Al terminar la segunda sesión del Concilio Vaticano II y la primera que presidió el Papa Pablo VI, elegido el 21 de junio, obispo de Roma una noticia de último momento ocupó el centro de la información.
El papa Pablo VI anunciaba al mundo que en los primeros días de 1964 iría como peregrino a la Tierra Santa.
No solo porque se trababa del llamado retorno a Jerusalem de la iglesia católica sino también por la audacia de un viaje tal protagonizado por quien hacía siete meses había sido elegido por el Papa del Concilio Juan XXIII, sucesor.
No solo la audacia de ese anuncio sino además también otras consideraciones que tenían importancia en aquellos años de los que han pasado sesenta años.
Era el primero y no solo por el sentido cronológico sino por todo el significado que iba a tener este viaje en una Iglesia que estaba mostrando lo que quería ser en medio de un mundo tan difícil como ese que dos meses atrás se había conmovido con el asesinato de John Kennedy.
Sirve este recuerdo para ubicar el viaje que ahora León XIV está cumpliendo por las tierras de Africa tan poco promocionadas en los grandes conflictos que están asolando el mundo donde los ojos y los corazones de la humanidad están dominados por guerras y conflictos, aquello que el Papa Francisco había llamado una guerra en etapas.
LA IGLESIA EN AFRICA
El viaje en Tierra Santa fue uno de los acontecimientos al comenzar aquel año 1964.
Pablo VI viajó y en su curriculum podemos decir que lo hizo a su manera, con su estilo tal como además se lo permitía la salud.
No dejó continente sin visitar, pero después del más extenso de sus viajes, el que lo llevó por Asia y Oceanía en 1980, dejó de salir de Roma por su estado físico.
Juan Pablo II en sus largos años de gobierno recorrió el mundo en más de cien oportunidades y también viajaron con frecuencia Benedicto XVI y Francisco.
Como ahora lo está haciendo León XIV al comprender, en menos de un año de pontificado, su segundo recorrido que tiene por objetivo Africa.
Una visita muy significativa a Argelia donde se encuentra la que fue sede episcopal del gran Agustin a cuya escuela pertenece.
Pero además en un momento en que su figura ha adquirido caracteres polémicos cansados por sus pronunciamientos controvertidos con el presidente Trump que han dado tema para los comienzos sobre todo de ese viaje a un continente en el que la Iglesia ocupa un porcentaje mínimo muy importante y cuyas características son bien conocidas y asumidas también por una Iglesia que apoya todo lo que contribuye a la dignidad de la persona sin eximirse de ninguna cuestión controvertida.
En medio de esa salida de varios intensos días el nuevo Papa está mostrando su agradecido reconocimiento a los que podríamos llamar la salida Bergogliano sin copia, pero sí coincidente con los grandes pronunciamientos.
OPCION POR LA PAZ
Inesperadamente, en los comienzos de este recorrido africano se ha dado esta compleja relación con el presidente de Estados Unidos cuyos desencuentros no necesitan demasiada agudeza para manifestarse.
Precisamente lo ocurrido en las mismas vísperas de esta recorrida por Africa se hizo notoria, sobre todo por parte norteamericana por la diferencia de posturas en torno a la gran problemática mundial que se nutres en gran medida, de los conflictos bélicos.
Tal vez el hecho mismo de tratarse de dos personajes procedentes del mismo país ha hecho todavía más visible las pasturas encontradas.
Nuestra misión no es la defensa de una posición sino la de mostrar, a través de las palabras y los gestos, el endurecimiento de la postura de Washington ante los frecuentes y reiterados llamados a la paz el intercambio de opiniones dejó de ser opinable para convertirse, según la palabra de León XIV, es inaceptable.
De esa opinión nos hacemos partícipes los que oramos por el gobierno del sucesor de Pedro, el Papa León XIV.