Ha pasado un año desde ese 7 de mayo de 2025 en que el mundo asistió a un espectáculo que se ha repetido, claro de muchas y variedades maneras durante los siglos de vida que tiene la Iglesia.
Inesperadamente rápido porque se estaba un conclave más difícil fue elegido el sucesor del Papa Francisco que, entre tantas otras particularidades había sido el primer papa americano de la historia, obviamente también el primero de la historia y esto después del último papa italiano que lo había sido en el siglo XVI.
El mundo entero estaba pendiente de esta historia y si bien se hablaba de muy distintas personalidades se mantenía la historia de papas no italianos que había finalizado en 1978 cuando el fugaz obispo de Roma Juan Pablo I había sido italiano con esa autodefinición tan importante y, tan significativa. Había dicho, al ser elegido, que no tenía las cualidades de sus inmediatos sucesores, Pablo VI y Juan XXIII, pero quería ser digno de llamarse Juan Pablo.
Pontificado muy breve, casi imperceptible, pero sin embargo reconocido por su vida y sus atributos en una competencia tan particular.
El pontificado del Papa Francisco fue una sorpresa de grandes proyecciones como también lo fue la elección de su sucesor y allí nos da, además, para conocer y apreciar las cualidades y las proyecciones de quienes estén llamados a su obispo de Roma.
Además, esta elección hizo visible una unidad en las decisiones que, de otra manera, sería muy difícil de mostrar.
ENTRE NOSOTROS
La elección, realizada el 7 de marzo fiesta de Nuestra Señora de Luján, patrona de la República Argentina, que la asocia a su historia en donde los cuatrocientos años nos da elementos para una reflexión local ya que es la patrona del país y cada año recoge los sentimientos y las realidades de nuestro pueblo.
A lo largo de varios siglos esta devoción ha acompañado y hasta podemos decir “modelado” nuestra vida nacional como hemos tenido ocasión de experimentar en los duros tiempos del siglo pasado y allí donde tuvo la gentileza de llegar el papa Juan Pablo II durante la guerra de Malvinas de la cual nos sale al encuentro su discurso en aquel junio de 1982 donde traía el saludo de los jóvenes ingleses a los que había ido a visitar, después de cinco siglos dándonos una lección de unidad y paz más fuertes que los discursos de guerra y división.
Esta elección del papa León que ha optado por ese nombre al ser elegido y con lo cual está definiendo, sin palabras, las características de todo un proyecto universal que nos atrevemos a definir como semejante a esa imagen de Luján que quiso mostrar su maternidad quedándose humildemente a nuestro alcance y a nuestro servicio.
EL CORAZON INQUIETO
Un Papa que conoce nuestras tierras americanas ya que, como miembro de la espiritualidad agustiniana que estaba mostrando a la Iglesia y el mundo los alcances de aquel gran doctor que mostró las características de una espiritualidad de inquietud y de búsqueda, para medida de repeticiones cansadoras y monótonas sino de búsqueda y de encuentro al decir “nos hiciste para ti y nuestro corazón no descansa hasta que encuentro en ti”.
Podemos extraer de allí una actitud de búsqueda y acercamiento a este mundo cansado y hasta muchas veces desilusionado por promesas de superación y lamentables procesos de envejecimiento y cansancio.
Pedimos en este primer aniversario de su elección que el Señor nos dé fuerza, vigor y energía para seguir labrando, para seguir sembrando y para seguir cultivando el pan que comemos todos los días.
En una Iglesia que es “sacramento universal de salvación” porque es comunión en Cristo.