La cuarta encíclica del Papa Francisco se dio a conocer en los últimos tramos del Sínodo que albergó a una destruida ciudad de miembros del Pueblo de Dios a lo largo del mes de octubre, ocasión por cuarta vez en sintonía con este momento del pontificado que va en camino de cumplir doce años.
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús es fundamentalmente en la sede de la Iglesia y, sobre todo, desde el siglo XVII fue alimentado lo que podríamos llamar el papel del corazón tan determinado en muchos aspectos de nuestro atormentado siglo.
Con un lenguaje apropiadamente Bergogliano, encontramos no solo al genio del Papa argentino sino los anhelos muchas veces silenciados en la cultura actual.
Vale la pena destacar la figura de quien fuera sino de los presentadores de la encíclica, al arzobispo Bruno Forte, arzobispo de Chieti-Vasto y uno de los más destacados teólogos de nuestro tiempo.
También recordar que se cumplirá el 350 aniversario de la manifestación del Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque, pero “para proponer otra vez a toda la Iglesia de este culto de belleza espiritual”.
De todos modos, es oportuno destacar que esta devoción se inicio en la Sagrada Escritura y se vuelve a proponer a la Iglesia a través de los siglos en esa evolución homogénea que es una de las características de la espiritualidad.
Precisamente porque falta amor y poesía es porque se hace más urgente esta devoción.
“Volver de corazón” viene a ser un fuerte reclamo a un mundo tan lastimado y expuesto a la indiferencia.
FALTA AL CORAZON
Este llamado urgente es una voz que resuena en un mundo que sufre de tantas maneras: “en este mundo líquido es preciso hablar del corazón otra vez y apuntar hacia donde cada persona de toda clase y condición hace su síntesis, allí donde los seres concretos tienen la fuente y raíz de todas sus potencias, convicciones, elecciones, pasiones”.
Dice el Papa “nos movemos en sociedades de consumidores seriales que viven al día dominados por los ritmos y ruidos de la tecnología, sin mucha paciencia para hacer los procesos que requiere la interioridad requeridos. En la sociedad actual el ser humano corre el peligro de perder su centro, el centro de sí mismo. Falta el corazón”.
Podría parecer que en este mundo no hace falta un documento, y nada menos que una encíclica centrada en el amor y sin embargo, se nos muestra y que no solo en forma intelectual sino desde el corazón.
“Viendo cómo se suceden nuevas guerras con la complicidad, tolerancia o indiferencia de otros países o con meras luchas de poder en torno a intereses parciales podemos pensar que la sociedad mundial está perdiendo el corazón”.
Interesante y a la vez perentorio lo que afirma el Papa cuando relaciona los grandes conflictos con la vida común de la gente lo cual es también toda una escuela de formación para la vida de cada día: “ver llorar a los abuelos sin que se nos vea intolerable es signo de un mundo sin corazón”.
ARGENTINO Y UNIVERSAL
No es a primera vez que un documento del Papa Francisco nos introduce en su propio estilo en el que no solo entra la especulación intelectual, sino que se hace palpable un mundo interior tan rico, tan sensible.
No podemos ignorar todo lo que hay de “argentina” en su lenguaje, sus ejemplos, sus sentimientos.
Así como decimos que no hay nada a la vez tan español y tan universal como el Quijote podemos afirmar que no hay nada tan universal y tan argentino como el pensamiento y la expresión Bergogliano.
Las mismas citas no escatiman lugar para los escritores y pensadores nuestros como vemos en las cartas que ha dirigido a los cardenales que investirá el 8 de diciembre citando a Francisco Luis Fernández.
Lo ha hecho muchas veces y no podemos olvidar que en su discurso nada menos que en la O.N.U. él se hizo portavoz de versos del Martín Fierro. Probablemente en ninguna ocasión tan cercanos a la opinión de los representantes de todas las naciones.
Ojalá “Dilexit nos” llegue a la opinión pública para iluminar corazones y caminos de este mundo que según el Papa ha perdido el corazón”.