Ayer, hoy y siempre: “Entre la fe y la razón”

Han pasado 750 años de la muerte de Santo Tomás de Aquino lo que nos da la oportunidad de no solo cerebral lo que me hace recordar algo que le atribuyen al Papa León XIII.

Le atribuyen que hablando con los representantes de una congregación religiosa el Papa les preguntó sobre su actividad y al contestarle ellos diciéndole que tenían una brillante historia él les dijo: “y qué le importa al mundo su historia”.

Sin duda que esta anécdota quería destacar que es preciso estar en la realidad del tiempo y no ser como muchas veces ocurre nostálgicos del pasado y hasta aferrados a él en actitud defensiva.

Más bien la actitud del creyente es la de ubicarse en el momento histórico y constatar cómo los santos han sido hombres y mujeres de su tiempo conscientes de la permanente vigencia de su enseñanza, pero abiertos a los tiempos cambiantes.

Así en el caso de Tomás de Aquino debemos estar profundamente convencidos de que no puede haber contradicción fundamental ante la verdad revelada y la verdad descubierta por la razón ya que Dios es la verdad y la luz que ilumina todo conocimiento”.

De esta manera el Papa hablaba a los participantes en un mensaje a los participantes de un taller en la Academia Pontificia de Ciencias Sociales con motivo de este centenario reunidos en el mismo marzo bajo el tema “la ontología social y el derecho natural de Tomás en perspectiva. Perspectiva para y desde las “Ciencias Sociales”.

LA VERDAD Y LA LUZ

La luz de la naturaleza no es otra cosa que la luz de la razón puesta en nosotros por Dios. A Través de ella sabemos que hacer y que evitar, dios dio esa luz y esta ley al hombre en la oración”.

Así, el Papa reafirmó la idea católica sacada de la doctrina del santo que se encuentra en el catecismo.

“La ley de la naturaleza es la luz de la razón puesta en nosotros por Dios. A través de ella sabemos que hacer y que evitar. Dios dio la luz y esta ley al hombre en la creación”.

De esta manera el Papa exige que se vuelva a dar mayor consideración al derecho natural en el pensamiento social y en la política de hoy para que el auténtico desarrollo humano de las personas y los pueblos sea promovido y no obstaculizado”.

La fe de Tomás en una ley natural escrita en el corazón humano puede ofrecer ideas nuevas válidas para nuestro mundo globalizado dominado por el positivismo jurídico y la verdad y la descubierta por la razón y así todos los bienes espirituales proceden a los mater

Santo Tomás es un ejemplo fundamental y de un valor incomparable en los tiempos difíciles que estamos viviendo de la no contradicción entre la fe y la razón.

Hacen notar en este encuentro que no fue cultor de las ciencias sociales tal como las entendemos ahora, ocho siglos después, pero, a la vez, sus estudios fueron precursores de ellas como lo afirma en la Suma Teológica: la persona como criatura de dios representa lo más noble que se encuentra en el universo.

Sostenía en el plano del conocimiento que Dios es la verdad y la luz que ilumina todo entendimiento” de manera que no puede haber contradicción fundamental entre la verdad y la descubierta por la razón y casi todos los bienes espirituales les proceden a los materiales y que al bien común de la sociedad procede al de los individuos”.

ENTRE EL BIEN Y EL MAL

Se hace notar como en influencia en la configuración del pensamiento moral y jurídico afirma la dignidad intrínseca y la unidad de la persona humana que le permitió distinguir entre lo verdadero y lo falso, entre el bien y el mal. Santo Tomás llama la inteligencia de Dios o sea la capacidad innata del hombre para discernir y ordenar los actos a su último fin mediante el amor, al que también llama lay natural.

El Papa reconocer la acción de la gracia redentora aportada por Jesús a la acción humana que además de los beneficiarios espirituales tiene ricas implicancias para comprender la dinámica de orden social sólido fundado en la reconciliación jesuítica y cuidando mutuo.

Una cita de Benedicto XVI, tomada por la encíclica, “Caritas in veritate”: el hombre y la mujer como objetos del amor de Dios se completan, a su vez, en sujetos de caridad llamados a reflejar esta caridad y a tejer redes de caridad llamados a reflejar esta caridad y a tejer redes de caridad al servicio de la justicia y al bien común una dinámica de caridad recibida y entregada dio vida a enseñanza social de la Iglesia.