Dios los cria y ellos se juntan (1) (Padre Hugo Segovia)

Hemos celebrado en estos días el aniversario de la muerte del Cardenal Pironio a quien el papa Francisco beatificó en 2023 habiendo muerto en 1998.

Coincidiendo con esta fecha hemos también encontrado un texto que no solo tiene una profundidad poética singular sino también una dimensión de lo que podríamos llamar amistad fraternal.

Nunca podremos olvidar los que hemos tenido la gracia de conocer y tratar a hombres de la Iglesia que nos han dejado una profunda huella.

Yo he hablado en esta misma columna de los momentos que compartí con Pironio en 1998, un poco más de un mes de su partida.

Yo había ido a Roma por invitación del obispo de Mar del Plata como periodista del Sínodo de los obispos de America que el Papa Juan Pablo II había convocado para preparar por continente la llegado del año 2000.

Cada continente tuvo su propia Sínodo y durante un mes del año 1998 se reunió el Sínodo para América sobre cuyo desarrollo pude participar cubriendo para el diario” La Capital” de Mar del Plata su realización.

El Cardenal Pironio que falleció el 5 de febrero de 1999 estaba en su residencia totalmente lúcido pero imposibilitado de participar por los problemas de salud. Con el tuve ocasión de compartir momentos muy profundos hasta el 23 de diciembre día de una despedida que nunca olvidaré pensando que él partiría en menos de un mes y medio.

CINCUENTA AÑOS

Viene al caso recordarlo aprovechando también el hecho de que este año, el 4 de agosto, se cumplirían los cincuenta del martirio de quien fuera obispo de la Rioja, monseñor Enrique Angelelle quien, cuatro meses de esa partida escribía a Pironio para saludarlo por su promoción Caritina licia.

Un texto inspirado que sería tan oportuno editar ahora como modelo de hombres que, habiendo compartido la misión episcopal, aunque de distinta forma podemos decir que compartieron también el martirio.

En ese saludo podemos encontrar amistad, fraternidad, fe y compromiso eclesial.

PENSAR TODO ESTO

¡Cuanta necesidad de todo esto pensando además que se cumplirán cincuenta años de la muerte de Angelelli el 4 de agosto!

Decía así el obispo de La Rioja a quien el Papa Pablo VI había elegido para el cardenalato: “quedó flotando, querido Eduardo, un abrazo de amigo en la basílica de Luján, cuando te marchabas un abrazo de amigo e ibas a estar junto a Pablo. Hoy la noticia de tu cardenalato me llena de alegría y desde estos cerros riojanos vuela el mismo abrazo para entregárselo al hermano y amigo a quien el señor lo llama a servir desde el centro de la unidad y del amor.

Te decía que tratarías de que tus pies no se pagaran con el asfalto de la plaza de San Pedro, sino que mantuvieran su agilidad para estos prontos a rumbear por los cuatro centros del mundo y seguir siendo un testigo de la esperanza y de la unidad eclesial. Estoy seguro de que esa púrpura no impedirá que tus pies evangelizadores se enreden en ella, todo lo contrario Señor y María de Luján, la misma madre de Jesús te sigan enseñando por dentro que nuestro llamado es servir y ayudar a los hombres a ser felices como Jesús quiere, te sigan enseñando por dentro que nuestro llamado es servir y ayudar a los hombres a ser felices como Jesús quiere. Me hubiera gustado contarte cosas de la paisanada de estos lares para sustraerte un poco de tus responsabilidades, pero lo dejaré para otra oportunidad. Hoy quiero unirme a la alegría de la Madre Iglesia” ….

Será hermoso seguir leyendo esta carta.