Corazones abiertos a la gente

Hace hoy 12 años que la noticia que el Cardenal arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio había sido elegido papa asombro al mundo entero que ya el 11 de febrero se había conmovido por la renuncia del Papa Benedicto XVI.

Han pasado 12 años y hemos acompañado a Francisco a través del mundo con sus viejos y con su estilo tan personal y hemos tenido una prueba clara de la universalidad de la Iglesia encarada ahora en esa figura de “un hombre venido de lejos”, del fin del mundo como él mismo se presentó en esa tarde romana ante el asombro del mundo entero.

Ahora en esta etapa de su servicio lo hemos seguido observando entregado sin límites a la tarea de ser cabeza de la Iglesia en un momento tan inédito y con métodos inéditos también.

No queriendo pasar por alto la fecha, pero sí imbuido de su talente personal y pontifical voy solo a recordar lo que sentí aquel día y asociarlo a otra experiencia que toma cuerpo leyendo lo que un teólogo muy reconocido nos contaba en una entrevista que en los días de su promoción cardenalicio le hizo la querida revista española “Vida nueva” pero que recién ahora he tenido la oportunidad reconocer y disfrutar.

COMPRENSION Y VERDAD

Se trata del teólogo inglés Timothy Radcliffe (Radcliffe) que fue maestro de la Orden de Predicadores, los que conocemos como Padres Dominicos de 1992 a 2001.

Del Padre Radcliffe que ya he hablado en esta columna pues he sido beneficiado con algunos de sus libros. Incluso porque de ellos he obtenido muchas enseñanzas que, sobre todo en un caso muy significativo de mi trayectoria, ellas fueron parte inolvidable.

Está de más reiterar la emoción que me causó enterarme que el Papa lo había nombrado cardenal en el Consistorio del 7 de diciembre pasado.

En 2023 el Papa le había encargado la tarea de tener a su cargo las meditaciones del Sínodo de los obispos que tenía como tema la sinodalidad.

Con el humor que es propio de su nacionalidad dice que recordó haber recibido al Papa Juan Pablo II en su visita al Angelicum para lo cual había aprendido de memoria en polaco el saludo a lo que el Papa le dijo que “si el corazón esta abierto, la gente comprende”.

Dice que el lema de la Orden es “Veritas”.

LAS DIVISIONES ABURRIDAS

Por ello entonces, “amor por la verdad” debe llevarnos más allá de las habituales divisiones y aburridas y estériles entre los llamados progresistas y tradicionalistas. Es una polarización ajena a la verdad que hunde sus raíces en la Tradición, el Evangelio y los concilios y, sin embargo, se proyecta hacia el Reino. Espero que nuestra tradición teológica nos mantenga abiertos a los grandes misterios de la fe que trascienden nuestra comprensión”. Ha llamado la atención que él le ha pedido al Papa, seguir usando el color de los dominicos que dice: “intento ponerme en contacto con los que me critican y dialogar con ellos. A menudo logramos superar los malentendidos, pero algunos no están dispuestos a dialogar y parece que necesitan alguien a quien odiar, aunque tengan que inventarse a esa persona”. “O ampliamos nuestra imaginación a nuevas formas de ser la casa de Dios o estaremos reorganizando las sillas del Atlantic, ¡Que iglesia imaginan? Anhelo una Iglesia en la que escuchemos juntos a Dios, a los demás y al mundo buscando la verdad que cada uno lleva consigo. Debemos buscar esta verdad evangélica con valentía como los discípulos después de Pentecostés pero también con humildad ya que su plenitud siempre estará fuera de nuestro alcance.