PADRE HUGO SEGOVIA
Después de recorrer los cautivantes caminos de “Tuttifratelli”, aunque resulte casi imposible hacer una síntesis, vamos a detenernos en algunos de los innumerables temas que la encíclica nos sugiere.
Decíamos que el nudo de la encíclica lo podemos encontrar en la parábola del buen samaritano. Lo dice el Papa: “la inclusión o exclusión de la persona que sufre al costado del camino define todos los proyectos económicos, políticos, sociales y religiosos.
Enfrentamos cada día la opción de ser buenos samaritanos o indiferentes viajantes que pasan de largo. Y si extendemos nuestra mirada a la totalidad de nuestra historia y a lo largo y ancho del mundo, todos somos o hemos sido como esos personajes, todos tenemos algo de herido, algo de salteador, algo de los que pasan de largo y algo del buen samaritano”.
Deduce a continuación el texto: “ya no hay distinción entre los habitantes de Judea y Samaria, no hay sacerdote ni comerciante, simplemente hay dos tipos de personas: las que se hacen cargo del color y la que pasan de largo; las que se inclinan reconociendo al caído y las que distraen su mirada y aceleran el paso. Así es como nuestras múltiples máscaras, nuestras etiquetas y nuestros disfraces se caen porque es la hora de la verdad”… “este es el desafío presente, el que tenemos nos causa miedo porque, en los momentos de crisis, la opción se vuelve acuciante. Podríamos decir que todo el que no es salvador o todo el que no pasa de largo o bien este herido o está poniendo sobre sus hombros y algún herido”.
SENTADOS AL COSTADO DEL CAMINO
En esa interpretación de la parábola encontramos, una pregunta crucial: “¿con que personaje nos identificamos?” y nos dice que “hemos crecido en muchos aspectos aunque somos analfabetos en acompañar, cuidar y mantener a los más frágiles y débiles de nuestra sociedades desarrolladas y nos acostumbramos a mirar para el costado, a pesar de lado, e ignorar las situaciones hasta que estas nos golpean directamente”. Bien podemos acuñar una expresión de “analfabetos” y verla en relación con los padecimientos actuales. Ya Pablo VI en “Populorumprogressio” hacía lo propio con la parábola de Lazaro y Epulon.
Continua el Papa: “la historia se repite, se torna cada vez más visible que la desidia social y política de muchos lugares de nuestro mundo un camino de sol, de donde las disputas internacionales así como las internas y los saqueos de oportunidades dejan a tantos marginales tirados a un costado del camino. Jesús no plantea vías alternativas como ¿Qué hubiera sido que aquel malhechor o del que lo ayudo si la ira o la sed de venganza hubiera ganado espacio en sus corazones?.
El confía en lo mejor del espíritu humano y, con la parábola, lo alienta a que se adhiera al amor, reintegra al dolido y construya una sociedad digna de tal nombre”.
En su mirada al hombre herido Francisco nos hace ver que, a veces, nos sentimos como el, malheridos y tirados al costado del camino pero también desamparados por nuestras instituciones descarriadas, desarmadas y desprovistas o dirigidas al servicio de los intereses de unos pocos, de afuera y de adentro.
LA INCIDENCIA DE MIRAR A OTRO LADO
Porque en la sociedad globalizada existe un estilo elegante de mirar a otro lado y se practica recurrentemente bajo el ropaje de lo políticamente correcto a las modas ideológicas, se mira el que sufre sin tocarlo, se lo televisa en directo y hasta se adopta un discurso en apariencia tolerante y repleto de sufrimiento”.
Sin duda que la franqueza del texto causa molestia en muchos pero nos libera de una lectura espiritualista que sería inofensiva y también abierta a justificaciones “elegante”.
Sin pretender agotar la enorme riqueza del documento es grato dedicarle algo al menos unos párrafos a lo que dice reforzado por un filósofo de la categoría de Gabriel Marcel al hablar de lo que significa “pensar y gestar un mundo abierto: “solo me comunico realmente consigo mismo en la medida que me comunico con el otro”.
Tampoco podemos ignorar lo que se refiere a lo que él ha calificado como “poetas sociales”.
En el párrafo 169 nos dice que “en ciertas visiones económicas cerradas y monocromáticas no parecen tener lugar los movimientos sociales”…”hace falta pensar que la participación que incluye a los movimientos populares y anime las estructuras de gobierno en la construcción del destino común con su torrente de energía moral que surge de la incorporación de los excluidos y a la vez es bueno promover que estos movimientos, estas experiencias de solidaridad que crecen desde abajo, desde el subsuelo del planeta confluyan, este mas coordinadas, se vayan encontrando”… “en ese sentido son “poetas sociales”, que trabajan, proponen, promueven y liberan a su modo”.
Con la promesa de seguir rastreando queden estos brochazos para seguir siendo “tuttifratelli”.