Recientemente se celebro una sesión ordinaria del Concejo Deliberante, mas precisamente el viernes 8 de mayo. Allí se aprobaron por la mayoría oficialista la rendición de cuentas que exhibía inconsistencias, dudosas contrataciones (un proveedor recibió solamente TREINTA Y CINCO MILLONES DE PESOS) y sobre todo el endeudamiento que asciende a CIENTO SETENTA Y DOS MILLONES DE PESOS.
El bloque de Juntos para el cambio UCR. COALICIÓN CÍVICA y CREAR votaron en contra. También desaprobó la rendición el bloque unipersonal de Cesar Pafundi.
Pero los números que facilito la Presidente del Cuerpo hicieron que desempatara y aprobara la dudosa rendición.Cumplido ese tramite y sin definición sobre futuras reuniones culminó la del 8 de Mayo.
Ahora la pregunta de la ciudadanía es, ¿Con esta sesión piensan los concejales que cumplen su función?. Un día solo en 60 de cuarentena, ¿Es suficiente para atender y resolver los reclamos, problemas y necesidades de la gente?; ¿Por qué no se trabaja? , ¿Por qué no se sesiona regularmente y se discuten los temas que son parte de la agenda diaria?.
Tomando las medidas preventivas y sanitarias correspondientes, hay espacio suficiente para que se trabaje normalmente. Para que se de el ejemplo en cuanto a la presencia y el trabajo.
Pareciera que no puede dejar de analizarse esta situación, excepto que se pretenda la clausura del Concejo. Silenciarlo, callarlo y que no funcione, no se reúna, no se discuta nada y mientras tanto cada uno este en su casa, siendo funcionarios y encontrándose exentos de las prohibiciones que establecen los decretos presidenciales.
Pareciera que la Presidente del Concejo Sabina Vujovich tiene esta tentación. Cerrar las puertas, esconder la documentación, acallar a la oposición.
Es tiempo de participación de la ciudadanía y de empezar a analizar cual sera el futuro del Distrito. Cerrando el Concejo se cierra un ámbito de discusión y de participación de la gente.