El caso Silvina Luna, la violencia estética y el drama de los estereotipos de género: «La belleza mata»

María Laura Pasquinelli es una artista visual, abogada y comunicadora argentina. Fundó Mujeres Que No Fueron Tapa para realizar una crítica de la representación de la mujer en los medios de comunicación, en diálogo con 0223 reflexiona sobre los estereotipos, las intervenciones estéticas y sus consecuencias. 

Luego de permanecer internada durante 78 días, la modelo y actriz Silvina Luna falleció en el Hospital Italiano, tras las graves secuelas que sufrió a raíz de las cirugías estéticas a las que se sometió a manos de Aníbal LotockiEn una entrevista con 0223, María Laura «Lala» Pasquinelli advierte sobre los efectos de una sociedad que bombardea a las mujeres con imágenes de cuerpos perfectos y el impacto que tiene en la construcción de la identidad y la búsqueda de la felicidad. Además, menciona que las intervenciones estéticas cada vez son más comunes y normalizadas, y que esto puede tener graves consecuencias para la salud. 

Pasquinelli es fundadora de Mujeres que no fueron tapa, un colectivo que nació como proyecto en 2015, para denunciar cómo la cultura masiva construye una concepción hegemónica en torno al ideal femenino de belleza, que luego los medios de comunicación reproducen a través de las portadas (tapas) de las revistas. “La imagen es siempre la misma: mujer joven, delgada, blanca, sexualizada y semidesnuda hablando siempre de los mismos temas: amor romántico heterosexual, el deseo de tener hijos y tips de belleza. Al otro lado tenemos la representación de la masculinidad, donde el cuerpo y la apariencia física no tiene esa centralidad”, explica.

Desde entonces, se dedica a “hackear estereotipos y mandatos de género” a través de iniciativas educativas que lleva a las escuelas, conferencias y campañas en redes sociales. Solo en Instagram, Mujeres que no fueron tapa suma cerca de medio millón de seguidores de diferentes países de habla hispana. En el año 2012 la socióloga feminista venezolana, Esther Pineda G., acuñó el concepto de «violencia estética». Consideró entonces que esta modalidad de agresión sexista presiona a las mujeres para ajustar su apariencia a un ideal inalcanzable de belleza. Pineda asegura que la violencia estética es una de las más universales que existen, dado que «la mayoría de las niñas y mujeres la han experimentado en algún momento». Este tipo de violencia lleva a muchas mujeres a decidir realizarse intervenciones con el fin de encajar en esos cánones de belleza. 

– ¿Cómo describirías la relación entre los estándares de belleza, la identidad de las mujeres y las preocupaciones sobre la salud física y mental, como se ilustra en el caso de Silvina Luna?

Lo que pasó con el caso de Silvina Luna, que es algo tan triste y tan lamentable como su muerte, que hoy nos enteramos de eso, pero ya venía su salud deteriorándose paso a paso y ella hablando sobre esto y tratando de advertir a otras mujeres sobre no incurrir en estas prácticas como le había pasado a ella. Y todo esto siempre me deja pensando en que no alcanza nada de lo que hacemos para despertar conciencias y construir pensamiento crítico sobre cómo se construye la identidad de las mujeres en relación, alrededor de la belleza. Estamos siendo todo el tiempo bombardeadas por estas imágenes de cuerpos que no se nos parecen, que en definitiva son imágenes que no solamente muestran algo sino que están contando un cuento, que es el cuento de lo que es la felicidad para las mujeres, cómo alcanzar la felicidad. La belleza se nos presenta como un camino para la felicidad de las mujeres. Si encajas en ese ideal de belleza, lo que te muestra ese relato es que vas a ser elegida por un varón, vas a ser amada, vas a poder formar una pareja, vas a acceder a los mejores trabajos, vas a poder pasearte por lugares paradisíacos, que es en general donde vemos esos cuerpos, donde se cuentan las historias de estos cuerpos perfectos y hegemónicos que vemos en los medios, en las series, en las redes, en las publicidades, en todos lados. Y es un bombardeo incesante y creo que estamos asistiendo a algo muy tremendo en ese sentido, que es como intervenciones que hace 20 años, 15 años, quizás se las hacían algunas personas y lo cierto es que era algo que no era para ser contado ni nada. Hoy intervenirse al cuerpo con estas intervenciones muy invasivas es casi una obligación para las mujeres que están en los medios y esto creo que da cuenta de cómo todo esto se viene radicalizando y hoy vemos chicas de 18, 19, 20 años sometiéndose a cirugías, colocándose rellenos en sus rostros, en sus cuerpos, ni a hablar la cirugía mamaria. Y todo esto con unos niveles de normalización y naturalización que realmente son muy problemáticos sin que haya ningún tipo ni ningún nivel de problematización ni de conversación sobre esto en absolutamente ningún lugar. Y bueno, eso es lo que entristece, porque realmente el caso de Silvina no es un caso lamentablemente atípico, o sea, lo conocemos, llega a los medios porque ella es una mujer muy visible, pero todos los años tenemos casos de mujeres que mueren en quirófanos clandestinos haciéndose una liposucción por las consecuencias de las cirugías que no son tratadas adecuadamente. Bueno, etcétera. Las mujeres que mueren por insuficiencias renales o cardiopatías a causa de la bulimia o de la anorexia y el certificado de defunción no dice que murió por cumplir con el ideal de belleza, no dice que murió por bulimia, no dice en este caso por ejemplo, que murió por una malapraxis que tiene que ver con la belleza. Pero la belleza mata, no aparece en ningún lado, pero mata a muchas mujeres por año, tiene mucho que ver con el bullying, con el suicidio adolescente, con un montón de otras formas en las que nos dañan y nos morimos. Y no hay una decisión política para abordar estas problemáticas desde ningún lugar.

– ¿Cómo abordan desde Mujeres Que No Fueron Tapa (MQNFT) la construcción de los estereotipos de belleza ligados a las mujeres?

Nosotras desde Mujeres que no fueron TAPA hace muchos años, desde que existimos de hecho, este es uno de nuestros temas rectores, o sea, la construcción del ideal femenino en relación con el ideal de belleza, que es como el mandato más pregnante en la construcción de la identidad de las mujeres en esta época. Venimos trabajando sobre esto a capa y espada, digamos, desde los inicios. Hacemos el Festival de Hackeo de Estereotipos, que ya está en su sexta edición y por el que ya pasaron más de un millón de estudiantes, de todos los niveles educativos, etc. Donde justamente se habla de esto, ¿no? Bueno, tenemos nuestras campañas de Hermana Soltá la Panza, que se hacen todos los años para abrir esta conversación sobre los cuerpos, para poner sobre la mesa la presión que existe sobre las mujeres, sobre los cuerpos de las mujeres, y que esto no es inocente, no se trata de la belleza, son formas de control de los cuerpos cada vez más sutiles, porque bueno, ya hay otras formas que no pueden ser operativas, ¿no? Entonces las formas de control sobre los cuerpos de las mujeres se hacen cada vez más sutiles, y al hacerse más sutiles se hacen más eficientes. Nuestras campañas, digamos, apuntan a construir conciencia sobre esto, a cómo estos ideales y cómo estas lógicas cooptan nuestra voluntad, cómo nuestra energía vital se pone a jugar en función de encajar en estos ideales imposibles, cómo todas estas lógicas nos deshumanizan, absoluta y completamente, ¿no? Porque ser tratadas como cosas y tratarnos a nosotras mismas como cosas, poniendo todo nuestro valor como seres humanas en nuestra apariencia, bueno, es un grado de deshumanización muy alto que está también completamente naturalizado.

– ¿Cuál crees que es el rol de los feminismos en este tema?

Creo que desde los feminismos es muy importante que otros, porque bueno, siempre las que hablamos de todos estos temas, nosotros los venimos hablando desde hace muchos años, cuando nadie hablaba de esto y era muchísimo más difícil, porque siempre parecía toda una exageración, por suerte ya cada vez menos parece tan exagerado, porque bueno, es esto, o sea, las formas más sutiles de ejercicio del poder sobre los cuerpos, cuesta más verlas, ¿no?. Entonces creo que es un territorio que no está todavía lo suficientemente problematizado por un feminismo más masivo y creo que eso es indispensable, porque todo bien con el resto de los asuntos, pero si no logramos liberarnos de este control sobre nuestro cuerpo que es tan profundo y tan determinante para nuestra libertad, todo lo demás nos queda bastante lejos.