Con una trayectoria de más de veinte años en el teatro independiente de Miramar, Diego Apesteguía vuelve a ser una de las presencias centrales de la temporada. Autor, director y actor, actualmente presenta dos obras propias en el Teatro Abel Santa Cruz: “No es que no te quiera”, los jueves, y “Felicidad perdida”, los viernes, propuestas que confirman una poética sostenida en la comedia costumbrista y en la observación de los vínculos humanos. Y además actúa en “El sillón” los sábados.
En esta entrevista con “El Argentino”, Apesteguía repasa las particularidades de ambas obras, reflexiona sobre los temas que hoy lo convocan como creador, describe su modo de trabajo con textos propios y analiza el momento del teatro independiente en General Alvarado, en una temporada marcada por la diversidad de propuestas.
-En este momento estás presentando dos obras en el Teatro Abel Santa Cruz, “No es que no te quiera” los jueves y “Felicidad perdida” los viernes. ¿Qué semejanzas y diferencias encontrás en su propuesta escénica?
Lo que tienen en común es el estilo de comedia que escribo. Son comedias costumbristas, bien actuales, con el humor y la temática que vengo trabajando desde hace tiempo. Después, tanto las historias como las puestas en escena son bien distintas.
En una de las obras hablamos del amor y en la otra de la felicidad. Las dos transcurren en un living, pero son espacios completamente diferentes. En la obra que aborda el amor, el living es más moderno porque la dueña de casa es arquitecta y actriz. En “Felicidad perdida”, en cambio, la casa es más antigua porque pertenece a una abuela, entonces tiene otra estética, con más objetos y una atmósfera distinta. Son propuestas bien diferenciadas, aunque comparten un estilo que el público que me sigue ya reconoce.
¿Qué temas o conflictos humanos te interesa poner hoy en primer plano como autor y director?
En “No es que no te quiera” me interesa especialmente trabajar los mitos del amor romántico. Hay una especie de guerra entre el amor romántico y el amor real, y nos reímos un poco del género de la comedia romántica y de todos los mandatos que nos fueron imponiendo desde Disney, Hollywood o las novelas.
Hoy estamos viviendo una época en la que muchos de esos mitos se están derribando. La idea de la media naranja, por ejemplo, ya sabemos que no existe, que nadie es la mitad de nadie y que todos tenemos que ser personas completas. Todos esos temas aparecen en la obra porque me parecen muy interesantes y muy actuales.
En “Felicidad perdida” el eje es justamente la felicidad y el rol que tenemos nosotros en ese proceso. Hay una parte muy importante de la felicidad que depende de nuestrospensamientos y de nuestras acciones. En la obra se aborda qué cosas contribuyen al bienestar y qué responsabilidad tenemos en eso.
Además, ya estoy escribiendo la obra del año que viene, que va a tratar sobre el duelo. Últimamente, todas las temáticas que trabajo tienen que ver con la conducta humana y las relaciones, buscando que el espectador se sienta identificado.
-¿Cómo es para vos el trabajo de dirección sobre un texto propio?
Para mí tiene mucha practicidad. Cuando escribo, generalmente ya estoy pensando en el elenco y suelo escribir los personajes para las personas que los van a interpretar. Mientras escribo, ya me imagino la obra actuada, en escena y en el espacio donde sé que se va a hacer.
Cuando llega el momento de dirigir, el proceso es muy rápido porque ya lo tengo todo armado en la cabeza. Mis compañeros siempre dicen que llegamos y yo ya sé dónde van a sentarse, por dónde van a caminar.
Después armo la puesta en escena buscando equilibrio y dejo que el actor construya el personaje, porque muchas veces no te da exactamente lo que imaginaste, y eso también enriquece el trabajo.
-¿Cómo es el trabajo previo antes de presentar una obra en temporada?
Es un trabajo de todo el año. Ahora, por ejemplo, ya estoy escribiendo la obra del año que viene. Terminamos una temporada y enseguida empezamos con la siguiente. Primero hacemos uno o dos meses de lectura, después sumamos los movimientos y, a mitad de año, la obra ya tiene que estar armada para empezar a pulirla.
-¿Cómo evaluás la respuesta del público hasta el momento? ¿Notás diferencias entre quienes llegan por primera vez y el público habitual del teatro independiente?
Las temporadas fueron cambiando con los años. Antes la gente venía quince días o un mes, ahora viene tres o cuatro días. Pero algo muy positivo es que se logró un público turista que viene a Miramar no solo por la ciudad, sino específicamente a ver teatro.
A mí me escriben antes de venir para preguntar qué obras hay e incluso para reservar entradas. Siempre aparece gente nueva, tanto espectadores como actores. En cada obra suele sumarse alguien nuevo al elenco, y eso también atrae a nuevos públicos. Arrancamos la temporada el 2 de enero con “Felicidad perdida” y lo hicimos con 90 personas, que para el teatro independiente es muchísimo.
-Desde tu experiencia, ¿cómo ves la temporada teatral en General Alvarado este año y qué balance hacés del movimiento cultural?
Estoy muy contento porque cada vez hay más opciones. Hay grupos y espacios nuevos, como el teatro room del grupo Konstantin, la productora Dínamo en la Mutual Joven Italia, y una programación muy fuerte en el Teatro Municipal, con muchas obras escritas y dirigidas por autores locales.
Eso permite ofrecerle al público un teatro bien autóctono, que no se ve en otros lugares. Para mí, lo que siempre hace falta es más difusión, porque muchas veces la gente no se entera de todo lo que hay. Pero la producción teatral local es muy fuerte y eso es algo que me asombra y me gratifica.
-Pensando en lo que viene, ¿qué lugar creés que ocupa hoy el teatro independiente en la identidad cultural de General Alvarado?
Creo que el teatro independiente ya ocupa un lugar muy importante. Hay un semillero, espacios abiertos y mucha gente trabajando. Cuando hay lugares donde la cultura tiene espacio, eso se multiplica inevitablemente.
Hoy Miramar no solo puede ofrecer playa y naturaleza, sino también una oferta cultural local muy interesante. Incluso vienen turistas de Buenos Aires exclusivamente a ver estas obras y se sorprenden mucho. Para mí, el teatro independiente ya forma parte de la identidad cultural de General Alvarado y tiene un crecimiento que es muy valioso.
-Para cerrar, ¿qué mensaje te gustaría dejarle al público?
Invito a toda la comunidad de Miramar y a los turistas a que se acerquen a los espacios teatrales de la ciudad y acompañen las producciones locales. Los jueves presentamos “No es que no te quiera”, los viernes “Felicidad perdida”, los sábados “El sillón” y los domingos “Esperando el cocodrilo”, siempre a las 22 horas en el Teatro Municipal. Están todos invitados: quienes nunca fueron al teatro independiente seguramente se van a sorprender.