El Doctor Newman (Padre Hugo Segovia)

Mientras nos sorprendía y, a la vez, nos emocionaba la jornada de los jóvenes que se estaba desarrollando en Roma y que era también como el debut del Papa León con el multiforme mundo de los jóvenes nos llegaba también la información sobre el doctorado que se había adjudicado a una figura tan emblemática como la del Cardenal Neuman.

Había sido figura preponderante cuando el Papa Benedicto XVI unos meses antes de su histórica renuncia fuera y seguía siendo tema para estudios, discusiones y conjeturas de tanto peso y cuyo valiente viaje a Inglaterra fuera tan resonante.

Durante los años del Concilio Vaticano II que está a punto de conmemorar sesenta años de su conclusión la figura de Newman habían tenido lugar preferencial con muchas facetas a su favor.

Según Padres del Concilio fue la ocasión de liberarse de complejos que la Reforma del Siglo XVI había causado y encaminar a la Iglesia a profundizar los datos de la fe y hacerla mas acogedora del espíritu moderno.

Según esos Padres las sombras de Newman y Maurice Blondel aleteaban sobre el Concilio, lo que se llamó la evolución homogénea de la Iglesia.

Así lo veía Juan Pablo II: “su ejemplo es un llamado constante para los estudiosos discípulos sinceros de la verdad”.

COSTOSA CONVERSION

John Henry Newman nació el 21 de febrero de 1801 en Londres y desde niño fue alumno del colegio anglicano de Falling, fue miembro del Ariel College donde ejerció como párroco adquiriendo fama en el llamado movimiento de Oxford donde a través de una exigente investigación teológica llegó a la conclusión de que la unidad de la doctrina a través de los siglos se había mantenido en la Iglesia de Roma la cual significó que su vida pasaba de esta manera una profunda crisis.

Fue su conversión y también el comienzo de un difícil camino siendo recibido por un sacerdote, ahora beato, Domingo Barberi en 1845.

Allí comenzó una difícil etapa no solo por parte de la Iglesia anglicana sino también por los mismos católicos que no entendían el alcance de su conversión.

El Papa León XIII reconoció la importancia de sus estudios eclesiológicos y en 1879, tres décadas después de su histórica decisión.

Se ha llamado a este Movimiento la segunda primavera ya que Inglaterra, la isla de los santos inició un camino de acercamiento uno de cuyos logros ha sido el contacto fraternal entre Inglaterra y el Vaticano.

De todos modos esa conversión es considerada por los anglicanos un vacío imposible de llenar.

DISCIPULOS DE LA VERDAD

Un gran teólogo que tuvo mucho que ver con la espiritualidad de Pablo VI ya desde su primera encíclica pasando por el Concilio y la beatificación y canonización de Neroman que ahora alcanza a León XIV el reconocimiento que no cuesta mucho relacionar con el nombre elegido por el nuevo Papa.

Juan Pablo II decía: “deseo que la voz que condujo a Neroman sea un llamado constante para los discípulos sinceros de la verdad a seguir buscando, planteándose el sentido profundo de la vida y la historia humana y no conformarse con repuestas parciales al misterio que es el hombre.