PADRE HUGO SEGOVIA
¡Cuantas veces nos ha sorprendido la figura del Papa Francisco!.
Es un torrente de pensamientos, de imágenes, de sentimientos que van surgiendo sin cesar.
Ni hablar de lo referido a su misión. En el último artículo de esta casi milenaria columna nos referíamos a su adjetivación que no cae en la reiteración reiterativa y encuentra siempre modices para darle vida renovada.
Asombra ese “sacrilegio” que utiliza para definir una guerra que ha venido a ser como la más increíble y lo menos deseable de este espacio histórico y donde caben, también, desde sí misma toda clase de justificaciones como también de aceptaciones a medias o a totales ansias.
¿Podrá hablarse de un pontífice dubitativo o inseguro?
También nosotros estamos acostumbrados a las sorpresas aun cuando somos también un pueblo poco amante de los sí”. También esto ha sido la causa de iniciativas pastorales comenzadas con entusiasmo, pero dejadas de lado por las dificultades inherentes a todo comienzo.
Ahora mismo hemos recibido con alegría la noticia de la canonización de Artémides Zatti pocos días después de habernos anunciado la de los mártires del Zenta, prevista para el mes de Julio y en un país y en un tiempo en que todo indicaría otros intentos, al parecer más cercanos a nuestras necesidades históricas. Esas, por otra parte, menos intensas y hasta más, en disonancia, muchas veces con lo que es moneda corriente en los medios y donde tanto cuesta incorporar espacios que muestren o difundan otros estilos, otros paradigmas, otro lenguaje.
SINTESIS DE UN SIGLO
Artémides Zatti es, en algunos aspectos, una síntesis de nuestro último siglo.
Desde esa Patagonia tan distintiva y a la vez tan lejana adonde se instaló como inmigrante salesiano en los primeros años del siglo hasta esa muerte suya que nos ha reforzado en nuestra condición de hombres de la tierra y de los tiempos y en consonancia, desde lo más profundo, con la tierra hasta esa pertenencia a “los santos de la puerta de al lado” que bien podría ser el nombre de los tiempos tan cercanos y a la vez tan aparentemente alejados de una sociedad cristiana.
¿Quiénes coincidimos con quienes asombrábamos con motivo de la consagración de San Alberto Hurtado, entre los cuales es apasionante sumergirse en paralelismos que van más allá de coincidencias de tiempo, así como el Papa Francisco ha popularizado la imagen del “santo de la puerta al lado” podemos ir más en profundidad y entrar a formar parte del mundo de adentro al integrarnos a una forma de vida, a una cultura.
LOS SUEÑOS DE DON BOSCO
Creo, por ejemplo, que no se ha tenido muy en cuenta el hecho de la inculturación de “la cosmovisión salesiana” a nuestra cultura (el hecho de haber ingresado don Bosco al mundo del tango, a ese Boca Juniors y a ese nacimiento patogénico de Laura Vicuña, Ceferino Namuncurá y al enfermero de la Patagonia, único hospital el de Viedma en medio de ese enorme territorio de los sueños de Don Bosco.
Pascua 2022, tiempo oscuro y conflictivo pero también del que saca a relucir tantos hombres y mujeres que lo sacan del enfrentamiento y le muestran los caminos hacia el encuentro de esa luz pascual que es la que puede hacernos entrar a formar parte (puerta de al lado) de la vida del vecino más allá de legalidades discriminatorias