El primero de los juicios por el crimen del cardiólogo Roberto Tortorella en marzo de 2017 que debía comenzar este martes se postergó al menos veinticuatro horas al no poder conformarse el jurado con doce titulares y seis suplentes tras las entrevistas de las partes a los candidatos.
Ante el marcado ausentismo de los posibles jurados convocados se dispuso un comparendo compulsivo para que estén presentes en el primer piso de Tribunales.
Minutos después de las nueve de la mañana el bajo número de candidatos a ser seleccionados para formar el jurado que definirá la responsabilidad de Débora Faijós –las otras dos imputadas serán juzgadas en un debate ante el Tribunal Oral en lo Criminal 4- alertó al fiscal Leandro Arévalo y a la abogada Liliana Pérez en representación del particular damnificado sobre la posibilidad de no contar con el número suficiente para la conformación del mismo
“Hoy apenas se presentaron 31 convocados, 18 hombres y 13 mujeres, por lo que si cada parte puede hacer 8 recusaciones sin causas se corre el riesgo de no conformar el cupo mínimo, por lo que el número debería ser mayor para poder definirlo”, confió una fuente judicial a este medio.
La actividad va a continuar este miércoles con la necesidad de conformarlo, ya que si no se logra el número después de hacer toda la actividad existe el riesgo concreto de suspender el debate. “Hay que buscar tener el número una vez que termine el interrogatorio de los nuevos jurados que va a terminar este miércoles”, agregó.
La extensión de la audiencia presidida por el Juez Alfredo Deleonardis también obedeció a las preguntas que las partes, entre ellas la defensa de Faijós a cargo del abogado César Sivo, que extendieron por más de diez minutos cada una de las entrevistas.
Si este miércoles se logra seleccionar a nueve hombres y nueve mujeres, se dará inicio al juicio que resolverá la responsabilidad de Faijós en el crimen, ya que ex pareja Érica Córdoba -con una participación prácticamente descartada- y Rosa Saino serán juzgadas en dos semanas por el Tribunal Oral en lo Criminal 4.
Al momento de cerrar la investigación el fiscal Leandro Arévalo calificó a los hechos como robo agravado por ser cometido en lugar poblado y en banda, y con el empleo de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no podrá tenerse por acreditada y por haber intervenido mientras resultaba ser miembro de las fuerzas de seguridad provinciales y homicidio triplemente agravado por ser cometido criminis causa, por ensañamiento y con el concurso premeditado de dos o más personas y defraudaciones reiteradas.
El caso
Faijós y Tortorella se había conocido en la calle. La mujer era 42 años menor que el hombre y tenían una especie de trato: él la ayudaba económicamente a cambio de que ella lo acompañara.
Un estudio genético sobre un preservativo hallado en el lugar confirmó la presencia de ADN de los dos, lo que corroboró la hipótesis de una actividad sexual preexistente.
El cardiólogo probablemente desconocía que Faijós estaba de novia con Erica “La Cordobita” Córdoba, una mujer que vivía en el barrio Centenario. Según la investigación, tanto una, como otra, integraban familias conflictivas.
Esa relación entre Tortorella y Faijós provocaba, según la hipótesis fiscal, cierto celo en Córdoba, componente este de conflicto que terminó por detonar los vínculos.
Tortorella apareció muerto y semienterrado el 18 de marzo en un sector próximo a Sierra de los Padres. Débora Faijós y la policía Rosa Saino están acusadas de cometer el crimen, robar objetos de valor, ocultar el cuerpo y luego extraer dinero de cajeros automáticos con tarjetas del cardiólogo.
Para el fiscal Arévalo no quedan dudas de que el viernes 17 de marzo a las 9 de la mañana, aproximadamente, la policía Rosa Saino llegó hasta la vivienda El Zorzal al 400 del barrio Colinalegre y tras coordinar con Faijós ingresó por una puerta lateral. Dentro de la casa y utilizando su arma de fuego que ocultaba en una mochila de color negro, tomó por detrás a Tortorella y le propinó varios culatazos. Faijós colaboró con ella.
Ambas llevaron a Tortorella hasta la habitación secundaria de la finca, en donde lo pusieron sobre la cama y le colocaron una almohada en el rostro y una de ellas se sentó encima. Antes le habían colocado dos medias dentro de la boca. Entonces Saino lo esposó en manos y pies y de esa manera logró desmayarlo.
Después de limpiar la habitación envolvieron a la víctima en una cobija que tomó del lugar, arrastraron el cuerpo hasta la camioneta Chery Tiggo del cardiólogo y se hicieron de una pala.
Ambas se robaron dos computadoras portátiles, un reloj pulsera, una linterna recargable, tarjetas bancarias y un teléfono inalámbrico junto a su base.
Faijós, que se mantuvo dentro de la casa todo el tiempo, manejó el rodado por el camino Los Ortiz hasta detenerse en proximidades del arroyo De los Padres. Allí las mujeres hicieron un pozo no demasiado profundo y abandonaron el cuerpo de Tortorella. Al día siguiente, a las 18.30, el cadáver fue descubierto. (Fuente 0223.com)