Ayer, hoy y siempre: “Un triste adiós”

Más de 500 años han pasado desde aquel julio del año 1950 en que los argentinos recordábamos el centenario de la muerte de nuestro libertador José de San Martín.

Como uno de los actos conmemorativos de ese aniversario salió la primera emisión de “Las dos carátulas” que cada domingo a la noche transmitía una obra de teatro de la dramaturgia nacional y universal.

Eran los años de la vigencia de la radio como medio de comunicación a un año del comienzo oficial de la tv que tuvo su bautismo el 17 de octubre de 1951.

Las matemáticas nos dicen que, desde entonces, pasaron más de tres mil quinientos semanas que no volverán a repetirse porque el programa ha sido levantado sin que los reconocimientos de la BBC de Londres ni el premio Ondas de España han servido como antecedentes para evitar ese levantamiento.

Tampoco el recuerdo de las voces más importantes del teatro argentino, se han dejado oír pidiendo clemencia para evitar ese final que aporta una importante cuota de tristeza de nuestra cultura.

Esas voces se han hecho sentir ahora, aunque no han llegado a los oídos de los responsables y seguirán clamando en el silencio obligado.

Y vendrán desde el recuerdo las voces de Lydia Lamaison, Ernesto Bianco, Carlos Carella, Perla Santalla, Dora Baret, Luis Median Castro, Eva Dongé, Lautaro Murua, Pepe Soriano, Beatriz Taibo algunos de los inolvidables que vienen a la memoria y que cada domingo nos dejaban su arte dando vida a los más variados personajes de la dramaturgia universal.

AGRESION CULTURAL

Cuando me enteré de esta triste noticia del adiós a “Las dos carátulas” muchos sentimientos afloraron y entre ellos unos versos de Eduardo Marquina que son de aquellos años en que se cuestionaba al teatro en España: “noble empresa de la vida es luchar/ comerciar, navegar, edificar y sojuzgar las cosas/ pero si, además de esto, no logramos alzar/ entre oficina y taller un altar/ suavizando los ángulos de las piedras con rosas/ ni habremos hecho labor duradera/ no tendremos hogar ni morada/ y se nos irá muriendo el alma prisionera/ como semilla en pedregal sembrada”.

Abandonar esta experiencia es muy desalentador no solo por ser una tradición forjada en tantas décadas en el aire que creo solo se da en programas de la BBC de Londres que también en su momento distinguió a “Las dos caratulas” así como lo hicieron Ondas de España y numerosas del país sino también porque es una manera agresiva de impedir a tantos oyentes un servicio cultural que lo sintonizaba con los creadores nacionales e internacionales de la dramaturgia tal como escuchábamos cada semana en la presentación del programa.

Así lo destacaba la Asociación Argentina de Actores al comunicar esta decisión de el aporte cultural que brindaba a millones de oyentes no solo de Argentina sino también de muchos lugares del mundo”.

La esperanza de encontrar una solución para defender y conservar como símbolo que refleja fuera de toda contingencia política, la historia de nuestra cultura “como decía en una declaración aclaratoria de la misma asociación.

¡ES MI SCALA!

Todo esto me llevaba a pensar en lo que pasó en Europa después de la guerra mundial que se llevó a cabo entre 1939 y 1945.

Cuando se emprendió la reconstrucción del continente lastimado por la contienda se tuvo en cuenta lo que recordaba en la poesía que citaba.

Era muy grande la tarea de esa reconstrucción, pero hubo que emprenderla.

Nos relatan que no se dejó para el final y como un lujo la reconstrucción de los teatros.

Así por ejemplo nos emocionaba saber que el maestro Toscanini cuando se lo llamó a oír el sonido de la Scala de Milán salió gozoso corriendo por que habían logrado que volviese a resonar como en los mejores tiempos: ¡es mi Scala!

No tenemos que perder la esperanza aun cuando la perspectiva sea oscura y tenemos cada domingo a las 22.00 esperar que las voces nunca muertas de nuestros actores vuelvan a contarnos las historias de todos los tiempos y de todos los mundos porque la semilla no se ha sembrado en un pedregal.