El Hotel Boulevard Atlántico, declarado Monumento Histórico Municipal, es uno de los edificios más emblemáticos de Mar del Sur. Durante décadas fue símbolo del desarrollo turístico de la zona y parte esencial de la identidad del pueblo. Tras años de inactividad, el legendario hotel atraviesa desde hace un tiempo un proceso de recuperación que busca preservar su valor patrimonial y, al mismo tiempo, adaptarlo a una nueva etapa, incorporando propuestas de hospedaje, gastronomía y actividades culturales que revitalizan la vida social y turística de la localidad.
En ese contexto, dialogamos con Martín Heit, a cargo del lugar, quien brindó detalles sobre la restauración del edificio, la propuesta actual y las expectativas de cara al futuro del turismo en Mar del Sur.
—El Hotel Boulevard Atlántico es uno de los edificios más emblemáticos de la localidad. ¿Qué aspectos se priorizaron para conservar su valor histórico?
—Se priorizó conservar todo lo que es la fachada original del hotel, la estructura general, los pisos y los elementos históricos que forman parte de su identidad. La idea fue mantener su esencia y respetar su historia. Lo que sí se modificó fueron algunas habitaciones, ya que originalmente no contaban con baño privado. Se anexaron baños y se realizaron mejoras para modernizar el espacio, siempre buscando mayor comodidad sin perder el carácter histórico del edificio.
—¿Cuál es la propuesta actual del hotel y cómo dialoga con la historia del lugar?
—Nuestra propuesta principal es de hostelería y gastronomía. El hotel ofrece apartamentos amplios, pensados para cuatro o cinco personas, además de habitaciones dobles. Muchas habitaciones se unieron para lograr espacios más grandes y confortables. En cuanto a la gastronomía, en la planta baja funciona un restaurante donde todo es artesanal: pastas, pescados, mariscos, carnes, desayunos y meriendas. En la planta alta ofrecemos cenas con una propuesta de pizzería, también completamente casera.
—Además de la propuesta gastronómica, ¿qué lugar ocupa hoy el hotel como espacio cultural y social?
—El hotel volvió a ser un espacio de encuentro. Realizamos eventos, shows en vivo y presentaciones de bandas mientras la gente cena. También está abierto a artistas que quieran presentar libros o mostrar su música. La idea es que sea un espacio para todos, no solo para quienes se hospedan, sino para la comunidad en general y quienes visitan Mar del Sur.
—¿Cómo responde la comunidad local y el turismo ante esta nueva etapa del Hotel Boulevard Atlántico?
—La respuesta es muy buena. Muchas veces la gente se acerca y se queda afuera escuchando los shows o disfrutando del ambiente. El hotel funciona como un llamador, como un activador del turismo fuera de la playa. Hoy Mar del Sur tiene algo más para ofrecer, además de su tranquilidad y su paisaje.
—Mar del Sur se posiciona como un destino elegido por quienes buscan tranquilidad y naturaleza. ¿Cómo evalúan el presente turístico de la localidad?
—Se nota que hay gente que ha invertido y que abrió nuevos locales. Eso es positivo, aunque también es cierto que las últimas temporadas fueron flojas y no siempre es fácil recuperar la inversión. Mar del Sur no se activa tan rápido como otras ciudades, suele arrancar un poco más tarde. El año pasado en noviembre ya teníamos movimiento y este año el inicio viene más lento, pero somos optimistas.
—De cara a la próxima temporada, ¿qué expectativas y proyectos tienen para el hotel y para el turismo local?
—Las expectativas son moderadas, pero con esperanza. Trabajamos en conjunto con otros comercios y propuestas gastronómicas de la localidad para fortalecer la oferta turística. Apostamos a precios accesibles, buena calidad, buen servicio y, sobre todo, una atención cálida. Creemos que una sonrisa y una buena experiencia son fundamentales para que el turista vuelva.
—¿Qué mensaje le darían a quienes todavía no conocen Mar del Sur ni el Hotel Boulevard Atlántico?
—Mar del Sur es un lugar ideal para quienes buscan tranquilidad, seguridad y contacto con la naturaleza. Es un destino para venir en familia, donde los chicos pueden andar en bicicleta, jugar en la plaza o en la costanera sin preocupaciones. No es una ciudad grande ni ruidosa, sino un lugar para descansar. Hoy, además, se suma la posibilidad de disfrutar de buena gastronomía, espectáculos y un hotel histórico que volvió a tener vida.