PADRE HUGO SEGOVIA
Los días pesan sin cesar y muchas veces lo decimos: “¡como pasa el tiempo!”.
Parecía que era ayer cuando festejábamos y esperábamos el comienzo de un año.
En la biblia hay una palabra, “holam”, que se puede traducir como “el siglo” o “el león” y que viene a ser la relación ente el espacio y el tiempo. Por ejemplo, decir que dios es el rey inmortal de los siglos significa no solo los tiempos sino también los espacios. Es decir, toda la creación.
Características de la Biblia es la valorización del tiempo porque en él Dios actúa y no se trata de un “había una vez” indefinido.
El sentido de la historia es uno de los aportes que la religión hace a la cultura.
Por eso el evangelio de San Lucas comienza así:
“muchos han tratado de narrar las cosas que pasaron entre nosotros a partir de los datos que nos entregaron aquellos que vieron y fueron testigos desde el principio y que luego se han hecho servidores de la Palabra”.
Es tarea de la Iglesia revivir la historia de la salvación. Dios actúa en la historia y en como si se adecuara a la historia, en forma patente a veces y escondida otras. De allí la importancia de escudriñar los signos de los tiempos.
El año litúrgico empieza con Adviento y nos introduce en el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios identificándose con la esperanza de la humanidad por la llegada de un salvador. “¡Ven, Señor Jesús!” es el estribillo de esa esperanza que se concrete en la Navidad.
Después de un breve espacio y teniendo en cuenta que camina hacia el equinoccio de otoño, domingo siguiente al equinoccio, este año el 17 de abril tiene un tiempo de cuarenta días que giran en torno al desierto instrumentado por el ayuno, la oración y el amor al prójimo.
Penitencia sinónimo de conversión, renovación del caminar en el seguimiento de Cristo para liberarlo de la rutina, la monotomía y el acostumbramiento. Tiempo para tomar la cruz para tomar la cruz y reconocer las infinitas cruces que atormentan a la gente. Tiempo para volver a la oración y hacerla más intensa y más vivencial, lejos de formular y convenciones. Tiempo para agudizar la misericordia y salir de la auto referencialidad como nos lo ha estado reclamando el tiempo inédito de la pandemia.
A lo largo de cinco semanas y este año en el ciclo 3° la liturgia nos coloca a buscar en el evangelio de Lucas. Así, después del esquema de las dos primeras semanas que se repite
3° En el 3°
4) Hijo pródigo
5) Mujer adultera