestesia la mente y paraliza el corazón. El camino es otro, el de rezar juntos, compartir, acoger, la justicia que garantice la equidad. De nosotros depende tener la valentía de levantar los ejes y mirar a las estrellas, las que vió Abraham, las de la promesa”.

Noto, que en el Papa es reiterativo adquirió una fuerza particular en ese lugar tan estratégico que se encuentra entre el Tigris y Eufrates, muy cerca del Golfo de Pérsico.

MIRAR LAS ESTRELLAS

En la capital de Kurdistán celebró la misa en un estadio de la cual participaron diez mil personas a las restricciones de la pandemia. Al celebrar la misa en la Iglesia de la Inmaculada Concepción, que en 2014 fue profanada, decía “mientras llegaba en el helicóptero miré a la estatua de la Virgen y le confié el renacer de esta ciudad porque no solo nos protege desde el cielo sino que desciende con ternura maternal a pesar de haber sido dañada y pisoteada como hacen las madres que consuelan, reconfortan y dan vida”.

En Mosul que desde 2014 y hasta 2017 fue capital del califato establecido por el grupo terrorista E.I. (Estado Islámico) y donde los cristianos y no solo ellos fueron víctimas de toda clase de barbaries, abrazó a la ciudad: “si Dios es el Dios de la vida, y lo es, a nosotros no nos es lícito matar a los hermanos en su nombre; Dios es el Dios del amor, y lo es, no nos es lícito odiar a los hermanos”.

En fin, muchos se preguntan para cuándo será el viaje del Papa a su patria, El Cardenal Leonardo Sandri por ser responsable de la Congregación de las Iglesias Orientales, muy relacionado con este viaje, respondió a la pregunta “a mí me hace acordar a la parábola del hijo prodigo cuando el padre lo ve volver, después de mucho andar, con los brazos abiertos. Al otro hijo se lo reprocho y el padre le dijo: “yo estoy siempre con vos”.

Yo creo que es la respuesta: el Papa si va o no va a la Argentina está siempre con nosotros”.