El Argentino Digital dialogó con Enrique Malbran, actual delegado del colegio de arquitectos de Gral. Alvarado, donde contó la actual situación de las obras privadas en el distrito. «Muchos de los obreros de la construcción, están viviendo un dramático dilema: “quedarse en su casa sin poder darle de comer a su familia” o “salir a trabajar para ganarse el día, arriesgándose, además de a recibir sanciones penales, a perder su salud y la de la comunidad”
– ¿Cuál es la situación actual que padecen los arquitectos con la pandemia y la imposibilidad de poder trabajar?
El mundo vive una nueva crisis extrema e inédita en relación con el coronavirus (SARS-CoV-2) y la enfermedad que provoca el COVID-19. Los contagios y muertes producidos por la pandemia declarada por la OMS, se combinan esta vez con la crisis económica que desencadena su hasta ahora “única vacuna” y “medicamento”: EL AISLAMIENTO. Esto nunca antes había sucedido de esta manera. Claro está que no todos los países tienen las mismas espaldas para soportarla y por eso mismo, nadie arriesga ningún pronóstico certero sobre hasta cuándo durará, cuáles serán las consecuencias, hasta dónde afectará la economía, o cómo puede mantenerse la población en su casa sin ir a trabajar, sin producir y al mismo tiempo generar ingresos necesarios para alimentarse, pagar sus servicios e impuestos, etc.
Esto afectó a la industria de la construcción de todo el mundo y por supuesto a la República Argentina. Atento a que esta importante industria no fue declarada una “actividad esencial”, el “aislamiento social, preventivo y obligatorio”, que por Decreto Presidencial de Necesidad y Urgencia Nro. 297/20 dispuso la cuarentena obligatoria desde el 20 hasta el 31 de marzo del corriente año, la que fue prorrogada por DNU 325/20 hasta el 12/4 y por DNU 355/20 hasta el próximo 26/4, determinó su total paralización, como la de tantas otras actividades.
Si consideramos que la construcción es “madre de industrias y generadora de trabajo”, porque motoriza de forma dinámica e inmediata la actividad de cientos de industrias generando simultáneamente cientos de miles de puestos de trabajo, su paralización obligatoria, desde el punto de vista económico, repercutió muy negativamente en todo el sector.
– ¿Qué cantidad de obras privadas hay en Gral. Alvarado?; ¿Existe un cálculo aproximado de la perdida económica que tuvo el rubro de la construcción en el distrito?
En General Alvarado no hay datos estadísticos oficiales que puedan corroborar la variación de demanda de vivienda privada u otras y aunque todavía no fueron publicados los datos de la cantidad de Permisos de Obra solicitados/otorgados, desde el Colegio de Arquitectos sabemos que en los últimos meses, fueron muy pocos los expedientes iniciados y desde el 20 de marzo a la fecha, la cantidad es igual a “0”. La falta de estadísticas tampoco refleja la obra “sin permiso”, vulgarmente denominada clandestina, que es aquella que un propietario ejecuta sin control municipal alguno, ya que sólo hay 2 inspectores para controlar la obra en todo General Alvarado, y aumenta en forma proporcional a medida que nos alejamos del Palacio Municipal.
¿Cómo esta la situación con el rubro de los trabajadores de la construcción? con el obrero que se ve imposibilitado de poder ganar un sueldo porque no está yendo a trabajar.
Respecto a lo que sucede en nuestro distrito, la crisis que desde hace varios años vive la industria de la construcción, inevitablemente se agravó desde la irrupción de la pandemia del virus COVID-19. Esta paralización afecta a las empresas constructoras, a los empleadores, a los profesionales monotributistas, a los corralones de venta de materiales, entre otros, pero sin duda alguna golpea de lleno y muy fuerte a los obreros de la construcción, aquellos que “viven al día”, muchísimos cuentapropistas entre los que existe desde siempre un altísimo porcentaje de “informalidad”.
Muchos de los obreros de la construcción, están viviendo un dramático dilema: “quedarse en su casa sin poder darle de comer a su familia” o “salir a trabajar para ganarse el día, arriesgándose, además de a recibir sanciones penales, a perder su salud y la de la comunidad”. Esto es el motivo por el cual, más allá de la cuarentena obligatoria, no todas las obras se han paralizado totalmente.
De cualquier manera, el Gobierno Nacional ha comenzado a implementar medidas económicas para llevar alivio a la población más vulnerable, como el “Ingreso Familiar de Emergencia” o para los Monotributistas de categorías “A” y “B”, entre otras, medidas que en proporción a la crisis que sea grava con la prolongación de la cuarentena, resultan muy necesarias pero todavía muy insuficientes. Las cifras de inscriptos en la Afip para recibir apenas $10.000, superan en varios millones de personas los cálculos más pesimistas.

– Van a elevar al ejecutivo un pedido para volver a trabajar con diferentes medidas de trabajo
El DNU presidencial Nro. 355/20 a diferencia de los dos anteriores estableció que la nueva etapa del aislamiento fuera una “cuarentena administrada”. Así, sólo el Presidente, asesorado por su Comité de expertos, podrá autorizar algunas actividades para desarrollar en algunos lugares puntuales siempre que le fueran solicitadas por intendentes y gobernadores y que dichos pedidos estén respaldados por un protocolo muy preciso que priorice la salud pública frente al COVID-19.
Considerando que en localidades como las nuestras, en las que la población en general se ha comprometido fuertemente con la acertada política sanitaria implementada por las autoridades locales, que no ha habido casos de infectados “importados”, tampoco casos de contagio por “contacto estrecho” ni “autóctonos”, que sólo hay desarrollo obras de pequeña o mediana escala y que las distancias a recorrer son relativamente muy cortas y los traslados no se realizan en transporte público sino en bicicleta o en motos, debería poder analizarse entre las autoridades municipales, los colegios profesionales y los gremios, la posibilidad de determinar un Protocolo de Higiene y Seguridad para las Obras de Construcción en el marco de la emergencia pandemia COVID-19 y evaluar los inconvenientes de autorizar, por lo menos en horarios o turnos reducidos, la construcción de obras privadas bajo determinadas condiciones.
Sin duda alguna dicho Protocolo debería establecer que en las obras los empresarios constructores, sus propietarios o los empleadores deberán capacitar al personal de obra y garantizar que se cumpla con: a) No generar contacto físico con otras personas (Saludos y besos). b) El distanciamiento interpersonal (no menos de 2,0 m). c) No generar reuniones grupales. d) No compartir vasos, botellas, utensilios o cubiertos ni el mate. e) El lavado de manos con agua y jabón en forma frecuente. e) La provisión y utilización del alcohol en gel para las manos cuando se manipulen cosas a causa o en ocasión del trabajo. f) No fumar. g) Taparse con el pliegue del codo al estornudar o toser. H )No salivar o expectorar en el suelo. i) La ventilación del lugar de trabajo. j) La desinfección de los objetos y herramientas de trabajo de uso frecuente. k) El uso de mascarillas y toda otra recomendación que dispongan las autoridades sanitarias en el marco de la emergencia y de la situación epidemiológica.
Por otro lado, los cambios deberán llegar también a las oficinas públicas y en ese sentido, el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires ha ofrecido al Municipio de General Alvarado su sistema electrónico de Visado de Expedientes a Distancia que permite, además de los beneficios propios que conlleva la digitalización en cuanto a rapidez y ahorro de papel, reducir al mínimo el contacto personal y circulación de profesionales por las distintas reparticiones municipales dependientes de la Secretaría de Obras y Servicios Públicos: Direcciones de Catastro, de Obras Privadas, de Obras Sanitarias, de Rentas y Caja.
– Muchos hablan de cambios, no solo en lo actual sino también en el futuro, en todos los rubros, menos aglomeración de gente, utilización de barbijo y medidas de higiene. ¿ Que cambios crees que se darán para el rubro de la construcción? ; ¿Se viene también un nuevo modelo de construcción, que ya se venía trabajando, pero ahora será más fuerte?
No podría ser tan optimista sobre si los cambios que hoy valoramos tanto podrían sostenerse en el tiempo luego de superada esta pandemia. El verdadero aprendizaje se demuestra mediante cambios de conducta permanentes y en general los cambios culturales llevan mucho tiempo, a veces, el de generaciones. Hoy la humanidad se moviliza por miedo al COVID-19 pero ya antes, desde muy chicos, a quién no le dijeron alguna vez: “lávate las manos al llegar de la calle, al salir del baño o antes de comer”, “al toser o estornudar tenes que taparte con el pliegue del codo”, “hay que ventilar los ambientes de forma permanente”…el tiempo dirá si esta vez lo aprendimos para siempre.
Por otro lado, ya veremos si los Organismos del Estado, las entidades gremiales y profesionales pueden contra la especulación abusiva de muchos empresarios de la construcción que con el pretexto de la necesaria inversión privada pretenden desinvertir en la prevención de accidentes y la salud laboral de cientos de miles de trabajadores.
«La época que nos toca vivir es extraordinaria y si bien hay países ricos que pueden soportar mejor los efectos sanitarios y económicos de la pandemia, si esta crisis se prolonga demasiado en el tiempo la crisis arrastrará a todos.»
«En Argentina nuestro sistema de salud no podría soportar sin colapsar rápidamente que muchos compatriotas se enfermen al mismo tiempo y por ese motivo la principal política preventiva de las autoridades sanitarias argentinas de todos los niveles es el aislamiento y el distanciamiento social obligatorio.»
«Aceptada la cuarentena como la única solución conocida e indiscutible, es momento de que las autoridades puedan empezar a analizar para General Alvarado, las debilidades y fortalezas y las amenazas y oportunidades, de autorizar algunas actividades específicas y acotadas que, sin poner en riesgo alguno el aislamiento, le garantice a la población de trabajo informal, cuentapropistas que no califican para solicitar un subsidio estatal o bancario, afrontar los gastos mínimos que le demanda la vida misma.»
«Darnos la posibilidad de considerarlo en el marco de nuestra propia realidad distrital, evitará además que finalmente se produzca una desobediencia social a la cuarentena o la “des cuarentena” descontrolada que tire por la borda el esfuerzo colectivo que venimos sosteniendo entre todos desde el 20 de marzo y quien sabe hasta cuando. «
Arq. Enrique Malbrán