“Spes non confundit” es una expresión que nos introduce en la dinámica del Año Santo 2025 que el Papa Francisco anunció el día de la Ascensión del Señor.
Siguiendo la traducción bíblica desde la Edad Media se ha ido reproduciendo esa práctica que es una ocasión privilegiada para que, ahora, cada 25 años el pueblo cristiano es convocado a la conversión que no es tan solo un cambio personal, sino que tiene una dimensión comunitaria ya que, de acuerdo con la enseñanza del Concilio Vaticano II la Iglesia es luz de los pueblos en todas las circunstancias y en todos los momentos históricos.
En tiempo como éstos en los que el tema ecológico es objeto de análisis y de políticas de diversa orientación, esta procedencia de los motivos de un Año Santo resulta sumamente atractiva y es hasta un llamado a actualizar las razones que el pueblo de Israel tenía para establecer esta práctica cada 75 y 50 años de los llamados jubileos en los cuales el descanso de la tierra tenía una importancia, no solo religiosa sino también social.
Ello nos obliga a revisar los criterios, muchas veces perimidos sobre una religión solo interesada por lo trascendentes ignorando que todo el sentido auténtico se expresa en la liturgia que hace referencia a los bienes eternos sin desprecio alguno por lo que llama “mundanas variedades”.
El día de la ascensión del Señor, el Papa efectuó el anuncio del jubileo 2025 acompañado por la liturgia que nos dice que el Señor volvió al Padre no para alejarse de nuestra condición humana.
VICTIMAS, NO CULPABLES
Se habla de los 32 millones de peregrinos que viajarán a Roma en 2025 y en el documento, la Bula” Spes non confundit”, el Papa, siguiendo una incesante predicación de 11 años, ha reiterado que el mensaje principal del jubileo es la esperanza que invitó a recuperar a los cristianos, a la vez que el entusiasmo de vivir de acuerdo con el Evangelio traducido a hechos concretos, sobre todo en un tiempo en el que hacen tanta falta espacios de negociación orientados hacia una paz duradera.
Ello implica, actos de clemencia hacia presos, enfermos, jóvenes, estudiantes, modos y nuevas generaciones, migrantes, hasta condonación de deudas a países que no tienen posibilidad de hacerlo.
Consecuente con su permanente discurso, Francisco dice: “el escandalo consiste que, en un mundo dotado de enormes recursos destinados en gran medida a los armamentos, los pobres sean la mayor parte, miles de millones de personas” … hoy están presentes en los debates internacionales pero, al parecer, como un apéndice, como algo que no se añade de manera periférica si es que no se los considera un mero daño colateral, frecuentemente en el último lugar”. “no olvidemos los pobres casi siempre son víctimas, no culpables” clama.
De allí que el jubileo nos dice que los bienes de la tierra no están destinados a unos pocos privilegiados sino a todos. Por ello, insiste en la institución de un Fondo Mundial para que desaparezca el flagelo del hombre con el dinero que se usa en gastos militares.
MOMENTOS FUERTES
Invitación apremiante “llama el Papa al pedir a las naciones más ricas para que reconozca la gravedad de tantas decisiones tomadas y determinan condonando la deuda de los países que nunca podrán saldarlas”.
“Si queremos preparar el camino de la paz esforcémonos por remediar las causas que originan las injusticias, cancelemos las deudas injustas y pendientes y saciemos a los hambrientos”.
Llama la atención que la misma había dicho Juan Pablo II en 2000, cuando se celebró el anterior jubileo.
Este llamado a la esperanza es, por ello, también de una importancia tan apremiante que nos hace pensar, sin rendir culto al escepticismo, la poca repercusión que esta bula, y este anuncio, han encontrado en nuestros países.
Ello sugiere que el Papa escriba y anuncie: “la vida cristiana es un camino que necesita momentos fuertes y ello fue la causa del primer jubileo cristiano hace 8 siglos cuando Bonifacio VIII en 1300 convocó al Primer año Santo.
Comenzará el 24 de diciembre con la apertura en la Basílica de San Pedro que se extenderá hasta la Epifanía de 2026 no solo en Roma que se está preparando en diversos eventos.