La ordenanza que autorizó el llamado a licitación de las Unidades Fiscales de las playas de Miramar, estableció como obligación del Estado Municipal la de crear un fideicomiso, un fondo fiduciario con un Banco y con funciones especificas, en el cual se depositarían los aportes obligatorios que deben hacer los concesionarios de playas para ejecutar obras del sector público.
El aporte es de 60 millones de pesos, de los que hay que aportar una parte (era al momento del contrato) y otra el año 2026.
Dicha clausula fue establecida por imposición que fijo el bloque de la UCR. presidido por Fabián Barberini a fin de garantizar que los recursos que entraran a las arcas, tuvieran el fin específico y no fueran desviado a ningún otro que el previsto.
Han pasado ya 4 meses desde la ordenanza, tres meses desde la explotación de las nuevas concesiones y no hay ni noticias sobre la suscripción del contrato de fideicomiso entre el Municipio y el Banco.
Es imprescindible que se cumpla con esta obligación impuesta en la ordenanza municipal para que se exijan los depósitos y sobre todo para que empiece a realizarse alguna obra que mejore el paseo, realicen nuevos caminos y bajadas accesibles, baños públicos, iluminación y otras que remocen, mejoren y garanticen presentar un poco mejor a la ciudad que lo que fue esta temporada.
Por eso el nuevo Secretario de Obras Publicas y de Economía deberian explicar con claridad como esta ese proceso, en que tiempos se realizará, cuando comenzaran las obras y como se garantizara su ejecución.
Las playas de Miramar son fundamentales para el desarrollo turístico. Esperemos que no se frustre por incumplimientos y desvios que perjudican a toda la comunidad.