El Coro Popular de Otamendi cumple 31 años de trayectoria y lo celebrará con un concierto el próximo sábado 23 de agosto a las 19 horas en la parroquia local “Santa Teresita”. En la previa, conversamos con Paula Sakalauka, integrante desde los inicios y actual directora del coro, quien repasó los comienzos, los momentos más importantes, la diversidad generacional de sus integrantes y la emoción de llegar a más de tres décadas de música compartida.



– ¿Cómo nació el coro y qué recordás de sus inicios?
El coro comenzó en 1994 por iniciativa de un grupo de vecinos de Otamendi que se juntaron y les pareció buena idea que hubiera un coro en la localidad. Entre ellos, Marita Bustos y Cristina Amestoy. En principio tuvimos como director a Nicolás Andrés, un profesor de música que venía desde Bahía Blanca pero que tenía casa en Miramar, entonces se acercaba a dirigirnos todas las semanas.
Yo entré en diciembre de ese año, así que formo parte del grupo desde sus inicios. Junto con Amanda, creo que somos las integrantes de mayor antigüedad. Después de dos años tomó la dirección el maestro Roberto Goldar, quien estuvo 19 años con el coro. En esos años el grupo tuvo un gran crecimiento: participamos en encuentros corales de la provincia de Buenos Aires y representamos a Otamendi en diferentes localidades.
Cuando Roberto se jubiló, en 2019, Gabriel Di Martino tomó la dirección. Estuvo poquito tiempo con nosotros y luego yo asumí la dirección, hace ya 2 años. Tengo formación en música y piano, y desde los 8 años canto en coros de manera ininterrumpida.
– ¿Qué cambios o transformaciones ha tenido el coro en estas más de tres décadas?
Sobre todo, la evolución se notó en la complejidad de las obras que nos animamos a interpretar. Con Roberto el crecimiento fue enorme: llegamos a presentar la Misa Surera, una obra muy importante, con la participación de la reconocida cantora otamendina Marisa Sáenz. También grabamos dos discos y fuimos incorporando repertorios cada vez más desafiantes.
En cuanto a la cantidad de coreutas, pasamos por distintas etapas: hoy somos 10, pero hubo momentos en que llegamos a ser 30. Mantener la continuidad no siempre es fácil porque se trata de una actividad totalmente vocacional. Sin embargo, quien lo prueba descubre lo maravilloso que es.
Desde los inicios se formó un grupo humano muy cálido, con ganas de compartir y disfrutar. Cantar en coro es algo muy especial: genera vínculos, camaradería y bienestar físico y espiritual. Incluso hay estudios que demuestran que, cuando se canta en grupo, los latidos del corazón se sincronizan. Es algo muy profundo.
Nuestro mayor orgullo es haber sostenido esta actividad durante 31 años y seguir formando parte de la vida cultural de nuestro querido pueblo.
-El coro reúne voces de distintas edades, ¿qué valor le dan a esa diversidad generacional dentro del grupo?
Es muy importante. Hoy tenemos integrantes jóvenes y también coreutas de más de 80 años. Incluso participa la nieta de una coreuta, que tiene apenas 10. Esa mezcla enriquece mucho la experiencia.
El coro está abierto a todos los que quieran acercarse. No hace falta tener conocimientos musicales ni saber leer partituras: lo único necesario son las ganas de cantar. Actualmente ensayamos los martes a las 18.30 en el Centro Cultural “Dima Spósito de Parodi”, y estamos evaluando sumar un día más de ensayo el año que viene.
-El coro cumple 31 años, ¿qué significa este aniversario para ustedes y para la comunidad que los acompaña?
Es un momento cargado de emociones. Por un lado, nostalgia por quienes ya no están con nosotros, y por otro, un enorme orgullo por haber sostenido esta actividad durante tanto tiempo. Hubo etapas difíciles en las que se puso en duda la continuidad del coro. La pandemia, por ejemplo, fue un desafío enorme porque no podíamos hacer lo que más necesitamos: reunirnos.
Este aniversario nos invita a mirar atrás y recordar los encuentros, los viajes y los lazos que construimos con otros coros. En lo personal, me llena de orgullo que mis compañeros me hayan elegido como directora, y trato de ejercer ese rol con alegría y dedicación, siempre pensando en que todos disfruten.
-El 23 de agosto realizarán un concierto en la parroquia local, ¿qué podrán disfrutar quienes asistan?
Estamos ultimando detalles. El Centro Cultural, nuestro lugar habitual de ensayo, nos abrió las puertas para recibir a coros amigos. Y la Parroquia nos brinda una acústica maravillosa para este tipo de conciertos, gracias a la predisposición del padre Walter. Será un encuentro muy especial, que después culminaremos con una cena para celebrar estos 31 años de historia.
– ¿Cómo eligen el repertorio para una presentación especial como esta?
Partimos de algunas canciones que ya teníamos preparadas y que nos gustan mucho, pero además decidimos animarnos a estrenar una nueva.
Nuestro repertorio es variado: abarca desde folclore hasta música pop y tango. Esa diversidad nos caracteriza y nos permite llegar a distintos públicos.
– ¿Qué mensaje o invitación le gustaría dejar a los vecinos y al público para que se acerquen al concierto?
Queremos invitar a toda la comunidad a compartir este festejo con nosotros. Preparamos el concierto con mucho amor, tanto para mostrar nuestro trabajo como para que los coros amigos también puedan dar a conocer lo suyo. Me gustaría transmitirle a la gente, que no se pierdan la oportunidad de probar al menos una vez en la vida lo que es cantar en un coro. Porque realmente es una actividad que genera vínculos humanos muy fuertes.