Padre Hugo Segovia
La jornada del dominico ingles a quien el Papa Francisco llamo al cardenalato en el ultimo consistorio del mes de diciembre pasado Timothy Radcliffe nos da la ocasión de seguir reflexionando sobre sus declaraciones.
Se le pregunto sobre su afirmación relativa al Sínodo de los Obispos en que había afirmado que era necesario ni ver en los que no pensaban como uno ni a una horrible feminista ni a un horrible cardenal porque en un mundo polarizado, es necesario que los católicos nos contagiemos. «Es difícil , decía, porque digámoslo que digamos, muchos periodistas nos encasillarán. Estoy harto de que me consideren ultra liberal. No es cierto porque como la tradición y creo en ella, nos hace avanzar hacia el Reino. Pero la presión de nuestra cultura polarizada es implacable y debemos hacer esfuerzos diarios para resistirla»
A preguntas que le hace el periodista, contesta: «Intento ponerme en contacto con quienes me atacan y dialogar con ellos .A menudo logramos superar los malentendidos pero algunos no están dispuestos a dialogar y parece que necesitan a alguien a quien odiar» aunque tengan que inventarse esa persona»
Cuenta al respecto que cada 5 de noviembre en Inglaterra se recuerda «la noche de Guy Fawkes» de quien se supone intento volar las Casas del Parlamento en 1605 como parte de un complot político y así es como se hacen imágenes horribles de él y se queman. Esto hacen hoy algunas personas creando imágenes falsas y feas de la gente y luego intentan destruir lo que ellos mismos han creado»
Valentía y humildad
Durante el Sínodo, Radcliff había dicho que nos queda un camino: o ampliamos nuestra imaginación a nuestra forma de ser la casa de Dios o estaremos reorganizando las sillas del Titanic y por eso, el documento final del Sínodo recoge mis sueños «dice el Cardenal que afirma anhelar una Iglesia en la que juntos escuchemos a Dios, a los demás y al mundo buscando la verdad que cada uno lleva consigo».
En la anterior salida recogíamos palabras que mucho nos han impresionado y que repetimos aquí, «tenemos que proclamar esta verdad evangélica con valentía como los discípulos de Pentecostés pero también con humildad ya que su plenitud estará siempre fuera de nuestro alcance».
El documento final del Sínodo de los Obispos es, esta vez, no una exhortación del Papa sino que ha dado lugar a múltiples interpretaciones.
De ellas Radcliff afirma, seguramente, el Papa lo adoptó porque estaba de acuerdo de él, porque es un texto que pretende mantenernos unidos, en nuestra diversidad y venían a la memoria aquella que ya, sobre todo San Agustin afirmaba.
No al clericalismo. «No se trata de que cada Iglesia actúe por si sola sino porque somos el Cuerpo de Cristo y no se puede tener un cuerpo en que una pierna camine en una dirección y la otra en la opuesta»
Interesante, además, su opinión sobre el clericalismo que ve a los sacerdotes como una casta superior al pueblo de Dios, que no rinde cuentas ni necesita ser transparente ante él. Tengo ese gran desafío, asi que la primera tarea es que sanemos a la Iglesia del clericalismo
La prioridad entonces, es que se escuche la voz de las mujeres.
Cuando se vive la vocación en generosidad y amor es un signo maravilloso del amor de Dios que es universal y de entrega total.
«Siempre, ante tantas cuestiones que debatir, la pregunta crucial es la que quiere el pueblo de Dios».