“El hecho de haber elegido el nombre de León me sitúa en las huellas de León XIII que tuvo, entre otros méritos, el de haberse desarrollado con un amplio magisterio sobre el Santo Rosario”.
Decía estos después de haber visitado enfermos que se le acercaron en los lugares en los cuales tuvo lugar la famosa erupción del volcán Vesubio en el año 70.
Allí el Papa habló de la importancia “hay dos intenciones que siguen teniendo especial relevancia, la familia que sufre el debilitamiento del vínculo matrimonial y la paz amenazada por las tensiones internacionales y una economía que prefiere el comercio de armas al respeto por la vida humana”.
Recordaba al respecto que Juan Pablo II hace un cuarto de siglo había puesto el año del Rosario bajo la protección de la Virgen de Pompeya y que los tiempos no han mejorado: “las guerras que se combaten en tantas regiones reclaman un compromiso no solo económico y político sino también espiritual y religioso porque la paz nace dentro del corazón” recordando aquel encuentro del Papa polaco en Asís con los líderes de todas las religiones en 1986.
Dijo el Papa “no podemos resignarnos a las imágenes de muerte que las noticias nos presentan cada día”.
Este primer aniversario nos presente a un Papa que está atento no solo a la gran problemática mundial sino también a ese contrato familiar y cordial como pastor de un pueblo ávido de escucharlo y contagiarse de su memoria.
EL DIA DE LA SUPLICA
El 8 de mayo fue elegido León XIV obispo de Rosario y sin duda que ese día fue no solo importante en la historia sino también nos dijo a los argentinos un mensaje al cual ya hemos dirigido nuestros pensamientos.
La celebración de este aniversario ha tenido en este primer aniversario una particular importancia.
Ha servido al Papa a vivirlo en contacto directo con la comunidad, en este caso aprovechando la coincidencia con el día de la súplica que sobre todo en Italia, tiene particular importancia en Pompeya, cercana a Nápoles.
Allí se hace todos los años el día de la Súplica y el nuevo Papa ha querido hacerlo coincidir con este su primer año denunciando que, como lo hace sin cesar, el peligro de ese mundo que, decía Francisco, está viviendo una guerra en etapas.
De ahí lo significativo que han sido sus palabras “no podemos resignarnos a las imágenes de muerte que nos presentan a diario las noticias”.
Agregó: “hace exactamente un año, cuando se me confió el ministerio de sucesor de Pedro era exactamente el día de la súplica a la virgen del Rosario de Pompeya y por eso tenía que venir aquí para poner mi servicio bajo la protección del Santo Rosario de Pompeya.
CAMINAR JUNTOS
De Pompeya a Nápoles, León XIV tuvo ese baño de multitudes que dan fuerza al pastor y que, desde otro ángulo nos lo mostró en un contacto directo con ese pueblo festivo y deportivo que al Papa Francisco había experimentado.
Lo vimos, así como pastor que tiene en cuenta y vive haciendo latir su corazón al compás del corazón de su pueblo, aquello que muchas veces se hace extraño en las comunidades cristianas.
¡Qué bien nos hace escucharlo a León! Lo que les pido es escucharme unos a otros, caminar juntos, ¡creen una sinfonía de carismas y ministerios y así encuentren maneras de pasar de un ministerio de conservación a uno misionero!
Ese en una ciudad marcada por la desigualdad, el desempleo juvenil, el abandono escolar y la fragilidad familiar la proclamación del Evangelio no puede existir sin una presencia concreta y solidario que nos involucre a todos, sacerdotes, religiosos y laicos… “todos somos participantes activos del ministerio pastoral y en la vida de la Iglesia no solo colaboradores para que el testimonio de cada uno pueda crear una comunidad presente y atenta, capaz de fermentar en la masa. Una comunidad que sabe planificar y proponer caminos que ayuden a vivir el Evangelio y nutrirse de él para renovar Napoles.