El oído y el corazón

La permanente preocupación de nuestro obispo por estar cerca de la comunidad me lleva, por segunda vez, a celebrar esta misa en el día del locutor.
A él le agradezco porque nos brinda la imagen del padre, el hermano y el amigo con la cual se presento hace dos años en esta ciudad que es doblemente suya.
Me resulta grato recordar que esa mañana del 18 de julio de 2017, a través de la radio, me entere de la gran noticia: uno de nosotros había sido elegido para ser padre, hermano y amigo.
Como lo hago cada día empiezo la jornada escuchando a las 7.00 la radio. Menos el domingo aunque a la misma hora en que también la radio me da la esperanza de vivir una buena semana. Quiero hoy, desde el vamos, mostrar a la radio y a las voces de la radio, las voces nuestras de cada día como los llamaba el año pasado, como compañera y amiga, también maestra.
Y así: hasta misteriosamente relacionado con mi vocación sacerdotal porque cada vez que me preguntan sobre mi vocación sacerdotal me remtia muchas causas, obviamente en la base de todo el llamado de Dios. Pero cuando yo tenía apenas diez años, todas las noches por Radio Belgrano escuchaba la versión radio teatral nada menos que de Víctor Hugo, “Los miserables”. La huella que dejó en mí la escena en la cual el obispo salva a Joan Valjean haciéndose una casa con él . Sobre todo.
Caminos compartidos
Esa escena por un lado me mostró la imagen de un pastor como la ahora nos brinda el obispo pero también fue como el preludio de momentos difíciles, esas que ahora escuchamos y vemos en el papa Francisco que, como el cordero de Dios asume el pecado del mundo y nos convoca a tocar las llagas de los hermanos que hacen visibles las de Cristo.
Y así en tantos otros momentos de la vida como, por citar algunos, los de 1982 cuando la radio, en ese caso la de Uruguay nos hacía conocer la dura realidad de una guerra sin sentido. Pero también lo que me paso cuando Mauro Agüero en 2004 me dio la ocasión de revelar hechos de mi vida que hasta entonces no había mostrado.
No quiero tampoco omitir la importancia que tiene para mí el espacio que los jueves me da el Cholo de Mar del Plata que también me lleva a un espacio que tuve en Bahía Blanca que también pasó por el rigor de la censura, El año pasado en esta misma ocasión les recordaba lo que fue mi contacto con los futuros locutores en el I.S.E.R. en los primeros meses de mi llegada a Mar del Plata donde además, mucha gente, al conocerme, me decía: “ah usted es el de “Miramar es noticia”.
Agradecimiento a ustedes en este aniversario de la Sociedad Argentina de Locutores que nos dé la ocasión de encontrarnos para celebrar la Eucaristía y ofrecer los gozos y las esperanzas, las angustias y las fatigas de todos ustedes que las comparten con las audiencias
Inigualable cercanía
Ustedes que con sus voces llevan a cabo un ministerio de alivio y comprensión que enamora a los oyentes así como la voz de Mariela lo hizo con el ciego de Pérez Galdes. Los que como dice Victor Agù: te puedo contar el hundimiento del Titanic o el cruce de Los Andes sin producción porque todo depende de la imaginación del que escucha que así termina siendo coguionista, coescenografo y protagonista de la historia”. Esa cercanía inigualable que le hace decir a Graciela Borges: “te miro, te escucho y tengo la sensación de un corazón y un oído que se conectan”.
En este ofrecimiento hacemos entrar las intenciones personales y las de los medios para los cuales trabajan, las de los muchos que no tienen salida laboral o que la han perdido. Y también el recuerdo dolorido y emocionado de los que ya partieron y escuchan la voz del que, con la suya, creó el cielo y la tierra.
Aun corriendo el riesgo de olvidarme de alguno quiero hoy nombrar a dos: a Zaida Peres a quien llaman “la vos más linda del mundo” y a Luis Maria Stanzione que nos enseño a unir la noche con los libros. Y, por último, animarme a pedirles que nos ayuden y nos acompañen con sus voces a salir de nosotros mismo, “Iglesia en salida” nos dice una y otra vez el papa Francisco, para que nada de lo humano nos resulte ajeno y asumamos a fondo aquello que está en el origen de este pontificado: “no olvidarnos de los pobres”. Ustedes que son maestros de la comunicación son necesarios para que, como dice el nueve arzobispo de Lima, “las periferias no queden destruidas y así la Iglesia se constituya cada vez mas como instrumento de servicio”.
N.R.: es lo que dije en la Catedral el 3 de julio día del locutor, Mucho de esto ya lo conocen porque han salido en columna anteriores.

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