Con una identidad renovada, producción propia y el primer tostador de café de especialidad de la ciudad, Merci inicia una nueva etapa en Miramar. Detrás del proyecto está Federico Cotado, técnico y asesor en servicios gastronómicos, formado como barista en España y pionero local en el desarrollo de la cultura del café de especialidad.

La historia de Merci comenzó años atrás de la mano de Federico y su hermana Manuela como una propuesta innovadora que combinaba brunch, panificación artesanal y café cuidado en cada detalle, en una ciudad donde el concepto todavía era poco conocido. “Fede”, criado entre cocinas y con una fuerte influencia de su padre gastronómico, encontró en sus años de formación en España el impulso para crear un espacio distinto en Miramar: un lugar donde el café, la gastronomía y la experiencia convivieran con identidad propia.
Hoy, después de una etapa de crecimiento y aprendizaje, Merci vuelve a enfocarse en su esencia original. El nuevo local busca recuperar el vínculo cercano con el cliente, potenciar los procesos artesanales y dar un paso histórico para la ciudad: convertirse en el primer tostador de café de especialidad de Miramar. La apuesta no solo transforma a la marca, sino que también apunta a seguir desarrollando una cultura cafetera más profesional y auténtica en la ciudad.
Además, esta nueva etapa fue pensada junto a Lucas Rodríguez y Estudio Larco, quienes acompañaron el desarrollo del espacio para transmitir todo lo que Merci representa hoy.
-¿Por qué sentiste que era el momento de volver a la esencia de Merci?
Porque sentía que la marca necesitaba volver a conectar con lo que realmente la hizo especial desde el principio: el producto y la experiencia genuina. Merci nació desde una búsqueda muy personal, mezclando café de especialidad, gastronomía y procesos hechos con tiempo. Con el crecimiento y algunos cambios de contexto, entendí que era momento de reenfocar la identidad y volver a construir desde ahí.
-Qué aprendiste de la etapa anterior en Playa Club y por qué no era el lugar ideal para la marca?
Fue una etapa que nos dejó mucho aprendizaje, sobre todo para entender lo que realmente necesita Merci como marca. Con el tiempo sentimos que nos habíamos alejado un poco de la esencia original y del contacto cotidiano con el cliente, que para nosotros es fundamental. Merci nació como un espacio cercano, donde podíamos transmitir nuestra manera de entender el café, la cocina y la hospitalidad desde un vínculo mucho más directo.
Playa Club tenía otra dinámica y otro ritmo, más ligado a lo estacional y al movimiento del lugar, y eso hacía más difícil construir esa experiencia diaria y personalizada que buscamos. Hoy entendemos que Merci necesita un espacio propio, donde cada detalle acompañe la identidad de la marca y donde podamos volver a conectar de la manera más genuina con el cliente.
-¿Qué significa hoy Merci como identidad y qué la diferencia de otras cafeterías?
Merci hoy representa una identidad muy marcada: especialidad, procesos artesanales y una propuesta gastronómica con personalidad. Todo está pensado desde el producto. Trabajamos fermentaciones largas, laminados únicos en la ciudad, y ahora también un nuevo inicio en el tostado propio del café. Creo que lo que nos diferencia es que no buscamos copiar tendencias, sino construir una experiencia auténtica y una manera relajada pero muy cuidada de hacer gastronomía.
– ¿Qué rol juega la cocina dentro del concepto?
La cocina es central. En Merci el café nunca estuvo separado de la gastronomía. Desde el inicio buscamos que el brunch y la cocina tengan el mismo nivel de importancia que la cafetería. Nos interesa que la gente pueda desayunar, almorzar o merendar encontrando sabores reales, técnicas cuidadas y productos hechos por nosotros. Hay mucho trabajo detrás de cada pan, cada laminado, y en general toda la carta. Nos enfocamos mucho en la materia prima, su cuidado y cómo presentar el mejor producto con ella.
– ¿Qué tipo de experiencia buscás que tenga el cliente cuando entra al nuevo local?
Queremos que la gente sienta una pausa. Que entre y perciba calma, calidez y autenticidad. Desde la música hasta el aroma del café o la bollería saliendo del horno, todo está pensado para generar una experiencia sensorial y cercana. La idea es que Merci no sea solamente un lugar para consumir café, sino un espacio donde la gente quiera quedarse y disfrutar.
– Van a ser los primeros tostadores de café en Miramar, ¿por qué es tan importante este paso?
Porque representa un antes y un después para la ciudad y también para nuestra identidad como marca. Vamos a ser los primeros en tener un tostador de café de especialidad en Miramar, y eso nos permitirá trabajar el café de una manera mucho más profunda y profesional: desde la selección de los granos y su origen, hasta el desarrollo de perfiles de cada grano.
Para nosotros no se trata solo de hacer café, sino de entender todo el proceso y poder ofrecer una experiencia mucho más auténtica y fresca. Tostar nuestro café nos da control total sobre la calidad y nos permite expresar mejor las características de cada origen.
Además, creemos que esto también puede generar un crecimiento para la escena cafetera local. La idea es que otras cafeterías de Miramar puedan acceder a granos tostados por nosotros y empezar a trabajar con un café realmente de especialidad. Sentimos que puede ayudar a elevar el nivel del café en la ciudad y seguir construyendo una cultura cafetera más fuerte y poner a Miramar en el ojo de muchos consumidores de café.
– ¿Qué cambia para el consumidor que el café sea tostado por ustedes mismos?
Cambia completamente la experiencia. Tener nuestro propio tostador de café de especialidad nos permite trabajar el café desde un lugar mucho más profundo. Seleccionar los granos, desarrollar perfiles de tostado propios y garantizar máxima frescura en cada taza. El consumidor empieza a percibir más claridad en los sabores, aromas y características de cada origen, entendiendo que el café tiene una complejidad similar a la del vino o la gastronomía de autor.
-Al tener otro local en Mar del Plata… ¿Cómo ves el crecimiento del café de especialidad en ciudades pequeñas como Miramar?
Creo que en ciudades pequeñas el crecimiento es más lento, pero también más genuino. En Miramar seguimos siendo la única cafetería de especialidad real después de más de cuatro años. Con el tiempo aparecieron lugares que tomaron parte de la estética o del concepto, pero muchas veces se asociaba “especialidad” solamente al latte art, cuando en realidad el café de especialidad empieza por la calidad del grano, la trazabilidad, el tostado y el trabajo detrás de cada extracción.
Lo más importante para nosotros fue haber formado y educado a nuestro público durante todos estos años. Hoy mucha gente en Miramar entiende las diferencias entre un café comercial y uno de especialidad, pregunta por los orígenes, los métodos y empieza a valorar los procesos. También ayudó mucho que desde Merci empezamos a dictar cursos de barismo, generando un espacio de formación y acercando la cultura del café de especialidad a más personas. Creo que ahí está el verdadero crecimiento: no solo en abrir cafeterías, sino en construir una cultura alrededor del café.
Esta nueva etapa tendrá un nuevo punto de encuentro: el local estará ubicado en la esquina de calles 21 y 30, un espacio pensado para transmitir la identidad de Merci desde cada detalle.