Ayer, hoy y siempre: “La iglesia en la historia”

En 1987 cuando Juan Pablo II hizo su segunda visita a la Argentina y durante una interna semana visitó varias ciudades del país como queriendo abarcarlas a todas, ocupó un lugar casi exclusivo la que sucedió en Buenos Aires donde se desarrollo uno de los encuentros juveniles más reconocido de los que tuvo el Papa la misión de presidir en los largos años de uno de los pontificados más extensos de la historia de veinte siglos de la Iglesia.

Allí también se destacó la figura del hoy beato cardenal Pironio que había sido factor importante de esos encuentros periódicos de los jóvenes.

Ya Pablo VI había tenido la iniciativa de dedicar cada domingo de Ramos a los jóvenes ya que habían sido ellos los que acogieron a Jesús en su entrada en la ciudad santa de Jerusalén como un signo de nuevos tiempos, apertura de la humanidad hacia los caminos del Evangelio.

Juan Pablo II estuvo en Bahía Blanca, en Viedma, en Mendoza, en Córdoba, en Salta, en Corrientes, en Rosario, obviamente en Buenos Aires como queriendo abrazar todos los caminos.

Se había echado de menos que Santiago del Estero no hubiere estado en la itinerario del Papa ya que era una madre de ciudades y había sido en el siglo XVI la sede de la primera diócesis establecido en un lugar que sería nuestra patria: allí se encontraba la primera sede episcopal de Tucumán (formada por las hoy Córdoba, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy, Santiago del Estero,  Tarija y Nueva Orán) cuya catedral fue la iglesia de San Pedro y San Pablo de la hoy diócesis de Santiago del Estero.

LA PRIMERA DIOCESIS

Dicen los hoy obispos de Buenos Aires y Santiago del Estero “donde resonó por primera vez en la voz de un sucesor de los Apóstoles el Evangelio del Señor en estas tierras cuyo futuro sería la Argentina”.

Nuestro Papa Francisco lo decía ya en 2008 él entonces arzobispo de Buenos Aires en la celebración de la ordenación episcopal del obispo auxiliar de la misma: “esta diócesis debería ser la primera por ser la primera en nuestro suelo”.

Ahora mismo también Santiago del Estero ha adquirido relevancia cuando fue canonizada la primera santa argentina, la Mama Antula en febrero de este año 2024.

Un cúmulo de ideas y pensamientos surgen de estos hechos y hasta algún comentario antipático de considerar que hay cosas más urgentes y comprometedoras que deberían ser asumidas por la Iglesia. Por cierto, que la figura del Papa sale inmune de los mismos pues no hay problema del mundo actual que no pase por su corazón y sus labios, pero ello no le impide entrar en esto que podríamos llamar sentido histórico que tiene mucho que ver con esto que no deja de ser una reparación histórica y que nos muestra a una Iglesia inmersa en la historia con sus luces y sus sombras y en este caso en consonancia con ese protagonismo de las periferias que es una de las notas salientes de su pontificado.

LA MADRE DE CIUDADES

Hablábamos de la visita del Papa Juan Pablo II en 1987 después de la dolorosa experiencia de su cálida decisión de venir en medio del tremendo tiempo de la guerra en Malvinas.

Como es sabido no estaba prevista esta visita que coincidía con la que tenía planeado hacer en Inglaterra que hacia cuatro siglos que no se pensaba se podía haber llevado a cabo.

Como un padre que está atengo al dolor de sus hijos quiso venir organizando un difícil viaje no solo por la tiranía de los tiempos sino también por las suspicacias e intrigas anexas.

En Argentina se discutió el itinerario de la segunda visita como ocurre en cada uno de esos viajes que requieren una preparación y una proyección de inmensas proporciones.

También como una reparación a la no inclusión de la madre de ciudades en el itinerario papal se llevó a cabo en Santiago del Estero en noviembre del mismo año 1987 el primer encuentro de las comunidades de base al cual tuve ocasión de asistir con una delegación marplatense elegida por monseñor García, a la sazón nuestro obispo.

Como recuerdo y ahora como expresión de alegría por esta decisión recurro otra vez a Santa Montes de Oca de Cárdenas inspirada por cierto a decir en una de las estrofas del Himno de 1934: “pasearon el Corpus/ por nuestros solares/ los hombres que luego/ fundaban ciudades/ y abrían los surcos/ para los trigales/ espigas dan hostias y leños altares/.