El existir, no la fama

Padre Hugo Segovia

PADRFE HUGO SEGOVIA

Gracias a A.I.C.A. (Agencia Informática Católica Argentina) tenemos llegada a una información sobre la Iglesia, muy retaceada y reducida en los medios más promocionados.

Es así como sabemos que el obispo de Reconquista brindó una entrevista al Portal Francisco.
No solo viene a dar respuesta a lo que hasta el cansancio hemos dicho en esta columna sobre el escaso conocimiento que se tiene de la vida de la Iglesia que solo se hace visible frente a los escándalos financieros y a todo lo relacionado con la pedofilia que, debemos confesar, lamentablemente no escasean. Sino en cuanto familia que conoce y valora el trabajo y la palabra de sus miembros.

Monseñor Angel J. Macín nacido en 1967 fue elegido en los primeros meses de su pontificado, en 2013, obispo de esa diócesis santafesina. Además, es presidente dela comisión episcopal dedicada a las pastoral aborigen y ha participado en el Sínodo Panamazónico de 2019. Así como lo refiere en esta entrevista cuando dice que allí, junto al arzobispo de Asunción, comenzaron a pensar en una red Chaco-Guaranítica del Gran Chaco y el acuífero guaraní. Hablan de estos dos biomas y hasta imaginan, dicen, “porque no en un futuro Sínodo”.

Pero en esta entrevista nos resulta grato escuchar que cuenta cómo, pocos días antes del viaje del Papa a Iraq, a las diez de la mañana lo llamó ante el asombro de sus colaboradores en el obispado. Dice: “después de saludarme y de preguntarme por mi salud empezó a soltar el humor que lo caracteriza, bromeaba diciendo que le llegaban rumores de que abandonaba la misa por otras tareas. Entonces yo le dije: ”lo que pasa es que usted es un gran número diez y nos está tirando muchos centros al área. Pero, o nos falta más gente adentro o nosotros no estamos entrando a cabecear, empezando por los obispos”. Uno puede recibir muy buenos centros pero, si no entramos a cabecear, es difícil alcanzar el fin que estamos buscando. Le dio mucha gracia la apreciación y me dijo: “quizás algún día te robe el ejemplo”.

No es de imaginar este tipo de diálogo entre el Papa y un obispo por el cual vale la pena entrar a conocer mejor cómo son las cosas.

A LA MITAD DEL CAMINO

Pero la aclaración del obispo es importante: “entrar a cabecear al área no es solo difundir el pensamiento del Papa. La clave está en traducir su pensamiento en estrategias formar concretas de organización y vinculación, formas concretas de vida para nuestras comunidades”.

Recuerda, con emoción lo que vivió en el Sínodo: la presencia indígena con sus atuendos (el mismo Papa entró en la discusión cuando preguntó qué diferencia había entre atuendos con plumas y el tricornio de los cardenales…) y la de la mujer que las veces que hablaba su palabra “venía rodando desde hace siglos”-

“Venimos corriendo de atrás” dice el obispo sobre el pensamiento de Francisco por no profundizarla, ver que en su propuesta se fundamenta el camino iniciado por el Concilio Vaticano II y tiene, como trasfondo, la categoría de Pueblo de Dios que él viene traduciendo en un lenguaje para nuestro tiempo, no solo de palabras sino de gestos.

La presencia del Papa está llena de acciones simbólicas, vitales, radicales. Me parece que nosotros tendríamos que pensar en acciones simbólicas, radicales que si no logramos dar esos pasos nos quedamos siempre a mitad de camino”.

EL LENGUAJE DE LOS GESTOS

No ahorra monseñor Macín una queja porque estar “sobrecargado de asuntos administrativos que, si bien considera importantes, lo alejan del pueblo y en ese sentido es el tiempo de que obispos, sacerdotes vayamos a vivir más entre la gente.

“Hay que pensar, soñar por lo menos, con cosas más radicales para que pueda funcionar esta propuesta. Si nos quedamos solo en las palabras vamos a estar siempre a mitad de camino”.

Por cierto que estas palabras tienen un valor muy grande ya que nos hacen conocer a uno de nuestros pastores. Muchas veces he pensado en un ciclo de notas, una por semana por ejemplo, dedicado a uno de ellos pensando además, que pasen del centenar si incluimos a los obispos eméritos que van aumentando.

Pero estas notas nos muestran muchas cosas: la cercanía con el Papa Francisco que llama una mañana por teléfono a Reconquista. Pensar que los obispos diseminados por todo el mundo son cinco mil.
Valorar el tono de esa conversación que, obviamente, debe ser distinta de la que tiene con obispos de otros lugares pero a las cuales no les faltará esa sinceridad y esa vecindad tan suyas.

También saldremos a recorrer caminos saliendo de nuestros lugares, de nuestras rutinas y de nuestras desilusiones.
Veremos un lenguaje capaz de llegar al corazón y ser entendido. Así, que para nada soy futbolero, aunque todos saben que soy hincha (siempre digo que como muchos que son católicos por los documentos) de Independiente, esta cuestión de cabecear, entrar al área (y estar sobre los conflictos) me ha encantado.